viernes, 14 de febrero de 2014

El policía de las ratas. Abadía

Muchas veces quiero buscar lecturas por debajo del texto. Temas, conflictos y temblores más allá de lo que a simple vista me cuentan. Evidentemente no siempre acierto. A veces todo es más sencillo de lo que yo quiero ver. Pero hay otras veces en las que uno ve cosas pero no termina de descubrir lo que le cuentan en el programa de mano. ¿De verdad, de verdad, de verdad es tan evidente que en este texto se habla del "poeta", del "artista", del "raro", del "diferente"? ¿Me juras que es tan obvio si no lo lees en el programa de mano? ¿Si no te lees lo que pone, en serio que llegas a las mismas conclusiones que te explican en el programa? Hombre, no me tengo por un prodigio de inteligencia ni por un visionario, pero de verdad te digo que si has contestado "sí" a las tres preguntas que he hecho, te pago una cena.



El texto me gusta, me gusta mucho. La lectura que hacen los do actores no tanto. Y la opción desde la dirección de Álex Rigola de dejar que hablen y hacer poco más, tampoco me parece muy acertada. Joan Carreras habla bien, tiene una voz portentosa y la emplea con maestría. Pero tiene una tendencia a acentuar las palabras de forma rara y acaba diciendo cosas como "el depredádor", "descomposícion" o "al bébe le mataron por ámor". Aparte, el afán por no marcar nada demasiado acaba provocando el efecto contrario. Frialdad. No termina de engancharte en ningún momento. Andreu Benito está aún más lineal. El sonido y el fluir de las palabras es precioso, pero no termina de llevarte a su terreno.
Sinceramente, me parece una propuesta interesante por lo que pretende lograr, porque mola, pero me temo, que al menos conmigo, no lo consiguió. Se me quedó frío y algo tedioso. A lo peor es por mi deformación profesional, pero basar la fuerza hipnótica de todo un espectáculo en la voz (aparte de en el texto, evidentemente) es muy difícil.    

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