Hace unos años, en un Fringe, me di cuenta de que los espectáculos que más me habían gustado y sorprendido venían todos de este festival. O de esta feria. La verdad es que no sé cómo llamarlo. Lo llamaré simplemente Fira Tárrega. En ese momento decidimos que queríamos conocer esa feria de la que salían espectáculos tan originales, rompedores y que conectaban tanto y tan bien con mi forma de sentir y vivir el teatro. Bueno, con una de ellas, porque pa poliédrico, yo.
Y durante los primeros años, flipé. Me lo pasaba que te cagas. Veía espectáculos inolvidables y descubría a seres tan únicos y extraterrestres como Ernesto Collado, Fet a má, Animal Religion, Insectotrópics, Kamchatka... y más de una cagada también. Pero vamos, que ha sido un festival de referencia, una cita obligada cada septiembre. Hasta diría que quizá he ayudado con mis comentarios a que algunas personas se hayan animado y hayan probado la experiencia. Sin duda es algo único e imprescindible. Conocer la Fira es obligatorio y el goce con el que vuelves está casi, casi asegurado.
Lástima que este año la programación o al menos lo que yo he visto no haya estado a la altura de otros años. Un espectáculo inolvidable, dos buenos y el resto... entre lo correcto y lo olvidable. A lo peor es que he tenido muy mal ojo eligiendo, pero al igual que otros años oías a la peña comentar que había visto tal o cual espectáculo y que era la hostia, este año lo que oías era más bien lo contrario. Que qué diferencia con otros años, que qué flojo, que "lo de anoche estaba bien, pero tampoco para volverse loco". Del "acojonante" hemos pasado al "está bien" y del "estremecedor" al "pues vaya". Sólo quiero destacar "Crudo ingente" de Nacho Vilar producciones. Resulta que los espectadores estamos viendo el espectáculo desde un sitio, tres espectadores ven lo mismo desde otro sitio y además "oyen" el espectáculo por unos auriculares. Aunque cada uno de ellos oye sólo una parte. La clave estaba en que al final de la performance, tendríamos que haber hablado entre todos para, con los fragmentos que aportaba cada uno, intentar recomponer lo que había pasado. Bueno pues resulta que como se les había hecho tarde nos largaron sin esa "puesta en común". Vamos que nos mandaron pa casa sin saber qué habíamos visto. Medio espectáculo por tol morro. Eso sí, el precio de la entrada fue completo.
Insectotrópics abrieron la Fira con un espectáculo creado específicamente para esa gala inaugural. "Compra'm" parte de la misma fórmula de sus anteriores espectáculos. Orgía multidisciplinar con cien millones de propuestas o de zonas de trabajo simultáneas. Un Ópera visual potente y con una energía y una virulencia que en la que me reconozco. Mi interior, a veces, bulle al ritmo y con tantas imágenes y tan estridentes como los espectáculos de Insectotrópics. Este viaje a la moda, al consumo, esta caja de Pandora terrorífica al fondo de la burguesía, de la comodidad, de la masa, esa inmersión al abismo del consumismo y de la pérdida de la identidad es realmente terrorífica. Tanto como sus otros trabajos. Aunque quizá el empeño por hacer que todo fuera visto "de frente" cortó un poco el torrente tanto de imaginación como de implicación en 360º que tenía por ejemplo esa obra maestra que es "Bouazizi". En cualquier caso, un Insectotrópics obligatorio. Un chute de heroína con amoniaco y dinamita directo al estómago.
Vimos unas cuantas cosas que se debatían entre el sopor, el chiste fácil, el paseo por la ciudad, la idea mal o poco desarrollada...así que no voy ni a perder el tiempo en mencionarlas. Mejor hablo de las que me han gustado, qué coño.
"Camargate 1.1" de la Compañía La Rueda dirigida por el genial Jorge-Yammam Serrano.
El encuentro entre las dos... señoras, entre la Sánchez Camacho y Victoria Álvarez. Dos... molt honorables... señoras, unas damas elegantes, sencillas, campechanas y honradas que demuestran a golpe de carcajada lo bonitas que son las florecillas en el campo y lo fácil que es ser honrado. Jorge sirve este bombón en bandeja a sus actrices, Cristina Gámiz y Anna Sabaté para que ellas se luzcan. Espectáculo necesario, estrambótico y casi tan esperpéntico que parece mentira. Pero es que la realidad supera a la ficción. Dos actrices descomunales, acojonantes y descojonantes. Ah, y viendo lo que hace Cristina con Vaca 35... me declaro fan hiperbólico de esta dama.
