sábado, 20 de febrero de 2016

Arte Nuevo (Un Homenaje) Teatro Español

Antes de empezar con este comentario, quiero dejar claro que Garci no es de mis directores de cine favoritos. Tiene películas memorables, pelis reguleras y alguna que me resulta... pesada. Este, en realidad es un comentario prescindible, porque como director de cine puede ser como le de la gana, en este caso se trata de que sea BUEN director de teatro. Y ahí, ya te digo que no me lo parece. 
Cada una de las artes escénicas es en sí misma una especialidad con una forma de trabajo, un lenguaje y unas características completamente especiales y únicas. Hay que tener un poco (más bien un mucho, pero bueno) de control sobre el lenguaje que vas a utilizar. Encargar un proyecto a alguien sin experiencia es...cuanto menos... arriesgado. En este caso, en mi opinión, a Garci le ha sobrepasado desde la poda que ha hecho a los textos, buscando una versión más... no sé qué decirte, a algunas elecciones de casting pasando por la propia dirección de escena. 
Lo que es innegable es que José Luis Garci es una enciclopedia andante y que se conoce el cine clásico como la palma de su mano. Confieso y reconozco que yo aprendí mucho viendo la primera etapa de su antológico programa "Qué grande es el cine". Por respeto a esa inteligencia que no dudo ni un segundo que esté ahí, generando y buscando referencias y homenajes, decidí hacer algo que no he hecho jamás y que quizá debería intentar practicar más. Me explico; al salir, pensaba que estas dos eran dos obras menores de sus autores. Y como me extrañaba que alguien como Garci hubiera elegido dos obras menores, decidí buscarlas y leerlas para ver qué vio Garci en ellas. El movimiento "Arte Nuevo" nació para enfrentarse al teatro aburrido, apolillado y rancio de una época plagada de naftalina, de amor por el mármol, por las velas y por las catacumbas. Decidieron romper con esa forma anticuada de escribir y de hacer teatro. Sastre... en fin, ya conocemos su carrera. Medardo Fraile dejó enseguida el teatro y se centró en la novela y principalmente, en el cuento. He leído en alguna entrevista que Garci habla de "Cargamento de sueños" como de un "Esperando a Godot" adelantado a su tiempo. Visto lo visto, como que no, pero leído lo leído la cosa cambia. A ver, no creo que sea tanto "Esperando a Godot" como un reflejo de las corrientes existencialistas que sobre todo estaban rebosando en Francia en esos años aunque con un toque religioso que choca un poco con esa dicotomía "esencia/existencia". Eso sí está en el texto, en las palabras de Sastre si hay una lucha entre destino, fatalidad, fe, dios y ser humano dueño de sus actos y responsable de su pasado, causa de su presente y desencadenante de su futuro. Todo eso está en un texto al que Garci ha quitado parte de su esencia al escribir esta versión. Ha reducido escenas, podado momentos, enfatizado otros, ha utilizado reiteraciones, elipsis y armas que no están en el texto original. También ha suprimido personajes no sé con qué intención, porque particularmente me parecen casi vitales. Incluso la aparición de Jeschoua no tiene nada que ver con cómo está descrita por Sastre. No lo llego a comprender y te digo que si hubieran montado la obra tal cual es, todo adquiriría una dimensión totalmente distinta. Con "El hermano" pasa un poco lo mismo. Ha suprimido momentos decisivos, ha suprimido personajes importantes y directamente se ha inventado un final que no corresponde con lo escrito por Fraile ni de lejos. Lo peor es que lo que sugiere Fraile es mucho más terrible que lo que deja entrever Garci. Si ha querido buscar morbo, desde luego el texto original tiene mucho más. Y tiene muchas más capas de las que aquí aparecen. No estamos viendo una escena costumbrista en torno a una mesa y ya está. El texto de Fraile tiene referencias políticas, sociales, emocionales, suspense,  violencia, denuncia, morbo...todos los ingredientes que puede tener un GRAN relato corto, que es lo que es, aunque esté escrito como teatro. Por ejemplo, todo lo de Marcial Lafuente Estefanía es inventado, en el texto original, el padre lee el periódico y comenta las noticias. Tampoco encienden la radio ni se oye ningún dato sacado de Wikipedia.     
Aparte de estas "recreaciones" de los textos, la puesta en escena de las dos obras peca precisamente de lo contrario del movimiento al que quieren homenajear. Arte Nuevo querían romper con un teatro apolillado, pero lo que hace Garci es justamente eso. Bueno, ni eso. Si quisiera hacer un homenaje a Arte Nuevo habría tenido que romper moldes y ser más "radical". Y si quería "recrear" el posible teatro que ellos hicieron en su momento, debería haber sido también más rompedor y no tratar de utilizar una escenografía "hiperrealista", una iluminación al uso y una banda sonora clásica. Debería haber montado estas obras de otra forma. De cualquiera menos de esta forma, haciendo teatro "clásico".            






