domingo, 9 de octubre de 2016

Pedro y el capitán. Sala Lola Membrives. Teatro Lara.

Conseguir transmitir el agobio, la densidad y la falta de oxigeno de una sala de interrogatorios es casi imposible. Blanca Vega y Tomás P. Sznaiderman lo han conseguido. 




El texto de Mario Benedetti podría llevarnos lógicamente a la dictadura argentina. José Emilio Vera hace el resto creando un personaje repugnante, asqueroso, odioso, casi casi hasta el final. Es asombrosa la creación que logra este actor gaditano. Desde que se encienden as luces y comienza la funci... perdón, comienza el ritual, José Emilio ES un capitán torturador, sádico e hijoputa. Su "encuentro" con Pedro nos mostrará se lado más negro y sorprendentemente otros quizá de distintos colores. Recuerdo haber visto a este actor en "Juegos de guerra", un espectáculo que debería volver a la cartelera madrileña sí o sí. Ya entonces me llamó la atención su solidez y peso escénico. Pero lo que consigue en "Pedro y el capitán" es asombroso. Y no me refiero únicamente al acento (perfecto, a mi entender) sino a su composición física. Cada gesto, cada temblor, cada suspiro y cada mirada son perfectos, precisos y efectivos. Antonio Aguilar tiene un trabajo más físico y ahí, reconozco que a ratos me sacaba un poco de la historia. Su trabajo es muy bueno, pero cierta gestualidad me resultaba artificial. Aunque reconozco que ambos están soberbios. 

Texto asombroso con cien vueltas y con los giros necesarios para descolocarte y hacer que se te remuevan los sentimientos pa tos lados. Una dirección sobria, efectiva y dejando que texto y actores lleven el peso sin decoraciones gratuitas sino confiando en el poder de la apuesta. Espacio muy bien iluminado y un ritmo preciso. En definitiva, un espectáculo sólido con una interpretación de José Emilio Vera asombrosa y un resultado de calidad. 


     

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