domingo, 19 de abril de 2015

XXI aniversario de la escuela de circo Carampa. Price.




En 1994 se creó la escuela de circo Carampa casi como continuación de la labor de la Asociación de Malabaristas, cuna de cientos y cientos de artistas que salieron de los descampados de la Casa de Campo. La A.M. fue el caldo de cultivo necesario para que en este país se pudiera desarrollar eso tan complicado como es el circo. Porque en pleno siglo XXI, seguimos pensando en el circo como payasos, animales enjaulados, Teresa Rabal o el circo mundial que aparca en Legazpi cada navidad. Y como mucho, como mucho, en un alarde de "modernidad", el Circo del Sol. Como si ahí empezara y acabara el mundo. Y el circo moderno, el llamado circo moderno, como posición al circo "tradicional", el de Legazpi, es un arte escénica brillante, evolucionada y evolucionando a una velocidad superior a cualquier otra. No se concibe un circo hoy en día sin un planteamiento teatral, dramatizado, con algo más que una simple sucesión de números por muy complicados que estos sean. El circo como especialidad dentro del teatro o de la danza  es una realidad desde hace muchísimo tiempo en Europa o en América (Canadá por ejemplo es un escuela puntera en circo). Aquí va sucediendo poco a poco, pero va sucediendo. Está en marcha y de hecho, los pocos y mal promocionados espectáculos de circo del Price funcionan que te cagas. Cataluña nos lleva la delantera al resto en respeto, valoración y sofisticación de la mezcla escénica. Recuerdo por ejemplo, uno de los espectáculos más fascinantes que he visto en la vida, "Cru" de la compañía Fet a Má, que era pura poesía, acrobacia y emoción, mezclando impunemente danza, teatro y circo. 



De esta labor se encarga, de forma única y puntera, la escuela de circo Carampa. Y ayer celebraron o celebramos su 21 aniversario.  Pioneros en esta lucha por la formación y desarrollo del circo llevan ya 21 años luchando contra vientos, mareas, políticos incultos, IVAS, ausencia de ayudas, recortes, dejación, silencio, incomprensión y abandono. Donald B. Lehn y Javier Jiménez son los máximos responsables junto con un equipazo que han conseguido no sólo el premio nacional de circo sino mantener una cantera de profesionales que van trabajando por todo le mundo. Gracias a Donald, a Javi y a todo le equipo de Carampa, el circo sigue vivo en España. Y el circo es magia, es cultura, es superación, es belleza, es progreso, es libertad y es un sonrisa.



En el espectáculo de ayer pudimos gozar de grandísimos trabajos, como Celso Pereira y Francesca Lissia, de la Compañía EIA con un número bellísimo de mano/mano. José Luis Redondo, maestro de los equilibrios y de la bici acrobática hizo que nos descojonáramos como se descojonaba él mismo y que fuera el amo de la noche. Genial, asombroso y con un dominio de la escena brutal. Alexander Weibel prodigioso en la cuerda floja.



Lorenzo Mastropietro  se cameló al personal con sus malabares con sombreros y nos convirtió en sus amigo así, al momento. El Cirque Belui nos flipó a todos con sus números, ejemplo perfecto de que el circo es un todo, una multidisciplina que abarca mil elementos. Geniales. Ilia Miña en el trapecio, Anastasia Karampournioti en la cuerda swing, Celline Bulteau en el cable o las fantásticas maestras de ceremonias, Virginia Librado, Irene de Paz y Roxi Katcheroff, fantásticas payasas con un poderío en el escenario, un desparpajo y una guasa en el cuerpo que no se puede aguantar.



En definitiva, un espectáculo emotivo, prodigioso, con unos artistas internacionalmente reconocidos y fantásticos, todos ellos nacidos bajo la carpa de Carampa. 

Un homenaje histórico que...aunque  debería haber partido de las instituciones, hizo gozar a todo el público reunido ayer en el Price. Amigos, ajenos, público curioso o entendido, todos lo pasamos en grande disfrutando del trabajazo de esos artistas que nacieron y se criaron a los pechos de Carampa. Y gracias por dejarme poner mi granito de arena. Desde aquí mi agradecimiento, mi admiración infinita y mi reconocimiento como maestros de la contrariedad. Larga vida a Carampa y larga vida la circo.  Porque el circo es libertad, y sin circo, moriríamos.



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