Lo normal cuando uno va al teatro es que lo haga sin ideas preconcebidas, que deje en casa sus prejuicios y llegue blanco y puro a su butaca. Yo intento hacerlo cada día pero esta vez no pude. Iba con mis ideas previas y con ellas puestas viví el espectáculo. ¿Fallo mío? Seguramente.
Rígola dice en sus jugosas entrevistas que "ya no cree en la cuarta pared. Yo ya no entro en esa convención". Bien, hace un par de años pensaba otra cosa, por eso hizo esa versión de "El público" que no consiguió en mi caso, saltar esa cuarta pared en la que en ese momento sí creía y me dejó absolutamente frío. Pero pasan los años y ahora piensa otra cosa. Eso es guay, es parte de la evolución creativa de cada uno. Por eso en estos momentos de su vida derriba esa cuarta pared y se mete en proyectos como ese "Vania" en el que entre miradas complacientes y gestos suaves yo no vi ni rastro de Chejov o este "Enemigo del pueblo" para el que cuenta directamente con la implicación directa del espectador.
Que conste que en esta ocasión el uso de la complicidad del espectador me pareció coherente y rica. Mola eso de que te den unas papeletas para votar y decidir lo que va a pasar.
Pero vamos por partes:
Todo el mundo sabe ya lo de la votación para ver si la función sigue o se para. Los primeros días de previas se montó jari en las redes por este tema. Se supone que era un mecanismo que no se anunciaba al comprar las entradas porque contaban con que tanto la prensa como las redes se encargarían de publicitar ese asunto. Confieso que el planteamiento que se hace de entrada a mí no me convenció, no me gustó, me parecía tramposo e incluso "invotable". Se supone que se cuestionaba el derecho a la libertad de expresión y se plantea si uno debe limitar esa libertad de expresión para llevarse bien o evitar problemas con quien te paga. Concretamente se planteaba si "Kamikaze debe poder decir lo que piensa". Obviamente creo que la respuesta tiene que ser un SÍ rotundo. Pero es que yo creo que Kamikaze (o cualquiera que reciba una subvención, que es de lo que se hablaba), PUEDE DECIR LO QUE PIENSA. No es que "deba poder hacerlo", es que de hecho PUEDE hacerlo. No creo que nada se lo impida, es más, en Kamikaze se programan muchos espectáculos que son bastante críticos con los poderes y los políticos. Esa es una de las razones por las que muchos de nosotros damos gracias por el hecho de que exista Kamikaze. Entonces, como yo creo que sí puede decir lo que piensa, en el caso de que no lo hiciera sería por propia autocensura. Me voy a censurar yo solito para no poner le peligro las subvenciones que me ayudan a sobrevivir. En ese caso el fallo sería del que se autocensura.
Si para algo sirve la vida es entre otras cosas, para aprender a defender lo que uno cree con uñas y dientes. La coherencia y el respeto por uno mismo debe ir unido sí o sí a la defensa de lo que crees. Y lógicamente todo tiene consecuencias, pero si dejas de hacer o de decir lo que crees por temor a las consecuencias, eso para mí hace perder muchos enteros de dignidad.
Yo mismo imagino que al escribir esto gustaré a unos y no gustaré a otros y que tendrá consecuencias para mí, pero no debería tenerlas. Si lo que defendemos es la libertad de expresión, cada uno deberá poder decir lo que piensa sin tener que sufrir ninguna consecuencia. Y si las sufre... es que no somos tan guays.
A lo que voy, creo que la propia fórmula de la consulta a los espectadores lleva unida la "trampa".
"¿Crees en la democracia?" . A ver, pues sí. No estás preguntando si creo en el sistema, o si la sociedad es justa o si el sistema ha caducado o si el modelo ha muerto sobre todo tras la crisis. No, la pregunta es si crees en la democracia.
"¿Crees que Kamikaze debe poder decir lo que piensa?" Claro, pero es que yo creo que sí puede. No es equiparable a los raperos detenidos ni a los poetas encarcelados ni a los titiriteros presos. Es evidente que esos desmanes son injustos y terroríficos. Pero esa gente hizo y dijo lo que quiso y esos actos tuvieron consecuencias. Injustas, bárbaras, aterradoras y nazis, claro. Es evidente que es injusto y terrorífico que alguien vaya a la cárcel por decir lo que piensa, pero afortunadamente eso no ha pasado con Kamikaze. Equiparar ambos planteamientos es... delicado.