"La cena del rey Baltasar" de la compañía "Los números imaginarios" dirigida por Carlos Tuñon. El espectáculo es brutal y salvaje a partes iguales. La puesta en escena es brillante e ingeniosa, pero... a veces cae en su propia trampa. Al entrar en el espacio, los actores charlan amigablemente con los espectadores. Esto facilita que te relajes, te hagas "amiguete" de los actores y te enfrentes a la ceremonia desde un sitio más reposado, sin la tirantez de contemplar fríamente un espectáculo. Pero el proceso de "sentar" a los doce colaboradores es quizá un poco largo. Y más adelante, cuando después de una función estremecedora e impactante vuelven a "romper" las fronteras, ese momento es de nuevo, demasiado largo. El momento de la cena se alarga demasiado y hace que el estremecimiento que te recorría la espalda decaiga un poco. Además de que el nivel de los actores a la hora de enfrentarse al verso es desigual. Lo que es innegable es la entrega total de todos y cada uno de los actores y el trabajazo profundo, serio y con muchísimo peso por parte de todos. Eso sí, con Carlos Tuñon me pasa una cosa y es que veo muy buenas ideas en cuanto a la puesta en escena pero unos resultados desiguales y algo erráticos. Pero vamos, tiempo al tiempo porque su calidad y su genio son incontestables. Ahora, también te digo que ese final larguísimo es una obra maestra. Es como un plano de una película de Kiarostami, eterno, mostrando en toda su crudeza las consecuencias en los personajes de las burradas que acabamos de ver. Brutal. Y el trabajazo de Jesús Barranco... indescriptible. Magistral.
Y cómo no, el plato fuerte; Vaca 35 y Compañía la Rueda juntos para regalarnos "Cuando todos pensaban que habíamos desaparecido" bajo la batuta prodigiosa y magistral de Damián Cervantes. Otra joya de la compañía mejicana y de la compañía catalana.
Te reciben entre sonrisas, besos, canciones, bailes y alegría desbordada. Y por si no supieras de qué van estas compañías, ellos te lo dejan claro en cuanto empieza la "acción" como tal. Amontonados unos sobre otros un sonoro PEDO inunda en espacio. Y a ese pedo le sigue una interesantísima disquisición sobre pedos, cacas, el olor de Tárrega (huele a pedo, eso es un hecho) y las distintas maneras de cagar y de limpiarse. La vida misma. Lo que tú siempre has pensado pero no sueles decir públicamente. Seguramente por respeto, por pudor, por "educación" pero que siempre has pensado. Bueno, pues esa forma irreverente de romper un tabú, un código establecido de buenas maneras es la clave de este trabajo. No es casualidad, es un resumen de lo que vas a ver. Igual que existe un tabú para hablar de cacas y de pedos, lo hay para hablar de la muerte. Al menos en España. Siguiente clave de este trabajo, la dicotomía España/Méjico. Espeluznante ese momento de "pelea" por ver dónde es peor la pobreza o qué índice de necesidad es más duro. Los eternos "amigos" resultan no ser tan amigos, o quizá es otro tópico que convendría revisar. Está feo hablar de caca, Méjico y España se llevan muy bien y se quieren mucho, de la guerra se habla entre lágrimas y a los muertos se les respeta desde el silencio. Tópicos típicos ciertamente falsos. El respeto a los muertos y el diálogo con ellos respira en cada frase de este espectáculo. Y encima produce un dolor y un estremecimiento mezclado con sonrisas e incluso con alguna carcajada que hacen de este espectáculo otra joya espeluznante y estremecedora.
Me pasó una cosa curiosa. Cuando Jorge dijo "el salmorejo es una comida de campo", empecé a llorar. No me digas por qué, pero esa frase y cómo la dijo me trasladaron a sitios dolorosos. Y eso que las penas con pan son menos. El otro momentazo que me hizo llorar también es de Jorge. "Me llamo Federico García..."