Y lo de que los actores lleven micrófonos no me gusta nada. Estamos en el Español, que sí, es enorme, impone y es la leche. Pero los actores que se suben a ese escenario saben o deben saber proyectar y hablar de tal forma que se les oiga desde cualquier parte. No hablamos de Matadero o de espacios... distintos donde según  las características del montaje puede que sea necesario llevar micros, sino que hablamos de un escenario convencional. Usar micros provoca un sonido raruno, artificial y extraño. Y absolutamente innecesario. Toda la vida de dios se ha hablado en los escenarios incluso en escenas hiper íntimas sin micro, esa es parte de la grandeza del escenario. No es necesario llevar micros para poder trabajar la intimidad. Me temo que esta decisión es puramente técnica y... todos sabemos que ni Gary ni Ana tienen problemas de proyección, eso es evidente.  
Micros aparte, desde el mismo arranque ya te quedas descolocado. Por la megafonía del teatro se oye la voz de Alfonso Sastre presentando su obra como si de una grabación del NODO se tratara. Parece incluso que el sonido se ha "manipulado" para que suene con el ruidillo ese de fondo de las grabaciones de la radio antigua. Antes de que comience el espectáculo ya te han dejado claro que lo que vas a ver es clásico, antiguo, un "homenaje" a otra época, no a un movimiento en concreto.  




Aparte de micros y de NODOS, "Cargamento de sueños" acaba resultando plana, sin emoción y está contada desde ningún sitio. Quiero decir que si como responsable has elegido ese texto entre todos los del mundo mundial será porque quieres contar algo justamente con ese texto. Y más aún si escribes una versión de ese texto. Sin embargo, ponerlo en pie de forma afectada y llevar a los actores a que estén distantes, fríos, colocados, y sin nada más que postureo es un poco decepcionante. Miguel Ángel Muñoz está buscando continuamente qué hacer, cómo defender eso, descubrir por qué y para qué está en el escenario. Dice todo igual, no surge nada de emoción en lo que dice o hace, y deambula por ahí intentando dar sentido a lo que no lo tiene. Y lo siento pero me temo que de eso, el responsable es el director. O el proceso anterior al estreno, a la búsqueda, que no ha dado frutos. Pero si eso no se ha producido, queda en manos del director. Él es quien debe saber por qué y para qué. Los pobres actores está claro que no lo saben, pero nadie se lo ha dicho. La sensación que yo tenía era la de estar viendo uno de los primeros ensayos. Un ensayo de esos en los que pones en pie por primera vez el texto para ver si va pasando algo, para intentar que con la acción descubras cosas. AL final no las descubres y acabas soltando el texto y probando a ir pacá y pallá por si encuentras algo por el camino. Gary Piquer opta por la trascendencia para ver si así su Jesucristo encuentra el sentido. Pero no. Y Ana Carlota Fernández hace lo que puede. Se pone donde le han marcado por los focos, da intensidad al tópico y mantiene el tipo en esas situaciones escénicamente imposibles por las que ha optado Garci en su intento por contar algo que no es lo que personalmente creo que está en el texto. 




En "El hermano" los planteamientos son los mismos. Hacer teatro costumbrista, multiplicar los detalles escénicos como si fuera a rodar y retocar el texto dejando fuera elementos vitales para comprender la dimensión de un texto infinitamente más rico que lo que vemos. En esta obra, cuentas como espectador con la simpatía de los recuerdos familiares. Lo que ves te lleva a sitios reconocibles aunque insisto en que no sé si eso era lo que querían Arte Nuevo. El texto no es que sea "Fortunata y Jacinta" o "La colmena", pero tiene muchas capas y muchos lugares incómodos que hacen de este texto una joyita que no se corresponde con la versión que ha dejado Garci.  
Una situación reconocible y una familia bien dibujada sobre todo por el trabajo de los actores, que exprimen hasta la última letra de sus diálogos y sacan oro puro de sus pausas y de los silencios. Dramática y teatralmente esta obra es infinitamente mucho más certera. Aquí Gary Piquer sí está cómodo, se suelta los corsés y le ves suelto y relajado. Y tú te relajas, dejas de sufrir por él y hasta sonríes con su actitud de macho alpha posguerra aunque le falten ciertas vueltas que tiene su personaje escrito y que aquí no están. Miguel Ángel Muñoz sigue igual, en el mismo sitio de descontrol, de decir todo igual y de sentir más bien nada. Ana Candela sube muchos enteros al encontrar realmente un personaje al que dar vida, luz y ciertas sombras. Vuelvo a insistir en que quizá peque un poco de falta de capas. 




Y luego está Ana Fernández, la grandísima Ana Fernández. Porque vamos a ver, ver a esta mujer (haciendo un personaje de bastante más edad que la suya, por cierto) moverse por el escenario es ver vida. Su trabajo es un ejemplo de lo que es coger un texto, buscar en sus pliegues, encontrar luz, hacerlo parte de ti, crear vida en el escenario y conseguir que todo parezca dicho, sentido, descubierto y vivido por primera vez en ese momento. Ana trabaja en primerísimo primer plano, justo en el sitio donde vive la verdad. Eso es ser una gran actriz. Cuando vayas a verlo, fíjate en ella. No le quites los ojos de encima. Verás que eso ES teatro. Recrea cada movimiento, cada mirada, cada silencio, cada respiración como si estuvieran sucediendo por primera vez en la vida. Ahí hay vida y ahí hay verdad. Sin ninguna duda, Ana Fernández brilla. 

Recomiendo que veas este espectáculo y sobre todo recomiendo que leas estos textos. Encierran muchas cosas y dan luz a esta movimiento sobre el que ahora mismo tengo muchas ganas de saber más.
Aunque insisto en que no estoy seguro de que llevar estas obras a escena de esta forma sea lo que este grupo hubiere querido. Reivindicar la modernización y homenajear el cambio desde una estética clásica no me parece un acierto.                  

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