"¿Debemos parar la función como acto reivindicativo a favor de la libertad de expresión?" Creo que la libertad de expresión existe, lo que hay que atacar son los actos que la ponen en peligro, como las detenciones injustas o los encarcelamientos por mis santos cojones. Y creo que Kamikaze tiene libertad de expresión. Además, la mayor parte del público, como ya conocemos lo de parar la función y tal, lo que queremos es que siga y ver la obra de Ibsen. La votación no es "pura" porque no votamos pensando en la libertad de expresión sino en no tirar la pasta que nos ha costado la entrada.
Por eso creo que el experimento como tal quizá funcionara los primeros días, pero en cuanto se hizo la labor de boca oreja, murió.
Y pasamos a la obra de Ibsen como tal. Y al igual que me pasó en "Vania" veo a los actores contándonos la trama y con algún que otro momento de diálogo pero sin apenas más propuesta escénica que contarnos la trama para intentar ponernos en un sitio incómodo de cara a la última votación. Salvo el monologazo impresionante de Israel Elejalde que te pone los pelos de punta y que vuelve a colocarle en la élite de la escena española, lo que veo a mí particularmente me llega poco. Sí, Óscar de la Fuente está convincente, Francisco Reyes también al igual que Nao Albet. No así Irene Escolar, que para mi gusto está demasiado fría y ausente. Eso sí, ella, la única actriz, es la mala. Curioso cambio respecto al original que aporta cierta... inquietud. Es como si cada uno hubiera utilizado sus recursos y estuviera auto dirigiéndose.
En definitiva, según mi opinión única y particular, Rigola plantea un juego escénico que no funciona y al que se le ve el cartón. Planteamientos que se dan como verdades a priori y que no lo son para intentar ponernos en un sitio que no fluye como él espera. Y montaje de Ibsen que parece como que importara poco en el que los actores parecen moverse según sus propios medios. Todos están bien, convincentes y serios y con un Israel Elejalde sublime.
Lo bueno de que haya libertad de expresión es que yo puedo contar lo que yo sentí y viví el día que fui al teatro y ya está. También te digo que alguien que ha manejado tan bien a la prensa, a los colectivos, las redes, a los enfadados, que suelta lo más grande por esa boca, reconoce que "en mi vida no todo ha sido inmaculado" y denuncia a quien no piensa como él hable sobre libertad de expresión es cuanto menos, paradójico. No sé si es un efecto o una paradoja, pero el día que estuve yo, el aparato ese con los globos donde está escrita la palabra "ETHIKE" tras elevarse, cayó sobre el escenario con varios globos estallados. La ética por los suelos.
Otro sobresaliente para Kamikaze que lo ha vuelto a petar. Y espero que prorroguen y llenen más y más funciones, porque sinceramente, rezo cada día para que no cierren. No podemos quedarnos en Madrid sin el teatro más inteligente, interesante y vivo del panorama.
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
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domingo, 30 de septiembre de 2018
sábado, 28 de febrero de 2015
Los cuentos de la peste. Teatro Español.
Le toca el turno al ¿cuarto? montaje sobre textos de Vargas Llosa. Grannnn decisión la de programar este ciclo... madredediosssss. Y le toca el turno a... estos "Cuentos de la peste".
Amos a ver cómo lo administro... Bueno, este es... o mejor dicho "era" un texto inédito. La mayoría de las veces, los textos que permanecen inéditos es por algo. Quiero decir, que quizá, en algún caso, puede, a lo mejor, igual sería mejor que siguieran inéditos. Sobre todo si consisten en unos cuentecitos insulsos, oídos cien mil veces, con referencias tan "interesantes" como las monjas de un convento que se quieren beneficiar al mozo de turno. Algo inédito, vamos.
Pues eso, que el texto ya de por sí me parece viejo, anticuado, insulso, carca, reaccionario y apolillado. Eso de que dos señores se jacten de estar solteros "porque no han conocido una mujer a su altura"... o lo de que el prota afostie y veje continuamente a su supuesta amada y nos quedemos todos tan pichis... como que no va conmigo. A ver, que Vargas Llosa evidentemente es premio Novel, yo no voy a discutir ni cu calidad ni su obra así en general, sólo digo que este texto podría seguir inédito y el planeta seguiría girando igual.
