martes, 20 de mayo de 2014

Adela. Fernán Gómez.

Habíamos estado viendo algún trocito antes y nos habíamos quedado con ganas de más. Con ganas de todo. Alicientes tenía un montón. De entrada el juego de ver qué habría pasado si Adela y Pepe el Romano hubiesen conseguido materializar su amor. 
La función plantea qué habría pasado si Adela, la hija de Bernarda Alba no hubiera muerto y hubiera logrado huir con Pepe el Romano. Rosel Murillo Lechuga juega a inventar una vida en pareja más allá de Federico, una vida en otro pueblo, lejos de Barnarda y de sus hijas. Un universo igual de cerrado pero ahora sin escusas. Adela y Pepe solos, con sus celos, con el tiempo que pasa, con amargura, con "quéhabríapasado" y con las dudas de si en su momento hicieron bien huyendo. Pepe duda de todo, está amargado. Duda de si no habría sido mejor haber seguido con su plan de casarse con Angustias para quedarse con su dinero y luego haber vivido feliz con Adela. Pero eso no pasó. Ahora se arrepiente. Adela también. Menos. Ella vive sufriendo al ver que Pepe se le escapa. No sabe ya cómo retenerle. Sin él su vida y su huida no tendría sentido. Pero se le va. Dramonazo brutal y tan trágico como el texto de Federico. 



Rosel Murillo saca adelante un texto rico, ingenioso y coherente con cómo podría haber sido la historia si... Pero para mi gusto faltan cosas como la luna. En mi humilde opinión, el texto tendría que ser una especie de "continuación" del drama lorquiano. Y para serlo es vital que aparezcan elementos como la luna. Un texto lorquiano o con Federico por ahí rondando necesita que aparezca la luna. YO lo necesito. 
A ver, lo que cuenta Rosel Murillo es una opción. Y válida, evidentemente, a ver por qué no. Pero me da coraje que los pobres, después de lo que han pasado para estar juntos, sean tan desgraciados. Pepe está demasiado encabronado y Adela traga con demasiados desprecios. Sobre todo para ser el alma libre y verde que era en su obra original. Pero vale, es una opción y es coherente. Y está bien escrita. El texto es bueno y aguanta bien. La dirección sin embargo, a pesar de ser imaginativa, brillante en muchos momentos y dinámica, cae en ciertas trampas en algún momento que lastra un poco el resultado total. El espacio es muy atractivo, hermoso, con una mesa, la soga con la que murió Adela y tierra. la tierra que oculta elementos muy bien empleados. PERO al final, cuando la mesa se convierte en puerta, no funciona. Los pobres actores están más preocupados por que no se les caiga que por disfrutar de lo que están haciendo. Y luego, no sé, quizá es una sensación mía, pero el juego de luces es demasiado complejo. ya no sólo los focos de colores, a veces un poco verbeneros (ese final bicolor por ejemplo es excesivo), sino que a veces notaba que los actores estaban más pendientes de ir a la marca del siguiente foco. Iban continuamente buscando la luz el sitio en el que colocarse porque allí iba el siguiente foco. No sé si me explico, yo creo que ellos dos sí me entenderán. Creo que es un espectáculo para dejarse llevar más. Tanto el texto como la acción deberían llevar a los actores flotando como los acentos de un verso. Flotar y disfrutar. Y están pendientes de demasiadas cosas que no les corresponden. Con todo y con eso, insisto en que tanto el texto como la dirección son buenos. Estos flecos creo que se podrían quizá pulir un poco. 



Lucía Astigarraga está espectacular. Aparte de ser bellísima, porque lo es, es que ES Adela. No me puedo imaginar una Adela mejor. Está perfecta en su amor, en su pasión, en sus celos, en tus chantajes, en su rabia y en su desesperación. Fabulosa. Todo un descubrimiento. PERO también noté una cosa. Que también es posible que me la invente. Me explico. Está fabulosa en todo, gestualmente, en movimientos, en sentimiento, y en cómo los transmite. Pero vocalmente me pareció que cuando habla  en un tono normal o fuerte, bien, pero que algo le falla en el tono más íntimo, el más pequeñito, y yo ahí echo en falta que se rompa más, que quiebre la voz, que saque los agudos e incluso la voz de niña. está vocalmente demasiado "entera". Porque cuando se acerca más al público y habla más bajito y más agudito, gana muchísimo. A ver, todo en su momento, claro, pero ese matiz le vendría perfecto tanto al personaje como a la actriz y descubriría un mundo de matices brutal. 
Y lo siento pero Victor Algra, que está muy bien y entregadísimo para mi gusto, se me aleja de la imagen mental que yo tengo de Pepe el Romano. Claro, cada uno se lo imagina de una forma y yo siempre me lo he imaginado más... machorro. Perdona, Victor, no es una cuestión de hombría ni de masculinidad, no. Pero mi imagen era más tipo...machorro de pelo en pecho. Tontunas mías, pero me alejaron un poco del trabajo de Victor, fabuloso también, por otro lado. Son bobadas mías. 



En definitiva, un espectáculo más que recomendable que me temo que está pasando sin la repercusión que merece. Pero bueno, ahí siguen todavía unos días y siempre puede haber un programador listo que se lo lleve a cualquier otra sala. El currazo que tienen se lo merece, y así más humanos podrían disfrutar del gran trabajo de Lucía Astigarraga.                

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