lunes, 2 de septiembre de 2013

The hotel. Teatro Nuevo Apolo.

Desde luego que programar un espectáculo como este en agosto es cargárselo. Y habrá tenido gente, no digo que no, y habrán salvado el mes, pero también te digo que si esto lo pones en septiembre o en octubre, llenas todos los días. Nosotros fuimos el último día, el 1 de septiembre, domingo a las siete y media y estaba con cerca de tres cuartas partes. Una pena porque el espectáculo es buenísimo.
Mira que soy muy de circo, y que el Price para mí es como un santuario. Y este espectáculo, sin desmerecer al Nuevo Apolo en absoluto, es digno de los mejores circos que hemos visto en el Price.



La estética elegida, así como de hotel años veinte, funciona y les sirve para utilizar elementos de la escenografía para hacer las salvajadas que hacen. Buena música, buenas luces, fabulosos acróbatas (no he encontrado los nombres, así que no los puedo nombrar y elogiar). Las chicas son todas brutales y lo que hacen, aparte de bellísimo, es difícil que te cagas. Los chicos igual, aunque el malabarista estuvo algo fallón. Los malabaristas son gente a la que admiro profundamente. Lo que hacen suele ser dificilísimo y casi siempre, muy bello. Y encima tienen la mala suerte de que si fallan, parece que se nota más que si fallan otros. Ya sé que lo que hacía era complicadísimo y yo, con los malabaristas, permito un amplio margen de error, así que ole por él. Y mira que lo que hacía era complicado...
En definitiva, espectáculo enorme, globalmente fascinante, con unos acróbatas salvajes y un conjunto precioso estéticamente y con unos números acojonantes. ¡¡Precioso!!

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