Teatro de la memoria, del pasado, de la memoria histórica, de la justicia poética, de la universal, teatro del grito y del dolor. Del dolor sublimado. De la guerra recordada y de sus muertos. De sus asesinados. A los que no hay que olvidar. De Chiapas, de Cuidad Juárez, de los barrancos y las cunetas. Del abuelo muerto y del padre asesinado. Teatro de máscaras. Y de la comida, de la celebración de la vida, del alimento como fuente de vida, de la comida como "remedio para el mal de amores". De las recetas "de reinas" y de los purés de verduras que son vida en sí mismos.
La comida como fuente de vida y de recuerdo, porque no hay que olvidar, hay que recordar y colocar a los recordados en su sitio. Da igual si tú has sufrido más que yo, celebremos juntos que estamos vivos y hablemos con los muertos porque ellos también lo están. ¿O no?
No nos olvidemos nunca de que en los montajes de Vaca 35 no hay NADA gratuito, nada que no esté medido, pensado, decidido y puesto ahí con un sentido y con un propósito. La manos magistral de ese genio intergaláctico que es Damián Cervantes rescata todo lo que ha ido surgiendo en el trabajo previo de investigación y le da forma y contorno. TODO lo que vemos ha surgido como consecuencia de algo y está ahí por algo. No es gratuito. Por eso hay que ver los espectáculos de Vaca 35 con mil ojos muy abiertos y respirando cada frase, cada grito, cada giro, cada nota musical y cada olor. Con ellos SIEMPRE hay olores, como en la vida. Incluso los objetos, que podrían parecer casuales, no lo son. Son necesarios tanto para los diversos rituales que vemos en escena como para componer ese retablo de iconos casi religiosos en el que se convierte el espacio al final del espectáculo.
Espectaculares tanto por entrega como por su implicación emocional y sensorial TODOS los actores. Mari Carmen, Diana, Rafael, Jorge, Cristina y Diego. Y esto ya lo digo como comentario hiperbólico y desmedido. De esos típicos míos. El momento Diana llorando sin poder evitar que se la escaparan las lágrimas... es Historia del teatro.
Este nuevo mazazo a las entrañas ha sido sin duda lo mejorcito de esta Fira algo deslucida y más apagadilla que otros años. Esperemos que se pueda recuperar para el año que viene ese espíritu aventurero e innovador. La sorpresa y la rareza.
Por cierto... las impresionantes fotos de Vaca 35 son de Victor Merencio. Fabulosas.
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
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miércoles, 16 de septiembre de 2015
Fira Tárrega 2015.
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sábado, 19 de julio de 2014
Ese recuerdo ya nadie te lo puede quitar. FRINGE 2014. Jornada 10.
Ese recuerdo ya nadie te lo puede quitar.
Igual no tengo ni puta idea, pero ir a ver un trabajo de Vaca 35 es como ir a ver la esencia de las esencias llevado a su mayor esencia. Descargar de ramas y de verde la planta principal y dejarla en el tronco puro y duro, en el armazón emocional alrededor del cual se tejen los conflictos, las situaciones y los personajes. Siempre he pensado, y a riesgo de equivocarme, sigo pensando que lo que hace este grupo de experimentación es coger un texto y desbrozarlo dejándolo en su esencia pura, casi en palabras que lo definan y a partir de ahí, montar. Desde su esencia. Lo hicieron con Genet, luego con Kundera y ahora con el patrón del teatro (con permiso de William), San Chéjov.
También es verdad que "Lo único que necesita..." era en sí misma una liturgia, una ceremonia independiente con una estructura más teatral que sus otros trabajos y "Casualmente" un ejercicio de minimalismo y depuración como de joyería de alta gama. Quizá "Ese recuerdo..." sea menos teatral, puede que al final, tenga menos recorrido y sea algo más "anecdótico" pero le proceso y la depuración es igual de meticulosa y el trabajo igual de esencial. Lo malo es que nosotros como espectadores, parece que necesitamos cada vez más intensidad. Si hoy vemos una peli en la que matan a ocho y nos mola, mañana queremos ver otra en la que maten a doce, y pasado una en la que maten a cuarenta. Y yo creo que por eso la gente con la que hablé a la salida estaba un poco como tibia. A mí sin embargo me cautivaron ya desde el planteamiento.