Y ya lo que sea el propio autor el que se haga al prota... no le encuentro yo ni razón ni perdón. Porque si lo hiciera bien todavía. Pero es una nulidad actoral. No hace absolutamente nada de trabajo actoral. Está, habla y va de un sitio a otro. Punto. Y cuando entre tanta naftalina, los actores que hay en escena consiguen elevar un poco el nivel de tensión dramática, llega él, abre la boca y todo al suelo. De verdad, debería estar haciendo ese papel un actor. ¡¡Y será por actores en este país!!
A su alrededor gira Aitana Sánchez-Gijón afectadísima, como si fuera una especie de ninfa salida de "Juego de tronos" pero hablando con una afectación dulzona exagerada. Aún así defiende con garra los momentos más interesantes. Pedro Casablanc, Óscar de la Fuente y Marta Poveda hacen todo lo que pueden y más, mucho más para sacar adelante este mamotreto demostrando que los tres están muy por encima de sus personajes, y que son realmente unos actores fantásticos, unos mastodontes que hacen lo que les pidas. Están brutales los tres. Pero claro, intentan sacar adelante algo que no hay por dónde cogerlo. Aún así me quito e sombrero ante todos y cada uno de ellos.
Joan Ollé consigue que el espectáculo transite entre el bostezo y el cabeceo en la butaca y el esperpento desaforado rozando los números de "Martes y trece" con un momento cumbre que es el cuento de la "pija". Sin palabras.
La gran duda que me asalta es cuánto habrá costado vaciar el patio de butacas del Español para hacer esa escenografía... vistosa y vacía a partes iguales, con una mula muerta que no sé qué pinta ahí. En fin, que no es la primera vez que se vacía un teatro, pero las otras ocasiones pa mi gusto, era por algo. Quizá con el pastizal que ha debido de costar hacer esto se podían haber pagado algunas funciones en la sala pequeña seguro que mucho más interesantes.
Amos a ver cómo lo administro... Bueno, este es... o mejor dicho "era" un texto inédito. La mayoría de las veces, los textos que permanecen inéditos es por algo. Quiero decir, que quizá, en algún caso, puede, a lo mejor, igual sería mejor que siguieran inéditos. Sobre todo si consisten en unos cuentecitos insulsos, oídos cien mil veces, con referencias tan "interesantes" como las monjas de un convento que se quieren beneficiar al mozo de turno. Algo inédito, vamos.
Pues eso, que el texto ya de por sí me parece viejo, anticuado, insulso, carca, reaccionario y apolillado. Eso de que dos señores se jacten de estar solteros "porque no han conocido una mujer a su altura"... o lo de que el prota afostie y veje continuamente a su supuesta amada y nos quedemos todos tan pichis... como que no va conmigo. A ver, que Vargas Llosa evidentemente es premio Novel, yo no voy a discutir ni cu calidad ni su obra así en general, sólo digo que este texto podría seguir inédito y el planeta seguiría girando igual.
Y ya lo que sea el propio autor el que se haga al prota... no le encuentro yo ni razón ni perdón. Porque si lo hiciera bien todavía. Pero es una nulidad actoral. No hace absolutamente nada de trabajo actoral. Está, habla y va de un sitio a otro. Punto. Y cuando entre tanta naftalina, los actores que hay en escena consiguen elevar un poco el nivel de tensión dramática, llega él, abre la boca y todo al suelo. De verdad, debería estar haciendo ese papel un actor. ¡¡Y será por actores en este país!!
A su alrededor gira Aitana Sánchez-Gijón afectadísima, como si fuera una especie de ninfa salida de "Juego de tronos" pero hablando con una afectación dulzona exagerada. Aún así defiende con garra los momentos más interesantes. Pedro Casablanc, Óscar de la Fuente y Marta Poveda hacen todo lo que pueden y más, mucho más para sacar adelante este mamotreto demostrando que los tres están muy por encima de sus personajes, y que son realmente unos actores fantásticos, unos mastodontes que hacen lo que les pidas. Están brutales los tres. Pero claro, intentan sacar adelante algo que no hay por dónde cogerlo. Aún así me quito e sombrero ante todos y cada uno de ellos.
