viernes, 11 de octubre de 2013

Mucho tiempo, muchas cosas. Sala Cuarta Pared.

Yo no soy mitómano. Soy idólatra. O al revés, no lo sé. Lo que sí sé es que adoro a Carmen Werner. Y me vuelve loco casi todo lo que hace con Provisional Danza. ¡Anda que no llevan años currando contra vientos,  mareas, olvidos e IVAs! Si es que es nuestra Pina española. Solo que si Pina, para mi gusto, creaba una cuarta pared insondable, y jugaba con su/nuestra visión del dolor, la Werner usa la sala Cuarta Pared para romper la cuarta pared, involucrarse con el público de una forma brutal, y juega con el humor unido al sentimiento y a la expresividad. A ver, que no critico a Pina, dios me libre, seguramente la más grande, sólo la utilizo para comenzar este comentario porque me venía que ni pintada.



En este espectáculo se salen tanto Carmen como sus compis. O mejor dicho sus pupilos. Porque si el año pasado se montó su propio funeral en pleno Canal, este año deja claro que la que manda es ella. Los pone en fila de a uno o les hace mirarla fijamente mientras ella danza a su bola. Pase lo que pase en escena, ella es el centro y la que manda. Y se fuma un piti por sus santos ovarios, porque en este momento de la vida lo necesita mogollón.
Utilizan sus recursos habituales. Descomponen el cuerpo en partes mínimas e independientes y cada músculo o hueso del cuerpo tiene su vida y su expresividad propia. La automanipulación de las piernas que a mí personalmente me vuelve loco. Y esas músicas que no sé de dónde coño las sacan, pero que son de una belleza que te eleva por encima de las nubes. Solos, dúos, grupos, todo con una expresividad límite, no se pueden mover más partes del cuerpo de forma independiente y con tanto significado. Es todo de una belleza que me tiraría horas y horas viendo cómo bailan, pobrecitos míos.
Y ese sentido del humor que impregna tantos momentos... Hay que tener un morrazo impresionante y estar muy seguro de ti mismo para pararte a hablar con el público de esa forma. ¡Si es que a nadie nos gustan las palomas, joder! Y a la vez para reírse de sí misma. Solo le falta darle un morreo a alguien del público un día de estos. Esos momentos están intercalados con otros de una belleza sublime. Y te congelan la sonrisa o la risa y te la mezclan con unos lagrimones que se te ponen que no veas. Y ese José Luis Sendarrubias, bailarín hiperdotado y actorazo con una expresividad que muchos quisiéramos. Al loro con él.
Tengo, eso sí, dos "peros". Las luces, siempre perfectas en esta compañía, esta vez son un poco más normalitas, y al comienzo del espectáculo, por ejemplo, ensucian más que ayudan . Y luego, y ya lo siento, hay un miembro de la compañía con quien no conecto. No me encandila lo que hace y no pillo feeling con él. Pero claro, hablando de cosas de esta calidad, el problema es mío, evidentemente.
En definitiva, que si siempre recomiendo que veáis a Provisional Danza, esta vez no va a ser menos. Allá donde les veáis anunciados, por dios, id a verlos y a sentirlos. Algún día serán leyenda y entonces os arrepentiréis.     

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