martes, 17 de noviembre de 2015

El alcalde de Zalamea. Teatro de la Comedia


Nuria Gallardo es lo más.



Una vez dicho esto, al lío, ¿no?
Empezar un comentario escribiendo "Teatro de la Comedia"... es ya de por sí, un gustazo. Que reabra un teatro como este en Madrid es un milagro y un motivo para celebrar.
Y está muy bien celebrar esta reapertura con un clásico como "El alcalde". Gran espectáculo, sólido y con un resultado de altura, de mucha altura. 
Pero vamos por partes. Sobre todo porque es este espectáculo hay unas cuantas "partes". Primera, dirección. Confieso que los trabajos de Helena Pimenta no me han enamorado nunca. No sé, supongo que hay algo en su lenguaje que no termina de conectar con el mío. Es ese toque que hace que el punto de vista que está viendo sea exactamente el tuyo. No es problema de ninguna de las dos partes, es simplemente cuestión de conexión. El espectáculo me parece muy, muy sólido. Aunque estéticamente me resulta algo añejo. El comienzo de los pelotaris es potente y me gusta mucho. Bien iluminado, bien vestido, bien movido, bien coreografiado. Aunque quizá la dualidad entre la voluntad y el deber, y entre el deseo y el destino podrían haber tenido un tratamiento más personal y carismático. El verso... como casi siempre, desigual, sobre todo estilísticamente. Si usas verso libre, usas versos libre (no es mi preferido, pero bueno) y si usas normas más clásicas, que sea de forma homogénea. Pero entre el verso de Carmelo por ejemplo y el de David Llorente hay un mundo. Pero bueno, tampoco pasa nada. 
La escenografía no me gustó tanto. Aparte de que resultaba incómoda para casi todas las entradas y salidas, también era incómoda para determinadas acciones (como la cena, por ejemplo, con Nuria sentada en el suelo) aunque el momento Carmelo atado me pareció bien resuelto. Pero bueno, tampoco pasa nada. 
El elenco... desigual. Hay elecciones que no entiendo. Lo que hace Clara Sanchís, por ejemplo. Ella es una buena actriz, eso es incuestionable, pero lo que han elegido que haga no conecta conmigo en absoluto. Vamos, que no me gusta nada. Pero nada es nada. Francesco Carril y Álvaro de Juan están estupendos. Quizá algo pasados, pero resultan convincentes y divertidísimos. Se agradece, con lo denso que es todo en esta obra. David Llorente demuestra ooootra vez más su maestría tanto con el verso como con el dominio del espacio y de la tensión. Un ejemplo de trabajazo sin fisuras en un personaje en el que lo único malo es que pase desapercibido. Cojonudo. Y luego tenemos a Notario (posiblemente una de las bestias escénicas más brutales que ha dado este país en muchos años) tan perfecto como siempre. Carmelo Gómez está asombroso. Con su verso completamente descontextualizado consigue dar una verdad a su Pedro Crespo fantástica y convincente. Tiene un peso en el escenario de gran actor y mantiene sus duelos con el gran Notario de igual a igual. Sin embargo en sus escenas con Isabel, se convierte en un ser pequeñito, delicado y vulnerable. Fabuloso.



Y Nuria Gallardo... cósmica. Siempre he amado y admirado a esta mujer por su capacidad de bajar a la Tierra y hacer carnales todos los personajes que toca. Desde que aparece en escena desprende la luz de un hada y el encanto de un ser frágil. Una crisálida que brillará por el escenario hasta acabar convertida en un ser destrozado y mutilado. Una transformación instantánea, rapidísima, vertiginosa y fascinante en manos y ojos de Nuria. (Por cierto, y esto es comentario "Sálvame"... cada día se parece más a la grandiosa María Jesús Lara. Esa mirada... estremecedora). Nuria está absolutamente poseída por el personaje y transmitiendo la dulzura de la joven y el dramatismo de la violación y la deshonra. A ver, seamos sinceros, el tema de la edad... Confieso que al tener noticia de este montaje, me resultó chocante. Pero confieso también que una vez visto el resultado, yo me descubro ante quien haga falta. Nuria es perfectamente la hija de Carmelo, porque lo que ambos hacen es tan fascinante que no hay ni una fisura. Son dos trabajazos solidísimos que hacen que no te plantees nada. Al menos a mí me enamoraron tanto que no pensé en edades ni en chorradas. No creo que muchos actores pudieran aguantar los duelos con Notario como lo hace Carmelo y no creo que haya muchas actrices capaces de trasmitir tantos colores y de transformar el azúcar en hiel y en costra como lo hace Nuria. Sin duda, lo mejorcito de la función. 



En resumen, un gran espectáculo al que en un ranking que hacemos entre varios blogueros y críticos yo le he dado, sin ninguna vergüenza ni duda, un cuatro sobre cinco. No me gusta mucho eso de poner estrellas, pero, "El alcalde de Zalamea" se merece eso, porque es un gran espectáculo que merecería girar mucho por todas partes.          

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