Joan Ollé consigue que el espectáculo transite entre el bostezo y el cabeceo en la butaca y el esperpento desaforado rozando los números de "Martes y trece" con un momento cumbre que es el cuento de la "pija". Sin palabras.
La gran duda que me asalta es cuánto habrá costado vaciar el patio de butacas del Español para hacer esa escenografía... vistosa y vacía a partes iguales, con una mula muerta que no sé qué pinta ahí. En fin, que no es la primera vez que se vacía un teatro, pero las otras ocasiones pa mi gusto, era por algo. Quizá con el pastizal que ha debido de costar hacer esto se podían haber pagado algunas funciones en la sala pequeña seguro que mucho más interesantes.
sábado, 1 de noviembre de 2014
Ámame. La pensión de las pulgas.
Los "encuentros" que he tenido en estos últimos años con Carlota Ferrer ("Los nadadores nocturnos", "Misántropo", "Maridos y mujeres", "Las hermanas Rivas", "Ámame"...), se saldan con bastantes aciertos, incluso alguna obra de culto. Como directora me quité el sombrero ante aquellos "nadadores nocturnos" que eran poesía pura y submundo retorcido y enfermo.
Lo que tenemos en "Ámame" es "Misery" de Stephen King y William Goldman, autor de la novela y guionista de la peli. Y sí, "Misery" me gustó mucho en su momento y Kathy Bates estaba genial y todo eso. Pero claro, es que es "Misery". Ya puedes cambiar el Valle de Tuscany por el del Jerte y contar que la prota, una bodeguera malvada llamada Angustias Channing tiene un mayordomo llamado Ling Chu y que aparece su sobrino Chus Giovanni con su familia a luchar por la bodega que aún así estarás contando Falcon Crest. En Ámame, han cambiado la nieve por el campo, al escritor por un actor y a la friki con horquilla por una fan bastante más interesante, eso sí, que la Annie Wilkes de la Bates. Pero vamos, que es Misery. Lo que sí es un acierto respecto al original es que la chica, la friki, la prota, la tarada es bastante más normal. La ves y tanto el aspecto como su forma de hablar, de tratar al prisionero es mucho más normal y cotidiana y eso le da a la función un toque naturalista mucho más terrorífico.
Óscar de la Fuente está fabuloso como actor preso, dándolo todo desde la inmovilidad, con los recursos justos, lo más difícil, demostrando una vez más que es un todo terreno, o mejor dicho, un pedassso de actor que saca adelante todo lo que le eches. Carlota Ferrer compone un personaje con muchas vueltas, terrorífica en su mirada y en su aparente deambular cargado de energía desbocada soterrada. Da miedo verla tan "normal". Por supuesto, cuando tiene que desplegar matices y vueltas las tiene todas, es innegable que sabe perfectamente lo que quiere dar en cada momento. Y compone, como digo, un personaje menos caricaturesco que el de su colega norteamericana y más tenebrosamente normal. Hubo una cosa que no me gustó. Y ya lo noté en "Las hermanas Rivas". Las canciones. No es que estén mejor o peor cantadas, eso da igual, pero están cantadas muy deprisa. Quiero decir que tres canciones o cuatro son muchas. Pero no se pueden cantar deprisa, rapiditas, como para quitártelas de encima pronto. Imagino que la letra tendrá que ver con la acción. O si buscan un efecto sedante o relajante en la tensión de la acción, habría que cantarlas lentamente, dejando que las notas produzcan su efecto. Pero están cantadas así como de procedimiento y pierden efecto.
En definitiva, que la historia se desinfla enseguida, en cuanto ves que te la sabes y que ya la has visto. Aún así te queda el gusto de ver el trabajo de estos dos seres dotados para el teatro y que tan cerquita notas que destilan verdad por todos sus poros.
