domingo, 13 de julio de 2014

FRINGE 2014. Jornada 4.

Current location.




Fellswoop Theatre traen al FRINGE un espectáculo titulado "Current location". Según la ficha los intérpretes son "seis actrices y un músico electrónico". Pobres chicas, lo mejor del espectáculo son ellas, esas seis actrices anónimas. Al "músico electrónico" no lo recuerdo, no recuerdo que hubiera música. Ah, bueno, igual sí, cuando cantaba el coro. Puede ser. En cualquier caso, también tendrá nombre, supongo.
He leído por ahí, aunque no sé si es idea de la compañía establecer esa comparación, que este montaje es un mezcla de Lars Von Trier y Peter Brook. Pero vamos, si cualquier cosa en la que no hay escenografía y  los actores se sientan alrededor del escenario es mezcla de Von Trier con Peter Brook, que baje dios y lo vea. Ni por asomo.
La historia y el planteamiento son interesantes. "Alguien" decide que "algo terrible va a pasar" y desde ese momento se desatan las suspicacias, la necesidad de posicionamiento, la obligación de decidir si crees que sí o si crees que no. Y por supuesto, que ni se te ocurra sembrar ningún tipo de duda. Como le sucede a la pobre Hanna, que sin hacer absolutamente nada, provoca reticencia, siembra una "amenaza fantasma" que hace que el grupo, la masa que necesita sentirse apoyada y en la que todos los miembros se cubren unos a otros, decida terminar con esa amenaza. Eso sí, también hay una "liberación" al alcance de todos. El milagro, lo absolutamente increíble. 



Individuo frente a grupo. El terror inventado. La individualidad que se enfrenta a lo establecido. La desestabilización del grupo. Las amenazas inventadas pero no cuestionadas. Son temas todos ellos muy interesantes y en ese sentido, la metáfora funciona y es incluso muy bella. Pero es la propia puesta en escena, fría, distante, sin ninguna implicación lo que lastra el resultado. Ellas, las actrices anónimas están bien, componen bien sus personajes y hablan que es una delicia escucharlas. Pero la puesta en escena es totalmente antimágica. No hay iluminación (y claro, en un determinado momento ya no ves un cagao y tienen que encender los fluorescentes de la sala y queda horrible) y no hay nada que arrope un pelín el trabajo pretendidamente metafórico y mágico de las chicas. También te digo que podíamos ser 12 espectadores, con lo cual, cualquier asomo de momento mágico o de hecho teatral o de comunicación se quedó no ya frío sino ultracongelado. Una lástima, porque creo que la historia, el texto en sí y la metáfora, aunque naif, era preciosa.      

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