No creo que me cargue nada por contar lo que voy a contar, pero por si acaso... SPOILER, no sigáis leyendo si queréis que TODO os sorprenda. De todas formas, creo que lo de menos es saber qué pasa. No hay efecto "sorpresa" en esta ocasión.
Un grupo de actores se juntan para ensayar "Tres hermanas". Y al igual que en las piezas de Chéjov, empieza a salir mierda a las primeras de cambio. Y los personajes se rebozan en sus mierdas, se las recriminan, se las esparcen y se las untan unos a otros. Y como los personajes de Chéjov, se quejan de lo que les pasa, pero no hacen nada por cambiarlo. ¿Nos vemos mañana otra vez? Claro, hasta mañana. ¿Y qué hay más teatral que un puñado de actores ensayando Chéjov y sacando sus mierdas? ¿Qué tal he estado? Bien, muy bien, todo muy bien.
En definitiva, ese ser inteligente y esencial que es Damián Cervantes ha agarrado la esencia de Chéjov y lo ha soltado en medio de un puñado de actores. Chéjov multiplicado por dos. Y encima con esos actorazos descarados y arriesgados como Mari Carmen Ruiz, única y generosa, Diana divina Magallón, Gabriela Ambriz, cruel y mala persona, José Rafael Flores, un portento de la versatilidad, y Héctor Hugo de la Peña el pólvora mortal.
Hay muchas formas de enfrentarse a un texto. Muchas formas de entenderlo , de comunicarlo y de emocionar o de transmitir. No las hay mejores ni peores, sólo coherentes o erradas y difusas. La forma que eligen Vaca 35 es buscar, atrapar y trasladar la esencia. Y a mí me pone.
Igual no tengo ni puta idea, pero ir a ver un trabajo de Vaca 35 es como ir a ver la esencia de las esencias llevado a su mayor esencia. Descargar de ramas y de verde la planta principal y dejarla en el tronco puro y duro, en el armazón emocional alrededor del cual se tejen los conflictos, las situaciones y los personajes. Siempre he pensado, y a riesgo de equivocarme, sigo pensando que lo que hace este grupo de experimentación es coger un texto y desbrozarlo dejándolo en su esencia pura, casi en palabras que lo definan y a partir de ahí, montar. Desde su esencia. Lo hicieron con Genet, luego con Kundera y ahora con el patrón del teatro (con permiso de William), San Chéjov.
También es verdad que "Lo único que necesita..." era en sí misma una liturgia, una ceremonia independiente con una estructura más teatral que sus otros trabajos y "Casualmente" un ejercicio de minimalismo y depuración como de joyería de alta gama. Quizá "Ese recuerdo..." sea menos teatral, puede que al final, tenga menos recorrido y sea algo más "anecdótico" pero le proceso y la depuración es igual de meticulosa y el trabajo igual de esencial. Lo malo es que nosotros como espectadores, parece que necesitamos cada vez más intensidad. Si hoy vemos una peli en la que matan a ocho y nos mola, mañana queremos ver otra en la que maten a doce, y pasado una en la que maten a cuarenta. Y yo creo que por eso la gente con la que hablé a la salida estaba un poco como tibia. A mí sin embargo me cautivaron ya desde el planteamiento.
No creo que me cargue nada por contar lo que voy a contar, pero por si acaso... SPOILER, no sigáis leyendo si queréis que TODO os sorprenda. De todas formas, creo que lo de menos es saber qué pasa. No hay efecto "sorpresa" en esta ocasión.
Un grupo de actores se juntan para ensayar "Tres hermanas". Y al igual que en las piezas de Chéjov, empieza a salir mierda a las primeras de cambio. Y los personajes se rebozan en sus mierdas, se las recriminan, se las esparcen y se las untan unos a otros. Y como los personajes de Chéjov, se quejan de lo que les pasa, pero no hacen nada por cambiarlo. ¿Nos vemos mañana otra vez? Claro, hasta mañana. ¿Y qué hay más teatral que un puñado de actores ensayando Chéjov y sacando sus mierdas? ¿Qué tal he estado? Bien, muy bien, todo muy bien.
En definitiva, ese ser inteligente y esencial que es Damián Cervantes ha agarrado la esencia de Chéjov y lo ha soltado en medio de un puñado de actores. Chéjov multiplicado por dos. Y encima con esos actorazos descarados y arriesgados como Mari Carmen Ruiz, única y generosa, Diana divina Magallón, Gabriela Ambriz, cruel y mala persona, José Rafael Flores, un portento de la versatilidad, y Héctor Hugo de la Peña el pólvora mortal.
