jueves, 24 de abril de 2014

Lo mejor del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Mi idea en un principio era escribir un articulito de cada montaje de los mejores del FIT, pero como es bastante probable que ninguno o casi ninguno de estos espectáculos vengan a Madrid, casi que mejor escribo un artículo para todos. Y de paso, me aseguro que leáis mi comentario a todos ellos, porque merecen la pena (los montajes, no mi opinión, claro está).

Medea. Pandur Theaters y Teatro Nacional de Zagreb.



Hablar de Tomaz Pandur es bobada. Qué voy a contar que no se sepa. En fin, apabullante montaje con un auténtico derroche visual de imágenes bellísimas y secas a partes iguales. Escenario enorme, pantallaza con unas imágenes hipnóticas y preciosísimas a rabiar. Y en grupo de actores brutales y entregadísimos. El coro, genial tanto por cómo está montado como por lo que hacen y cómo lo hacen. La prota, Alma Prica, magnética como mujer extranjera en su país, vagabunda errante sin hogar ni patria. Símbolo de los exiliados, imagen de los perseguidos. Sencillamente genial y poderosísimo.


O jardim. Cia Hiato.



Es curioso lo que abundan últimamente los espectáculos que giran en torno a la memoria, a los recuerdos, a la historia. "El jardín" es un experimento estético en el que, en un escenario dividido en tres partes, se nos contarán tres partes de la misma historia. Según dónde estés sentado las verás en un orden o en otro. Tu mente tendrá que ordenar los datos, los diálogos, los encuentros, las amarguras y los recuerdos. Fascinante  planteamiento y desarrollo avasalladoramente poético. La tristeza por los malentendidos, el tiempo pasado, los errores, los prejuicios, el olvido y la enfermedad. Brutal y bellísimo hasta unos limites insospechados. Si vienen a Madrid, por dios, no os lo perdáis.   


Missing. Gecko Theater.



Espectáculo visual con un nivel de maestría como yo no he visto en mi puta vida. Cuentan en este espectáculo de danza y prodigios visuales un poco la historia de una mujer que en algún momento decidió olvidar la historia de sus padres. Su madre, bailarina, tuvo que elegir en un momento dado entre su carrera o su familia. Recuerdos heredados, traumas, recuerdos, memoria e historia de nuevo. Visualmente aterrador, estremecedor y embrujador. No puedes apartar la mirada del escenario ni recoger la mandíbula, que se te ha desencajado en el minuto uno, hasta que termina este derroche de ingenio y nivelamen. Acojonante.  


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