sábado, 7 de noviembre de 2015

No daré hijos, daré versos. Sala Max Aub.

"Debemos adelantarnos a la melancolía celeste".




Confieso que hasta ayer yo desconocía la figura de Delmira Agustini. Y lo siento porque ahora tengo unas ganas locas de bucear en la vida y obra de esta mujer. Una adelantada, una valiente, una sufriente, una descarada, una desvergonzada, una poetisa libre y una mujer presa. 
Marianella Morena ha escrito y dirigido este homenaje a Delmira y a las mujeres libres, valientes y desubicadas. Un texto brillante en el que utiliza distintos estilos y actitudes a la hora de enfrentarse a un drama evitando la carnaza, el melodrama y la sensiblería. Cuando los hechos y las personas hablan por sí mismas no hacen falta adornos ni recursos baratos. Y encima ha desarrollado una dramaturgia ingeniosa y acertadísima. Tres actos, tres estilos y tres objetivos.




En el acto primero se presenta directamente y de forma cortante y desgarradamente lírica la tragedia que rodea a esta pareja, especialmente a Delmira. Arrancan contándonos... o mejor dicho cantándonos el final de la historia. A Delmira la mató su (ex) marido de dos tiros. A partir de ahí nos contarán hechos, momentos, situaciones y concepciones que llevarán a ese trágico final. Porque lo que vemos es una TRAGEDIA; un ser enfrentado inevitablemente a un destino fatal. Escénicamente Marianella lo resuelve de forma magistral. Una cama, eje de la relación entre Reyes y Delmira. Podría ser un ring. En la cama tres parejas. O seis personas. O tres Delmiras y tres Reyes. O una Delmira y un Reyes. Multiplicados. Como las caras de un dado o los rostros de la verdad. Y empezamos a romper formas. Se rompe el juego lógico de pregunta/respuesta, cambian los ejes, se destruye la dinámica. Este juego te desarma, te descoloca y te pone en un sitio vulnerable. Eso por si acaso venías tú con alguna idea preconcebida. Juego sutil y altamente lírico para contar qué pasó. Hasta podría llegar a ser un poema épico. Estilo puro y depurado, vertiginoso y brillante, lírico y crudo. Y tú te quedas herido, entregado, dolido y permeable. Transcurre al fondo, escenario iluminado y brillante. Es el pasado.




Segundo acto. Cambio de estilo. Comedia grotesca también con un componente lírico importante. Y aunque Delmira está presente e inundando todo, el centro de este segundo acto es el hecho teatral en sí, o cómo convertir la realidad en representación, o cómo traer el pasado al presente, o cómo reconstruir un recuerdo, o qué parte de tu herencia trasciende . Ahí es nada. Intentamos recomponer una estampa idílica o realista o imaginada. A saber. Juego teatral. Incluso metateatral. Es el presente o la ilusión del presente. ¿Qué hay de verdad en el recuerdo? ¿Qué parte o qué versión del pasado ha llegado hasta el presente? ¿Realmente "nadie te va a leer"? Y en medio de esta lucha imposible por revivir un recuerdo tenemos la lucha entre Delmira y Reyes. Su búsqueda, su encuentro y su lejanía. Delmira desea a borbotones y Reyes no sabe cómo responder. Y si no fuera porque Lucía Trentini sufre y se asfixia de vida desde una verdad aplastante no nos creeríamos tanta sed. Y si no fuera por la mirada inocente y perdida de Cristian Amacoria nos tiraríamos a darle dos hostias. Pero él está perdido, él sufre y tiene una mirada tan limpia, dulce y sobrepasada que consigue que el demonio sea tierno y cante desbordando amor. Amor letal, del que no vale. Pero amor. Y una de las muertes más bellas de la historia del teatro. Grandiosos actores. Transcurre en un plano medio y la luz ha caído algo, más tenebroso el ambiente. Es el presente.




Tercer acto. La puta realidad. ¿Por qué cojones tenía razón Reyes cuando decía que "nadie te va a leer"? Bueno, a ver, claro que la obra ha trascendido. Y la figura. Y el símbolo. Pero el fútbol puede más. Tercer estilo. Casi parece un documental. El acercamiento al público se ha ido multiplicando desde al acto uno hasta ahora. Tienes a los actores encima de ti, pegaditos. Porque la realidad es así de inevitable y de aplastante. Estilo más seco, menos permeable. Casi podríamos estar viendo un documental de esos con testimonios. La verdad tal cual. Los hechos fríos. Bueno, todo lo fría que puede ser una carta. Pero frío el estilo. Gélido. Helador y desolador. Esto ha quedado. Un lote en una subasta. Y el universo pendiente de un gol. Manda cojones. Y vuelta otra vez a la canción. A la verdad. Esto es una guerra. Una guerra entre dos personas. Y a Delmira la mataron. De dos tiros. Su marido. Por desear. Jódete, Reyes, que sí han perdurado sus versos. esa es la herencia de Delmira. Porque ella nació no para darte hijos, sino para darnos versos. Transcurre en primer plano, casi a oscuras. Es el futuro.





Grandísimo trabajo de todos los implicados, escenografía, vestuario, música y letra de las canciones, maravillosas luces... y un reparto estratosférico. La mirada de Agustín Urrutia y la presencia de Domingo Milesi... prodigiosas. Mané Pérez y Laura Báez fabulosas, componiendo desde lo pequeño. Y brillando Lucía Trentini y Cristian Amacoria como dos seres heridos y sufrientes. Brutales. Componer una víctima sin melodramas y un verdugo vulnerable es terrorífico y ambos hacen unos trabajos perfectos y envidiables. 

Gran trabajo de todos, un elenco de ensueño, una dirección prodigiosa, un texto sabio y una dramaturgia inteligente. Ojala hicieran temporada. Sin duda, uno de los trabajos más profundos, brillantes, delicados, inteligentes, esperanzadores y demoledores que he visto este año. Como la vida misma. Y como el pasado, el presente y el futuro. Y es que ya lo dijo Delmira: " para morir como su ley impone, el mar no quiere diques, ¡quiere playas!" 
     

8 comentarios:

  1. Me gustó mucho tu post, ahora querría ver la obra.
    Un abrazo.
    HD

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  2. Muchísimas gracias por tu mensaje. Corre y saca una entrada YA mismo, están en Matadero hasta mañana!!

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  3. Hola David,
    Gracias por tu forma de Amar... y compartirlo..soy Uruguaya cobijada bajo los Versos de varias poetas Uruguayas,una de mis preferidas,Delmira...y apasionada de la dramaturgia y puestas en escena de Marianella Morena. Me encanto leerte y me sorprendio desde los zapatos de un Hombre tu, sabiduria de hilar fino estas perlas de texto y actuacion que nos va dejando la autora para reconstruir esta historia mil veces escuchada y otras tantas recreadas por estas tierras ,hasta esta, Arrasadora Visiòn ..Atte Ro

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  4. Muchísimas gracias por tus palabras. El amor, como el arte no tiene fronteras ni físicas ni sexuales ni emocionales. Eso nos une a todos. Muchos besos!!

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  5. Desde el amor que nos une, abrazos, compañero.

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  6. Muy interesante esta obra, muchas gracias por mostrarla así de entusiasta, me han dado ganas de verla.
    Saludos.
    Sete.

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  7. GRACIAS...por compartir.
    Te sonrío con el Alma.

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