El autor y director Quique Culebras y la compañía "Teatro de Cerca" tienen doblete en Madrid estos días. "La Carcoma" en La Trastienda y "El Esperanza" en La casa de la portera.
De "La Carcoma" escribí el otro día y hoy le toca a "El Esperanza".
Dos actores que se miran, miran al público, se hacen una seña y comienza el ritual. Aunque lo que también era un ritual en "La Carcoma", aquí quizá lo sea un poco menos. En la otra función realmente sentías que te habías colado en el salón de esas mujeres fantásticas. Aquí el tono es distinto. No es mejor ni peor, sino distinto. En esta ocasión está claro que estás viendo teatro. Comienza con frases aparentemente inconexas de los dos personajes, solapándose sin mezclarse. Una relación que ya te queda clara. Son prácticamente dos unidades juntas. Lo de "pareja" es un término... casi ajeno. ¿Qué los separa? El miedo. Miedo a haber matado, miedo a comprometerme, miedo a que me despidan, miedo a sentir, miedo a contar, miedo a que sepas, miedo a que creas, miedo a que creas que no. Encima uno tiene un secreto, pero es que el otro tiene un secreto sobre tu secreto. Vaya tela.
Una historia de amor y de relaciones con el miedo y la falta de sincera sinceridad emponzoñando todo.
Una historia durita y sensible con dos grandes actores que transmiten todo el dramón interno que sufren sus personajes, aunque hay un nosequé que me hace quedarme algo frío. Probablemente sea culpa mía, que esperaba ver un docudrama como "La Carcoma". No lo es, es teatro tal cual. Así que por mi culpa, quizá no me dejé llevar del todo. Aún así, es de destacar el trabajo de los dos actores, Oriol Grau y Paco Romero y una dirección con pulso y ritmo y un texto que te pilla.
Hoy es el último día que están, así que... ¡¡reservad ya mismo!!
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
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martes, 28 de enero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
La carcoma. La Trastienda.
Dos veces que he ido a La Trastienda y dos funciones que me han gustado. Veremos de ahora en adelante, pero de momento llevamos pleno. También te digo que llegar y encontrarte con Fran Calvo ya es una apuesta de seriedad. Estás en un sitio de gente que ama el teatro. ¡¡Y anda que no se nota!!
Conocí a esta compañía, "Teatro de cerca" en el último Fringe y me encantaron. En esta ocasión, hacen una obra más "de cerca" todavía y se ve que es un terreno que dominan perfectamente. Un sofá, dos amigas, unas cerves y los mirones sentados en sillas alrededor. Ellas se miran, respiran, miran uno por uno a todos los del público y comienzan. Ya han marcado desde ese momento que lo que vemos es un puro y duro "ritual".
Dos amigas reunidas frente a unas cervezas (marca "La virgen", jajaja, no es broma) y empiezan a hablar. Una llora, se acaba de separar. La otra parece feliz con su churri. Y pasa lo que tiene que pasar, que sale de todo. hablan de todo, de todos, de ellas, de ellos, de relaciones, de traumas, de ascos, de pollas, de escrotos, de novios, de ir a mear juntas... en definitiva de lo que pueden hablar dos amigas que empiezan a tirar de manta. El texto de Quique Culebras está muy bien. Va a lo que va, no pretende nada más que lo que tiene y funciona de maravilla. Fresco, divertido y durito a ratos. Como la vida misma. Y encima tienes a dos actrizonas como Carmen Flores y Laura Barba que hacen que lo que ves parezca que surge en ese momento. Dar naturalidad a algo ya de por sí tan natural es muy difícil. Y ellas hablan como si estuvieran improvisando. Hablan y escuchan, y se mueven y se ríen, y se mean y se de todo con una naturalidad contagiosa. Te juro que sin ser un texto de mearte de la risa, la gente nos descojonábamos por lo que se decía y por cómo se decía. Realmente estábamos en una reunión de amigos, aunque sólo hablaran dos.
Muy, muy, muy recomendable espectáculo con un texto divertido, natural y seco y con dos actrices que están que se salen!!!!!
Conocí a esta compañía, "Teatro de cerca" en el último Fringe y me encantaron. En esta ocasión, hacen una obra más "de cerca" todavía y se ve que es un terreno que dominan perfectamente. Un sofá, dos amigas, unas cerves y los mirones sentados en sillas alrededor. Ellas se miran, respiran, miran uno por uno a todos los del público y comienzan. Ya han marcado desde ese momento que lo que vemos es un puro y duro "ritual".
Dos amigas reunidas frente a unas cervezas (marca "La virgen", jajaja, no es broma) y empiezan a hablar. Una llora, se acaba de separar. La otra parece feliz con su churri. Y pasa lo que tiene que pasar, que sale de todo. hablan de todo, de todos, de ellas, de ellos, de relaciones, de traumas, de ascos, de pollas, de escrotos, de novios, de ir a mear juntas... en definitiva de lo que pueden hablar dos amigas que empiezan a tirar de manta. El texto de Quique Culebras está muy bien. Va a lo que va, no pretende nada más que lo que tiene y funciona de maravilla. Fresco, divertido y durito a ratos. Como la vida misma. Y encima tienes a dos actrizonas como Carmen Flores y Laura Barba que hacen que lo que ves parezca que surge en ese momento. Dar naturalidad a algo ya de por sí tan natural es muy difícil. Y ellas hablan como si estuvieran improvisando. Hablan y escuchan, y se mueven y se ríen, y se mean y se de todo con una naturalidad contagiosa. Te juro que sin ser un texto de mearte de la risa, la gente nos descojonábamos por lo que se decía y por cómo se decía. Realmente estábamos en una reunión de amigos, aunque sólo hablaran dos.