Lo que tenemos en "Ámame" es "Misery" de Stephen King y William Goldman, autor de la novela y guionista de la peli. Y sí, "Misery" me gustó mucho en su momento y Kathy Bates estaba genial y todo eso. Pero claro, es que es "Misery". Ya puedes cambiar el Valle de Tuscany por el del Jerte y contar que la prota, una bodeguera malvada llamada Angustias Channing tiene un mayordomo llamado Ling Chu y que aparece su sobrino Chus Giovanni con su familia a luchar por la bodega que aún así estarás contando Falcon Crest. En Ámame, han cambiado la nieve por el campo, al escritor por un actor y a la friki con horquilla por una fan bastante más interesante, eso sí, que la Annie Wilkes de la Bates. Pero vamos, que es Misery. Lo que sí es un acierto respecto al original es que la chica, la friki, la prota, la tarada es bastante más normal. La ves y tanto el aspecto como su forma de hablar, de tratar al prisionero es mucho más normal y cotidiana y eso le da a la función un toque naturalista mucho más terrorífico.
Óscar de la Fuente está fabuloso como actor preso, dándolo todo desde la inmovilidad, con los recursos justos, lo más difícil, demostrando una vez más que es un todo terreno, o mejor dicho, un pedassso de actor que saca adelante todo lo que le eches. Carlota Ferrer compone un personaje con muchas vueltas, terrorífica en su mirada y en su aparente deambular cargado de energía desbocada soterrada. Da miedo verla tan "normal". Por supuesto, cuando tiene que desplegar matices y vueltas las tiene todas, es innegable que sabe perfectamente lo que quiere dar en cada momento. Y compone, como digo, un personaje menos caricaturesco que el de su colega norteamericana y más tenebrosamente normal. Hubo una cosa que no me gustó. Y ya lo noté en "Las hermanas Rivas". Las canciones. No es que estén mejor o peor cantadas, eso da igual, pero están cantadas muy deprisa. Quiero decir que tres canciones o cuatro son muchas. Pero no se pueden cantar deprisa, rapiditas, como para quitártelas de encima pronto. Imagino que la letra tendrá que ver con la acción. O si buscan un efecto sedante o relajante en la tensión de la acción, habría que cantarlas lentamente, dejando que las notas produzcan su efecto. Pero están cantadas así como de procedimiento y pierden efecto.
En definitiva, que la historia se desinfla enseguida, en cuanto ves que te la sabes y que ya la has visto. Aún así te queda el gusto de ver el trabajo de estos dos seres dotados para el teatro y que tan cerquita notas que destilan verdad por todos sus poros.
jueves, 2 de octubre de 2014
El feo. Teatro Lara.
Lo que te digo del off del Lara, que tiene unos espectáculos ahora mismo que no me extraña que esté petada la calle de gente haciendo cola para entrar. La programación no tiene desperdicio. El último acierto ha sido "El feo".
Este espectáculo ya se presentó el año pasado en el Fringe y luego ya ha tenido una fructífera vida en Madrid, aunque hasta ayer yo no lo había visto. Lo primero que hay que decir es que produce Draft.inn , productora con unos creadores y creativos que llevan tiempo marcándose los espectáculos más rompedores e impactantes. Como ejemplo, esa joya que es "Los nadadores nocturnos", espectáculo que a pesar de haber triunfado tanto en el Fringe de este año como luego a su paso por Matadero, creo que aún no ocupa el lugar que se merece. Si no al tiempo, ya me diréis si es o no es un espectáculo de culto, con una calidad y profundidad más allá de lo común, con esa colección de personajes icónicos, desarraigados, amargos, desorientados, que se juntan par compartir amargura, dolor, pérdida y búsqueda. Espectáculo negro y seco, tanto como un vagón camino de un campo de concentración. Yo sigo todavía con un runrún en el coco de vez en cuando, no te digo más.
Pues los responsables de esa puta joya lo son también de "El feo".
Dirige este jari Paco Montes. Y lo hace poniendo en fila de a uno todos los cambios que hay en el texto brillante, descojonante y fascinante de Marius Von Mayenburg. Hace falta mucho pulso y mucho sentido del rítmo y de la comedia como para ordenar y crear la orquestación de tanto pacá pallá como hay en la función. Los actores comparten silla contigo y cada cambio de escena es un aliciente más para seguir disfrutando, algo rarísimo de encontrar.
