martes, 10 de diciembre de 2013

Enrique V. Noël Coward Theatre.

Pues sí, hijos míos, lo que os cuento. ¡Un Shakespeare, en Londres y con Jude Law! Si encima está bien... pues te cagas, claro. Y está bien. Así, simplemente. Vamos, que si tenéis pensado ir un día de estos por Londres y os da morbo lo de ver a una star así en vivo, pues vale, pero igual no es como para sacarse un billete ya mismo. 
Me explico. No todo Shakespeare me gusta. O al menos para mi gusto no todas sus obras son obras maestras. Los reyes por ejemplo no me parecen todos de sus mejores obras. Ni mucho menos. Y Enrique V no es, para mi gusto, de los mejores textos del amigo William.Tiene como siempre, varios monólogos muy buenos, una escena prodigiosa, y varias de relleno puro y duro. Pero claro, por algo los ingleses son expertos en Shakespeare. Porque qué bien lo hacen, los jodíos.



Una escenografía ingeniosa y que sirve, con sus paneles movedizos, tanto para simular la corte como el campo de batalla. Esto acompañado de unas luces fabulosas, te dan en cada momento una sensación y un ambiente distinto. Siempre el preciso. Un gustazo.
La dirección no es que sea nada del otro mundo. Bien resueltas las escenas de batallas aunque todo un poco precipitado y como superficial. 
Dicen las malas lenguas, que en las escuelas de teatro inglesas, uno de los principales ejercicios es dar sentido al texto pero sin mover un sólo músculo. Se plantan en medio del escenario y tienen que llegar a conmover y a dar todo el sentido que tiene cada palabra pero sin moverse, sin acentuar, sin marcar y sin ilustrar nada con un gesto. Claro, así hablan como hablan. Y eso es exactamente lo que hacen en este Enrique V. Prácticamente salen, se colocan todos muy bien colocaditos para que nadie tape a nadie y hablan. Se mueven poco, pero ¡cómo hablan! Y el caso es que funciona. Hay movimiento y ajetreo casi exclusivamente en las escenas de acción, durante el resto, es moverse poco y soltar por esa boquita. Claro, te cagas vivo. Y todos los actores y las dos actrices están absolutamente fascinantes y maravillosos. Pa comértelos a todos uno a uno. Pero también te digo que la función te deja un regustillo como de "bueno, vale, pero vamos, tampoco es que...". Nosotros es que aprovechamos el puente para ver varias cosas, así que, claro , nos cundió. Pero este Enrique V, por mucho Jude Law, tampoco es como para pillar un avión corriendo y no perdértelo. Claro que si vas a ver a los PunchDrunk, por ejemplo, ya tienes la excusa para disfrutar de un Shakespeare hecho en casa. 



Boira, si vas, mejor que sea por los PunchDrunk, aunque aproveches luego para ver a Jude (juasjuas, qué petardo me ha quedado)

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