domingo, 27 de octubre de 2013

Ballet de la Ópera de Perm. Teatro Real.

El programa consta de dos ballets. "Les noces" con música de Igar Stravinski y coreografía de Jirí Kylián y "El bufón" con música de Prokófiev y coreo de Alexey Miroshnichenko.



"Les noces", con la orquesta y coro de la Ópera de Perm y Teodor Currentzis a la batuta. Sonó de maravilla. Currentzis es un experto en darle caña a las orquestas cuando la cosa necesita poderío. Y la música de Stravinski era perfecta para él. El coro sonó de maravilla y los solistas, muy solventes. Si yo adoro a Currentzis, ni te cuento lo que siento por Kylián. Lo digo en voz alta. Es el coreógrafo que más me pone de todos los que conozco. El más original, expresivo y maravillosamente estético y emocionante. Dejo aparte por supuesto a seres sobrehumanos como Pina, claro. Hablo de coreógrafos de ballets, no creadores de coreografías contemporáneas. Igual estoy diciendo una burrada, pero yo sé lo que digo y creo que me entiendes.
Kylián consigue hacer siempre lo que menos te esperas. Cuando crees que la chica va a estirar el empeine, dobla el tobillo, cuando crees que el chico la va a agarrar por las manos, la agarra por un sobaco y una rodilla. Rompe con todos los moldes pero siempre buscando una expresividad brutal que a mí, al menos, me maravilla. Y creo que para interpretar bien a Kylián, hay que entender lo que hace y por qué lo hace. Y los bailarines de anoche comprendían perfectamente a Kylián, por eso lo bailaron tan bien. Lo mismo les pasa a muchos bailarines de la CND, que cuando bailan a Kylián es cuando más cómodos y geniales están. Una auténtica gozada lo que vimos en el Real.
"El bufón" tiene una partitura fabulosa. La música es una maravilla. La orquesta del Real, que es una grandísima orquesta,  sonó de maravilla y Valentin Uryupin la dirigió muy rebién. Soy muy superfans de la orquesta del Real, pero ayer vi una cosa que no me moló nada. Después de afinar, y justo antes de que saliera el maestro, un percusionista empezó a estirarse y a bostezar como si estuviera en el salón de su casa. Y mira, no. Desde que pisas el foso, todo es parte de la liturgia. Y yo, como espectador que he pagado una pasta, quiero que eso se respete. Es una cuestión de actitud. Yo pido que cada actuación sea "única". Oír a una cantante que no se deja el pellejo en cada nota o ver a un músico que no se está entregando al 100% no me gusta. Cuando ves actuaciones de esas legendarias, las históricas, oyes que todos se están dejando la piel. Pues esa actitud de "bueno, venga, a ver si empezamos ya" no me gustó.
Y todo este rollo es para no contar que "El bufón" no me gustó nada. Me pareció una coreografía de colegio. Como esas cosas de "La flauta mágica" para colegios. Movimientos infantiloides que para un rato, vale, pero desperdiciar esos grandes bailarines en bailar eso tan simplón me parece una pena. Y ni te cuento lo que me parece a mí como espectador después de haber pagado una pastón. Una compañía de esa talla debería llevar un repertorio un poco más cuidado. Para una matinal, guay, pero para un sábado por la noche, a los precios que está el Real, como que no. Yo habría querido algo más currado.  

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