Mira que tiene delito sacar feo a Martiño Rivas en las fotos promocionales de la función. Porque vamos... es una cosa... que servidor no recuerda desde los tiempos de Paul Newman o de Montgomery Clift. Pues nada, van y le sacan feo. Bueno, pero a lo que voy, que me enredo, me enredo y no es plan.
Yo les tengo mucho miedo a los programas de mano. Claro, uno se crece y tiende a pasarse. Yo no estoy de acuerdo con lo de que cada persona sea tres; la que uno quiere ser, la que los demás creen que eres y la que realmente eres. Yo creo que somos muchas más. Pero bueno. Ahora, eso de : "¿Qué nos hace ser como somos? "Cuestión de altura" analiza en profundidad esta cuestión..." Lo de que uno opine de su propio trabajo que es "en profundidad" supongo que es lógico, pero quizá deberían ser los demás los que juzguen la profundidad o no de la propuesta. A mi, por ejemplo no me pareció tan profundo. Pero vamos por partes.
La historia es curiosa. El planteamiento es algo así: un personaje modélico se despierta tras un pedo tremendo y no es tan modélico. Eso si consideramos "modélico" a un señor déspota, creído, despreciativo, putero, chulángano y merecedor de dos hostias. Y si consideramos "no tan modélico" ser bajito y argentino. Pero bueno, tomemos esto como excusa. El "ganador" tiene que descubrir y aceptar qué ha pasado para verse así, y buscar en su interior qué ha podido provocar ese cambio, o si realmente él es así. Pero vamos, que ese planteamiento curioso enseguida se viene un poco abajo cuando ese conflicto deja de interesarte. A mi, a partir de un momento dejó de interesarme si este chico encontraba sus razones y se analizaba. Lo que me flipó fue el trabajo actoral. Creo que ahí está el plato fuerte de la función.
Aunque por un lado yo me imaginaba a alguien más maduro para el papel (alguien que ha alcanzado la cima, le ha dado tiempo de disfrutarla, de que le aburra, de que le provoque una crisis y de explotar) reconozco que el enorme trabajo de Martiño Rivas hace creíble el personaje. De verdad, está soberbio. Hace absolutamente todo, para arriba, para abajo, ríe, llora, sufre, vuela, se lamenta, alucina, descubre, y todo lo hace bien. Aparte de ser un ser absolutamente perfecto, bello y casi sobrehumano. Y encima es que tiene al lado a Tomás Pozzi, que es una auténtica bestia parda de la escena. No para. Lo digo literalmente, no para. Está al 150% de la energía solemos tener los terrícolas. Tomás viene de otro planeta o no se de dónde porque no es normal ese nivel de hiperactividad. Pero eso sí, todo, absolutamente todo lo que hace va con su personaje. No está histérico e hiperactivo porque sí. Ha hecho una composición barroca y minuciosamente detallada. Es todo un ejercicio de virtuosismo del que sale absolutamente victorioso. Y el hecho de que Martiño Rivas se ponga a su lado es de una valentía admirable. Tiene todas las de perder. Pero no. No pierde, todo lo contrario. Yo creo que se contagia de su compi y lo que podría ser su tumba se convierte en su soporte y hace que el trabajo de los dos esté totalmente a la par. Cojonudos ambos dos.
Claro que animo a la gente a verlo, por supuesto. Pero también te digo que principalmente por el currazo de los dos protas ante los que me descubro.
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
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miércoles, 22 de enero de 2014
miércoles, 1 de mayo de 2013
La Chunga. Español.
Iba con el corazón dividido. Por un lado había leído alguna cosilla ( no muchas, para no ir mediatizado), y estando ahí mis adorados Jorge Calvo y Asier Etxeandía... pero por otro lado me daba miedito lo de Vargas Llosa en teatro. Y mira, chico, salí casi encantado.
No sé si es una especie de "Rashomon" en el que estamos viendo distintas posibilidades de lo que pudo pasar, o si todo pasó en realidad, y si pasó, en qué orden. No sé si es culpa mía o del montaje en sí, pero no me hizo salir con sensación de caos mental del que mola, sino del otro, del de "no sé si me he enterado". Seguramente sea culpa mía.
Bien dirigido, sobre todo la dirección de actores. Sólo hubo una cosa que me chirriaba. Escuchar tantas expresiones peruanas en castellano de Valladolid se me hacía raro. A ver, el texto es así, está claro, y no vamos a ponernos ahora a adaptar la obra al castellano de España, pero oír esas expresiones en un castellano tan puro... se me hacía raro. Ya sé que tiene difícil solución, pero lo comento porque sí. Y esto es por ponerle algún pero, porque el trabajo de los actores es tan brutal, que hace que te olvides de esos detallitos y simplemente goces como una perra.
Voy de menos a más. Aitana lo da todo. Gesto, movimientos, gritos, sufrimientos, acercamientos, seducción, humillación. Todo lo que hace está muy bien. Y está entregadísima. Pero... yo es que no la termino de ver. Si se hubiera hecho hace unos años, yo vería a una Charo López. Al personaje de "La Chunga" lo veo más amargado, más seco, más imponente (una mujer que saca adelante un local así en un sitio así ha tenido que pasar por encima de muchos hombres y situaciones y haberse ganado su respeto). Aitana lo da todo, y lo da bien, pero por ejemplo no le acompaña eso tan importante que es la voz. Pero se entrega a tope y repito, todo lo que hace está bien, así que me descubro ante ella.
