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sábado, 20 de julio de 2013

La cita. Matadero. Fringe 13.





La compañía "Green and red" presentan en Fringe una microfunción de 15 minutillos realmente graciosa y acertada.
Lo chungo de hacer un microteatro es como lo que pasa con algunos cortos. O acabas contando un chiste, o una anécdota que no da pa más o cuentas una paja personal sin interés. Escribir un texto con sus conflictos y sus cositas y que dure 15 minutos, es chungo. Pero esta compañía lo hace. Lo que te cuentan es lo que es. Y fíjate que si quisieran, daría para reescribirlo y hacerlo un espectáculo de hora y pico. Pero como microteatro, como lo que es, es perfecto.
A la historia no le falta de nada. Y lo cachondo, que es que cada cierto tiempo piden la opinión del público para decidir por dónde debe seguir la historia, funciona, te hace sentir cómplice. Y si de repente pasan de lo que decide el público, también guay. Es todo tan relajado y tan auténtico que mola todo lo que hacen. Y tanto Nacho Redondo como Marta Aledo están sublimes. Graciosos, naturales, frescos y muy de verdad.
Además me tocó hacer de camarero, así que encima participé de la movida, con lo cual, la sensación de felicidad con la que salí me moló todo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Contrarios comunes. Microteatro.

Empecemos diciendo que el sitio no me vuelve loco. Creo que el concepto de hacer "teatro" en cualquier sitio, está bien, pero reducirlo tantísimo tanto en espacio como en duración, hace que más que teatro estés viendo sketches. No sé, no me ha convencido de momento. Por supuesto, nada que ver con templos del teatro como "La casa de la portera".



Hasta ayer que vimos "Contrarios comunes". Lo flipé. Claro que ir a ver a alguien como Chevi Muraday es una apuesta segura, pero montarse una historia con un contenido interesante y encima hacer un espectáculo de danza tal cual en metro y medio por dos metros tiene un mérito que te cagas. Tanto Chevi Muraday como Alberto Velasco están fabulosos. En la parte interpretativa y en la "danzísitca" (¿existe ese palabro?). A ver, la historia tampoco es que sea el descubrimiento del siglo, pero cumple lo que tiene que cumplir. Es interesante, te tiene pillado y lo que dice mola y es verdad. Nada más y nada menos. Y en cuanto a la danza... sacan un partido impresionante  a un espacio tan reducido y crean imágenes y una complicidad que no se puede pedir más. Chevi, un genio. Y a los dos, gracias por el buen rato que pasamos. Ah, confieso que mentí. Sí me gustan las judías verdes.