Hay muchas formas de enfrentarse a un texto. Muchas formas de entenderlo , de comunicarlo y de emocionar o de transmitir. No las hay mejores ni peores, sólo coherentes o erradas y difusas. La forma que eligen Vaca 35 es buscar, atrapar y trasladar la esencia. Y a mí me pone.
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domingo, 23 de febrero de 2014
"Casualmente..." de Vaca 35. Kubik Fabrik.
No es ninguna novedad que "Lo único que necesita una gran actriz..." fue junto con "Diario de un loco" lo que más me estremeció del Fringe 2013. El trabajo de Damián Cervantes dirigiendo aquella liturgia y por supuesto el curro demoledor de Diana Magallón y de Mari Carmen Ruiz revolucionaron mi concepto de teatro, de comunicación, de estremecimiento y de cómo afrontar un texto. Y ahora van y se meten con ese icono que es "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera. Y el nivel de depuración se dispara.
Si en "Lo único..." la referencia a "Las criadas" era más evidente, sobre todo en el comienzo y en algún otro momento bizarro, aquí la referencia no es tan clara, y aparece o mejor dicho, permanece oculta, como una esencia soterrada que invade todo, incluso el "intermedio". Resulta que este montaje es anterior al otro, pero por depuración, parece posterior. Al menos a mí me pareció de una sutileza producto de la depuración de una forma de trabajo.
De nuevo te colocan a escasos centímetros de los actores. Mejor dicho, de los personajes. Tomás, Teresa, ella, él, los dos, cada uno, sólo, acompañado, busco, fumas, te cuento, me echan, miento, gritas, lloro, poema, sufres, yo más. Lo que encuentras del libro de Kundera es como un tarrito de esencias. Si yo hiciera cábalas sobre el posible método de trabajo te diría que parece que han cogido escena por escena, momento por momento, los han reducido a una sola palabra que defina el conflicto y han empezado a jugar alrededor de esa palabra, de esa esencia. Unos juegos se han quedado, otros no, seguramente se han reordenado, todo se ha pulido hasta la esencia más depurada y leve. Ya no está el libro de Kundera (está, pero por debajo) ni siquiera están esos juegos, están los brochazos de esencia formando una historia cruel, demoledora, triste hasta unos límites dolorosos. ¿Puede el dolor desgarrado del abandono ser sutil? Pues sí, ya te digo yo que sí.
A ver, claro que hay pinceladas del libro, pero sobre todo lo que yo recibí fue un trabajo de depuración, de llevar hasta los límites de la esencia lo que se va planteando en distintos momentos. Es como una secuencia de conflictos materializados en una especie de puzzle de sentimientos. Aderezados con poemas tan desgarradores como el de Sylvia Plath o con boleros como ese brutal de Los tres Caballeros. "Regálame esta noche, retrásame la muerte..." que cuando lo oyes la primera vez,sonríes, aunque se te congele la sonrisa, ya la segunda vez que lo oyes, empiezas a llorar y no paras, porque también preferirías ser horizontal, porque caminas entre ellos, pero no se dan cuenta.
Me confieso eterno devoto del dolor de Vaca35, de su forma de trabajo, de sus depuraciones, de tu infinita inteligencia y de su trabajo exhaustivo y de una profundidad abismalmente dolorosa. Ni que decir tiene que tanto mi admiradísima Diana Magallón como los descomunales Damián Cervantes y José Rafael Flores están absolutamente soberbios y que hacen un trabajazo de una profundidad e implicación emocional salvaje. Son tres monstruos que incluso en el "intermedio" están escarbando en sus soledades y estrujando sus almas antes de seguir estrujando la tuya. Devoto eterno de Vaca 35. Gracias, gracias, gracias y gracias.
Voy a añadir un enlace, cosa que no hago nunca, pero este comentario sin esta banda sonora... no es nada.
http://www.youtube.com/watch?v=oDIThAJQMmQ
Si en "Lo único..." la referencia a "Las criadas" era más evidente, sobre todo en el comienzo y en algún otro momento bizarro, aquí la referencia no es tan clara, y aparece o mejor dicho, permanece oculta, como una esencia soterrada que invade todo, incluso el "intermedio". Resulta que este montaje es anterior al otro, pero por depuración, parece posterior. Al menos a mí me pareció de una sutileza producto de la depuración de una forma de trabajo.