Rulo Pardo está bien, aunque le haya tocado el personaje más desagradecido. Tomás Pozzi está inmenso. Hace de todo y todo lo hace bien. Te lo quieres comer. Se lleva la función de calle... si no fuera por lo difícil que se lo pone Jorge Calvo. Actorazo donde los haya. El Peter Ustinov o el Dustin Hoffman español. Está tierno, duro, patético, sensible, acabado... Su "escena" es una auténtica maravilla de matices, de presencia, de dureza. Si aquel momento "Agapimú" de "El inspector" ´fue inolvidable, su escenón en "La Chunga" es antológico. Irene Escolar desde el momento en que aparece en escena es un hada. Esta actriz es cojonuda. Habla por derecho, es bella pa rabiar, tiene una presencia, una sensibilidad, una sabiduría, unos matices y una naturalidad que sólo tienen las grandes. Al loro, si no lo es ya, va a ser uno de los actrizones del país, y si no, al tiempo.
Y Asier. Chico, yo qué sé. Qué voy a decir de este señor que no haya dicho ya. Si lo de "La casa de la portera" es la cara, esto es la cruz. Es sobrehumano hacer ambas cosas y hacer las dos tan bien. Si tengo que ponerle un pero quizá sea, y espero que no se moleste, que en la primera parte parece que tenga algún problema con la voz. Le oigo demasiado rasgado, como si tuviera realmente algún problema en las cuerdas. Aunque a los dos minutos empieza a soltar ese chorro lleno de matices y te meas encima. No he visto a nadie ya no que actúe, sino que se convierta literalmente en el personaje. Asier muta en Josefino. Mira, gesticula, habla, se mueve, salta, se tambalea, y siente como Josefino. Cualquier palabra se queda corta para la mutacion que ves en el escenario. No sé quién es el mejor actor de la historia, ¿Marlon Brando? Pues entonces es el Marlon Brando español.
Si no hay hostias por tenerlo en todos los montajes habidos y por haber, yo me voy del país. Aunque estos gobernantes nuestros me lo están poniendo cada día más a huevo.
No sé si es una especie de "Rashomon" en el que estamos viendo distintas posibilidades de lo que pudo pasar, o si todo pasó en realidad, y si pasó, en qué orden. No sé si es culpa mía o del montaje en sí, pero no me hizo salir con sensación de caos mental del que mola, sino del otro, del de "no sé si me he enterado". Seguramente sea culpa mía.
Bien dirigido, sobre todo la dirección de actores. Sólo hubo una cosa que me chirriaba. Escuchar tantas expresiones peruanas en castellano de Valladolid se me hacía raro. A ver, el texto es así, está claro, y no vamos a ponernos ahora a adaptar la obra al castellano de España, pero oír esas expresiones en un castellano tan puro... se me hacía raro. Ya sé que tiene difícil solución, pero lo comento porque sí. Y esto es por ponerle algún pero, porque el trabajo de los actores es tan brutal, que hace que te olvides de esos detallitos y simplemente goces como una perra.
Voy de menos a más. Aitana lo da todo. Gesto, movimientos, gritos, sufrimientos, acercamientos, seducción, humillación. Todo lo que hace está muy bien. Y está entregadísima. Pero... yo es que no la termino de ver. Si se hubiera hecho hace unos años, yo vería a una Charo López. Al personaje de "La Chunga" lo veo más amargado, más seco, más imponente (una mujer que saca adelante un local así en un sitio así ha tenido que pasar por encima de muchos hombres y situaciones y haberse ganado su respeto). Aitana lo da todo, y lo da bien, pero por ejemplo no le acompaña eso tan importante que es la voz. Pero se entrega a tope y repito, todo lo que hace está bien, así que me descubro ante ella.
Rulo Pardo está bien, aunque le haya tocado el personaje más desagradecido. Tomás Pozzi está inmenso. Hace de todo y todo lo hace bien. Te lo quieres comer. Se lleva la función de calle... si no fuera por lo difícil que se lo pone Jorge Calvo. Actorazo donde los haya. El Peter Ustinov o el Dustin Hoffman español. Está tierno, duro, patético, sensible, acabado... Su "escena" es una auténtica maravilla de matices, de presencia, de dureza. Si aquel momento "Agapimú" de "El inspector" ´fue inolvidable, su escenón en "La Chunga" es antológico. Irene Escolar desde el momento en que aparece en escena es un hada. Esta actriz es cojonuda. Habla por derecho, es bella pa rabiar, tiene una presencia, una sensibilidad, una sabiduría, unos matices y una naturalidad que sólo tienen las grandes. Al loro, si no lo es ya, va a ser uno de los actrizones del país, y si no, al tiempo.
Y Asier. Chico, yo qué sé. Qué voy a decir de este señor que no haya dicho ya. Si lo de "La casa de la portera" es la cara, esto es la cruz. Es sobrehumano hacer ambas cosas y hacer las dos tan bien. Si tengo que ponerle un pero quizá sea, y espero que no se moleste, que en la primera parte parece que tenga algún problema con la voz. Le oigo demasiado rasgado, como si tuviera realmente algún problema en las cuerdas. Aunque a los dos minutos empieza a soltar ese chorro lleno de matices y te meas encima. No he visto a nadie ya no que actúe, sino que se convierta literalmente en el personaje. Asier muta en Josefino. Mira, gesticula, habla, se mueve, salta, se tambalea, y siente como Josefino. Cualquier palabra se queda corta para la mutacion que ves en el escenario. No sé quién es el mejor actor de la historia, ¿Marlon Brando? Pues entonces es el Marlon Brando español.
Si no hay hostias por tenerlo en todos los montajes habidos y por haber, yo me voy del país. Aunque estos gobernantes nuestros me lo están poniendo cada día más a huevo.
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