Muy, muy, muy recomendable espectáculo con un texto divertido, natural y seco y con dos actrices que están que se salen!!!!!
viernes, 19 de julio de 2013
Que vaya bonito. Matadero. Fringe 13.
Si es que no hay que hacer videproyecciones ni interacciones ni procesos creativo-degenerativos para hacer buen teatro. La simplicidad (aparente) de la palabra en San Pablo Messiez, el teatro inteligente y sabio de Amaya Curieses o de La Zaranda, por ejemplo.
Y si eliges un sitio ideal para una fiesta de despedida como la terraza de la Cantina, creas un ambiente festivo, sueltas por ahí a tres actores superlativos y cuentas una historia cercana, bien contada y sin florituras ególatras, ya lo tienes.
Puedes sentir que estás en medio de una peli de Albaladejo, o a ratos de Benito Zambrano, o si me apuras de Lars Von Trier si tuviera más sentido del humor.
Te tomas una cervecita o una sangría, te comes unos gusanitos y comienza el desastre.
Formalmente es muy interesante y logrado. Al principio, la realidad queda congelada, surge la oscuridad y con ella la verdad oculta. Según avanza el "drama" la realidad sigue congelándose pero ya no hay oscuridad hasta que finalmente ni se congela la realidad ni nada, se juntan verdades ocultas con secretos más ocultos, con confesiones más ocultas aún con la realidad más negra si cabe. Gran idea que funciona de maravilla. Hasta la peligrosa canción final funciona que te cagas.
La historia es talmente lo que te puedes encontrar en cualquier reunión familiar o fiestuqui tipo boda, bautizo o comunión en la que el alcohol da paso a la verdad de cada uno.
Te meas de la risa, reconoces a tus tías, te reconoces a ti mismo, a tu madre, a tu prima Conchi y al tío Fermín. Ni más ni menos que lo que puede pasar en cualquier reunión etílica de cualquier familia española. Hacer un espectáculo así de naif sólo es posible cuando le has dado la vuelta a la realidad. Es como en pintura. Para pintar abstracto hay que saber dibujar y pintar. Luego eso lo sobrepasas. Pues aquí igual. para hacer este hiperrealismo hay que saber hacer teatro pero que muy bien, si no, no te sale. Es un ejercicio de estilo.
Y los tres actores interactúan con el público con el tono justo para convertirte en cómplice y no intimidarte. Además están absolutamente sublimes los tres. Tanto en su composición física como el la forma y método de interpretarlo. Yo me los quería llevar a casa a los tres.
Hoy tenemos otros dos espectáculos de Fira Tárrega y estamos nerviositos.
Y si eliges un sitio ideal para una fiesta de despedida como la terraza de la Cantina, creas un ambiente festivo, sueltas por ahí a tres actores superlativos y cuentas una historia cercana, bien contada y sin florituras ególatras, ya lo tienes.
Puedes sentir que estás en medio de una peli de Albaladejo, o a ratos de Benito Zambrano, o si me apuras de Lars Von Trier si tuviera más sentido del humor.
Te tomas una cervecita o una sangría, te comes unos gusanitos y comienza el desastre.
Formalmente es muy interesante y logrado. Al principio, la realidad queda congelada, surge la oscuridad y con ella la verdad oculta. Según avanza el "drama" la realidad sigue congelándose pero ya no hay oscuridad hasta que finalmente ni se congela la realidad ni nada, se juntan verdades ocultas con secretos más ocultos, con confesiones más ocultas aún con la realidad más negra si cabe. Gran idea que funciona de maravilla. Hasta la peligrosa canción final funciona que te cagas.
La historia es talmente lo que te puedes encontrar en cualquier reunión familiar o fiestuqui tipo boda, bautizo o comunión en la que el alcohol da paso a la verdad de cada uno.
Te meas de la risa, reconoces a tus tías, te reconoces a ti mismo, a tu madre, a tu prima Conchi y al tío Fermín. Ni más ni menos que lo que puede pasar en cualquier reunión etílica de cualquier familia española. Hacer un espectáculo así de naif sólo es posible cuando le has dado la vuelta a la realidad. Es como en pintura. Para pintar abstracto hay que saber dibujar y pintar. Luego eso lo sobrepasas. Pues aquí igual. para hacer este hiperrealismo hay que saber hacer teatro pero que muy bien, si no, no te sale. Es un ejercicio de estilo.
Y los tres actores interactúan con el público con el tono justo para convertirte en cómplice y no intimidarte. Además están absolutamente sublimes los tres. Tanto en su composición física como el la forma y método de interpretarlo. Yo me los quería llevar a casa a los tres.
Hoy tenemos otros dos espectáculos de Fira Tárrega y estamos nerviositos.
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