De nuevo te colocan a escasos centímetros de los actores. Mejor dicho, de los personajes. Tomás, Teresa, ella, él, los dos, cada uno, sólo, acompañado, busco, fumas, te cuento, me echan, miento, gritas, lloro, poema, sufres, yo más. Lo que encuentras del libro de Kundera es como un tarrito de esencias. Si yo hiciera cábalas sobre el posible método de trabajo te diría que parece que han cogido escena por escena, momento por momento, los han reducido a una sola palabra que defina el conflicto y han empezado a jugar alrededor de esa palabra, de esa esencia. Unos juegos se han quedado, otros no, seguramente se han reordenado, todo se ha pulido hasta la esencia más depurada y leve. Ya no está el libro de Kundera (está, pero por debajo) ni siquiera están esos juegos, están los brochazos de esencia formando una historia cruel, demoledora, triste hasta unos límites dolorosos. ¿Puede el dolor desgarrado del abandono ser sutil? Pues sí, ya te digo yo que sí.
A ver, claro que hay pinceladas del libro, pero sobre todo lo que yo recibí fue un trabajo de depuración, de llevar hasta los límites de la esencia lo que se va planteando en distintos momentos. Es como una secuencia de conflictos materializados en una especie de puzzle de sentimientos. Aderezados con poemas tan desgarradores como el de Sylvia Plath o con boleros como ese brutal de Los tres Caballeros. "Regálame esta noche, retrásame la muerte..." que cuando lo oyes la primera vez,sonríes, aunque se te congele la sonrisa, ya la segunda vez que lo oyes, empiezas a llorar y no paras, porque también preferirías ser horizontal, porque caminas entre ellos, pero no se dan cuenta.
Me confieso eterno devoto del dolor de Vaca35, de su forma de trabajo, de sus depuraciones, de tu infinita inteligencia y de su trabajo exhaustivo y de una profundidad abismalmente dolorosa. Ni que decir tiene que tanto mi admiradísima Diana Magallón como los descomunales Damián Cervantes y José Rafael Flores están absolutamente soberbios y que hacen un trabajazo de una profundidad e implicación emocional salvaje. Son tres monstruos que incluso en el "intermedio" están escarbando en sus soledades y estrujando sus almas antes de seguir estrujando la tuya. Devoto eterno de Vaca 35. Gracias, gracias, gracias y gracias.
Voy a añadir un enlace, cosa que no hago nunca, pero este comentario sin esta banda sonora... no es nada.
http://www.youtube.com/watch?v=oDIThAJQMmQ
viernes, 12 de julio de 2013
Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y ganas de triunfar. Matadero. Fringe 13
La compañía Vaca 35 Teatro en Grupo viene de Méjico y se nota. Yo le veo un toque Ripstein que me pone. ¡Y encima, basado en "La Criadas" de Genet! Dos mitos juntos.
Te dan un chupito de licor que no te nubla la mente, pero que te va a hacer sudar. Bajas a un sótano enano, estás apelotonao con el resto del público. Hay dos actrices mirándose a 20 cm de distancia. Y entonces empieza el huracán.
Todos habréis visto alguna foto. Todos sabéis que hay una actriz menudita y otra inmensa. Y cuando comienza el huracán, empiezan a gritan desaforadamente y con un nivelamen de energía desbocada y de agresividad y sordidez que tú menguas en tu silla y sólo rezas para que no te vuele una hostia. Son cerca de 15 minutos a todo gas. Pero a todo gas. Es como una pelea de perros, o como el encuentro de dos elefantes furiosos. Tú has empequeñecido, ellas se han ventilado el poco oxígeno que hay en la habitación, el chupito empieza a hacer efecto, sudas, el aire está irrespirable y te entra un agobio que pa qué. Y es verdad que huele. A jabón, a sudor, a cerrado...
Empezar así un espectáculo, con ese nivel de energía, es casi cargártelo, porque a ver quién es el chulo que aguanta con el listón tan alto. No se puede mantener ese nivel de energía y de tensión. Mentira. Sí se puede.
