miércoles, 21 de mayo de 2014

Trinidad. La casa de la portera.

Ir a "La casa de la portera" y acertar es ya casi un clásico. Así lo digo, na más empezar. Llamad ahora mismo y reservad para "Trinidad" si queréis acertar de lleno.



El texto de Ana Fernández Valbuena está inspirado en la obra "Okey" de Isaac Chocrón (obra que yo no conozco). Es una gozada descubrir un texto tan arcaico y a la vez tan fresco y natural como este. Porque a ratos parece que estás en medio de un capítulo de "Amar en tiempos revueltos", y oyes expresiones de nuestras abuelas pero todo de una forma totalmente fresca, orgánica, natural y coherente, con lo cual no te choca en absoluto. Cuando algo está bien escrito no chirría por ningún lado. Y este texto está fabulosamente escrito. Reconozco que a veces me parecía más que estaba situada la acción en los años 40 que en los 60, como dice el programa, pero bueno, da igual. En cuanto a la trama... quizá la primera parte sea algo lenta, algo renqueante sobre todo teniendo en cuenta el ritmo más vertiginoso de la segunda parte. Quizá se pierda demasiado tiempo en plantearnos la relación entre Soledad y Trinidad (junto con Ángela parecen nombres casi lorquianos). Está clara y no es necesario darle tantas vueltas, sobre todo porque la aparición de Ángela también resulta algo cadenciosa. Está claro lo que va a pasar en esa primera parte, y quizá merezca la pena darle cañita para luego frenar en la segunda y demoledora parte de la función. Pero vamos, eso es gusto personal mío. Dirección sólida y coherente, con algún altibajo pero que creo que corresponden más a que mi gusto no coincide con el del director más que a otra cosa. Quiero decir, hay muchas opciones para montar algo, y cada uno escoge una. El que manda el el director, evidentemente, en este caso Nacho Sevilla. Que yo hubiera variado el ritmo de alguna escena es problema mío, no de que me parezca mal cómo está. Así que insisto, dirección sólida. Selección musical acertadísima. 




Y las tres partes de esta Trinidad, los tres corazones rotos y complementarios son tres actrices soberbias. Tres soledades y tres ángeles que forman esta trinidad. Sin las otras dos están incompletas y con las otras dos son demasiadas. El drama de necesidades está servido. Sacrificio, maldad, hijoputez, supervivencia, amor incondicional, amor chungo, amor equivocado, amor desafinado... los ingredientes de un drama romántico o de una peli de Douglas Sirk si Douglas Sirk hubiera sido español y hubiera podido hacer un melodrama lésbico. Tres mujeres, tres soledades. Sole ha tenido que hacer el paripé de "adoptar" a Trini para poder vivir su amor sin habladurías, o al menos acallándolas. Una tercera que aparece con la intención de arrancarse del alma la puta tradición del luto por un hombre al que no amaba. Juntas tendrán que romper no sólo con la barrera de vivir un amor "distinto" sino encima en un trío. Lorena Toré, Marta Guerras y Cristina Bernal están fabulosas. Quizá en la primera parte, Marta Guerras resulte algo antipática y Cristina Bernal abuse algo de los tics cómicos. Pero vamos, es algo sutil. Lorena Toré está sin embargo absolutamente fantástica en todas y cada una de sus frases, en cada palabra, en cada gesto, en cada coz. 




Tener que hablar a estas alturas del valor de una obra por mostrarnos una historia de amor lésbico me parece terrible. Así que passsso. En esta obra se cuenta una historia de amor dramática, triste y dura de cojones. Se cuenta maravillosamente y las actrices están soberbias. Punto. Hubo gente del público que lloraba sin parar. Eso sólo ese consigue con un trabajo sincero. Eso no quita para que la dedicatoria final a la lucha LGBT sea absolutamente merecida y tristemente necesaria. Claro que lo es. Mientras haya países en los que exista la pena de muerte por amar, donde esté perseguido el derecho a amar, habrá que seguir luchando, aunque nos toque los cojones. Así que ya tenéis otra razón más para ir a ver "Trinidad". Aparte de por ser un gran texto, muy bien dirigido e interpretado de forma magistral, hay que verlo y apoyar la puta lucha LGBT para que lo antes posible haya que dejar de hacerlo. Para que lo antes posible el mundo vea "Trinidad" como lo que es, como una simple historia de amor.    
       

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