La función es un puro descojone, aunque si lo miras fríamente y apartas los componentes hiperbólicos de comedia, todos los personajes son seres heridos, desubicados y con bastantes problemas de autoaceptación e incluso de identidad. Pero es una comedia, y la verdad es que te partes el rabo de risa. Las situaciones y ciertos diálogos son dignos de Billy Wilder, la composición de los personajes, a pesar de ser algo gruesa, es brillantísima, funciona que te cagas y encima tiene un poso amargo que mola. Y los actores... acojonantes. Fran Calvo el pobre, lidia con los personajes más sosos pero demuestra que tiene tablas, arte, recursos y gracia como para hacer lo que le pongan por delante. Nacho Diago igual. Descojonante. Rebeca Valls es un portento de mujer. De entrada resulta... desconcertante. Pero con cada frase va demostrando que es una fiera corrupia y te atrapa enseguida. Sólo quieres que salga más y más. Fabulosa y divertidísima. Y lo de Óscar de la Fuente... qué quieres que te diga. Es un puro recital. Por supuesto, no tiene nada que ver con su trabajo en "Los nadadores nocturnos". Lo que hace aquí es portentoso. No para. Literalmente, no para. Hace de todo y todo bien. Asombroso.
El único momento un poco crítico es hacia le final, cuando cambia un poco el tono y se empieza a jugar con el sentimiento de identidad, de individuo... Cuando se ponen serios... tiembla un poco el espectáculo. Pero vamos, eso por decir algo.
Que eso, que no os lo perdáis, que te descojonas y ellos están soberbios. ¿Qué más quieres?
Este espectáculo ya se presentó el año pasado en el Fringe y luego ya ha tenido una fructífera vida en Madrid, aunque hasta ayer yo no lo había visto. Lo primero que hay que decir es que produce Draft.inn , productora con unos creadores y creativos que llevan tiempo marcándose los espectáculos más rompedores e impactantes. Como ejemplo, esa joya que es "Los nadadores nocturnos", espectáculo que a pesar de haber triunfado tanto en el Fringe de este año como luego a su paso por Matadero, creo que aún no ocupa el lugar que se merece. Si no al tiempo, ya me diréis si es o no es un espectáculo de culto, con una calidad y profundidad más allá de lo común, con esa colección de personajes icónicos, desarraigados, amargos, desorientados, que se juntan par compartir amargura, dolor, pérdida y búsqueda. Espectáculo negro y seco, tanto como un vagón camino de un campo de concentración. Yo sigo todavía con un runrún en el coco de vez en cuando, no te digo más.
Pues los responsables de esa puta joya lo son también de "El feo".
Dirige este jari Paco Montes. Y lo hace poniendo en fila de a uno todos los cambios que hay en el texto brillante, descojonante y fascinante de Marius Von Mayenburg. Hace falta mucho pulso y mucho sentido del rítmo y de la comedia como para ordenar y crear la orquestación de tanto pacá pallá como hay en la función. Los actores comparten silla contigo y cada cambio de escena es un aliciente más para seguir disfrutando, algo rarísimo de encontrar.
La función es un puro descojone, aunque si lo miras fríamente y apartas los componentes hiperbólicos de comedia, todos los personajes son seres heridos, desubicados y con bastantes problemas de autoaceptación e incluso de identidad. Pero es una comedia, y la verdad es que te partes el rabo de risa. Las situaciones y ciertos diálogos son dignos de Billy Wilder, la composición de los personajes, a pesar de ser algo gruesa, es brillantísima, funciona que te cagas y encima tiene un poso amargo que mola. Y los actores... acojonantes. Fran Calvo el pobre, lidia con los personajes más sosos pero demuestra que tiene tablas, arte, recursos y gracia como para hacer lo que le pongan por delante. Nacho Diago igual. Descojonante. Rebeca Valls es un portento de mujer. De entrada resulta... desconcertante. Pero con cada frase va demostrando que es una fiera corrupia y te atrapa enseguida. Sólo quieres que salga más y más. Fabulosa y divertidísima. Y lo de Óscar de la Fuente... qué quieres que te diga. Es un puro recital. Por supuesto, no tiene nada que ver con su trabajo en "Los nadadores nocturnos". Lo que hace aquí es portentoso. No para. Literalmente, no para. Hace de todo y todo bien. Asombroso.
El único momento un poco crítico es hacia le final, cuando cambia un poco el tono y se empieza a jugar con el sentimiento de identidad, de individuo... Cuando se ponen serios... tiembla un poco el espectáculo. Pero vamos, eso por decir algo.
Que eso, que no os lo perdáis, que te descojonas y ellos están soberbios. ¿Qué más quieres?
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