Las siguientes escenas son tan duras o más que la primera, aunque con otro tempo, con otra estética casi, con otra crueldad distinta. La escena en la que una de ellas prepara un revueltito de huevos con cebolla mientras la otra se baila "Hay Tani, mi Tani" es para mearte. O cuando limpian el estropicio mientas se echan flores la una a la otra. O el duelo brutal y descarnado a golpe de bocata... son todas piezas espeluznantes. Porque el baño en ese barreño... no tiene precio. O el cuento final... Casi podríamos decir que hemos asistido a una liturgia o a al menos a una ceremonia que pasa por el pecado, la culpa, el arrepentimiento, el apocalipsis, hasta llegar al baño purificador y delicado que termina con una madonna arropando a su bebé. Quiero agradecer a Alfredo Millán que me deje utilizar sus fotografías para este artículo. Son las dos en color y podéis ver que reflejan la brutalidad del espectáculo.
Espero no ser maleducado, pero creo que es evidente que el aspecto, las dimensiones, la valentía, el vozarrón y en general el efecto que producen dos actrices físicamente tan dispares, hace que la función sea algo irrepetible. Un bravo enorme para las dos actrices, enorrrrrmes en el sentido más amplio de la palabra. Están arrasando en su llegada a España y pocas veces estoy más de acuerdo con este exitazo. Lo que no sé es cómo lo hicieron en "La casa de la portera", pero Martret y Puraenvidia con unos genios y lo habrán adaptado perfectamente. Yo no sé, chico, pero salí espeluznado.
Te dan un chupito de licor que no te nubla la mente, pero que te va a hacer sudar. Bajas a un sótano enano, estás apelotonao con el resto del público. Hay dos actrices mirándose a 20 cm de distancia. Y entonces empieza el huracán.
Todos habréis visto alguna foto. Todos sabéis que hay una actriz menudita y otra inmensa. Y cuando comienza el huracán, empiezan a gritan desaforadamente y con un nivelamen de energía desbocada y de agresividad y sordidez que tú menguas en tu silla y sólo rezas para que no te vuele una hostia. Son cerca de 15 minutos a todo gas. Pero a todo gas. Es como una pelea de perros, o como el encuentro de dos elefantes furiosos. Tú has empequeñecido, ellas se han ventilado el poco oxígeno que hay en la habitación, el chupito empieza a hacer efecto, sudas, el aire está irrespirable y te entra un agobio que pa qué. Y es verdad que huele. A jabón, a sudor, a cerrado...
Empezar así un espectáculo, con ese nivel de energía, es casi cargártelo, porque a ver quién es el chulo que aguanta con el listón tan alto. No se puede mantener ese nivel de energía y de tensión. Mentira. Sí se puede.
Las siguientes escenas son tan duras o más que la primera, aunque con otro tempo, con otra estética casi, con otra crueldad distinta. La escena en la que una de ellas prepara un revueltito de huevos con cebolla mientras la otra se baila "Hay Tani, mi Tani" es para mearte. O cuando limpian el estropicio mientas se echan flores la una a la otra. O el duelo brutal y descarnado a golpe de bocata... son todas piezas espeluznantes. Porque el baño en ese barreño... no tiene precio. O el cuento final... Casi podríamos decir que hemos asistido a una liturgia o a al menos a una ceremonia que pasa por el pecado, la culpa, el arrepentimiento, el apocalipsis, hasta llegar al baño purificador y delicado que termina con una madonna arropando a su bebé. Quiero agradecer a Alfredo Millán que me deje utilizar sus fotografías para este artículo. Son las dos en color y podéis ver que reflejan la brutalidad del espectáculo.
Espero no ser maleducado, pero creo que es evidente que el aspecto, las dimensiones, la valentía, el vozarrón y en general el efecto que producen dos actrices físicamente tan dispares, hace que la función sea algo irrepetible. Un bravo enorme para las dos actrices, enorrrrrmes en el sentido más amplio de la palabra. Están arrasando en su llegada a España y pocas veces estoy más de acuerdo con este exitazo. Lo que no sé es cómo lo hicieron en "La casa de la portera", pero Martret y Puraenvidia con unos genios y lo habrán adaptado perfectamente. Yo no sé, chico, pero salí espeluznado.
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