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sábado, 12 de diciembre de 2015

Golem. Compañía 1927. Canal.

Lo que escribí cuando vi "Los animales y los niños tomaron las calles" podría servir para este nuevo comentario. Bueno, casi. 
Muy mono, sí. Todo muy chulo, muy bonito, una labor milimétrica de luces, proyecciones, vestiditos, música, todo muy pikuki y muy bonito. Bonito de bonito, de mono, de chupi. Pero si ya con el anterior espectáculo se desinflaba bastante la magia y el enganche por lo vacuo de la historia y porque el algodón de azúcar es así. Al principio te ansias y quieres hasta agarrarlo con las manos, pero una vez te has pringao y te has endosado dos mordiscos, se te desinfla la perra y te encuentras con un palo con aire alrededor y unos grumillos de azúcar pegada. Y así viví yo ayer este espectáculo. Como una obra visualmente preciosa, pero con una miga que se desvanecía por minutos hasta llegar a la nada. Momentos más acertados, o graciosos, o brillantes pero tan aislados que no conseguían crear magia.




SPOILER

El finde pasado estuve viendo "El curioso incidente del perro a medianoche" en Londres. Bueno, pues hay un momento en el que aparece un cachorrillo monísimo en escena. Así tipo Scotexx y toooodo el teatro lanzó un "¡Ohhhhhh!" emocionado. Fue como cuando de pequeño, en el cine se aplaudía cuando ganaban los buenos. Vamos, que yo soy de moco fácil y con un perrito me tienes rendido. Pero con este Golem... como que no.     

lunes, 13 de mayo de 2013

Los animales y los niños tomaron las calles. Cuarta Pared.

Espectáculo precioso, mágico. Te quedas embelesado desde el comienzo y sigues embelesado cuando termina.
La estética, mezcla de cine mudo y expresionismo alemán te engancha automáticamente. La música es apropiada, muy buena, graciosa, dura, y totalmente canallesca. Las tres actrices están milimétricamente en sus papeles. Son versátiles y cada papel que hacen es único. Todo mola. Es preciosísimo todo. Te embruja.



Pero la historia se ve lastrada por ese esteticismo. En teoría presenta un barrio que puede estar en cualquier ciudad, con una gentuza arisca, negra, envenenada. Pueden ser nuestros vecinos y si me apuras, incluso nosotros mismos en algunos momentos. Hay algo de caña. Se sueltan ahí en medio, como si nada, puñaladas con ese retintín británico que tanto me gusta. Pero no dejan de ser puñaladas sueltas. La historia se me queda un poco en un cuento cruel que empieza muy bien, sigue bien, cae en el medio, cae más aún y termina un poco de repente. Yo habría querido más caña, que la historia fuera un poco menos cuento y un poco más adulto. Pero vamos, que soy yo, que me gusta la caña y me gusta que si te pones, te pongas. a mí la magia me funcionó al principio, pero fue decayendo un poco y se me acabó quedando un poco floja, aunque estéticamente es intachable.
Merece la pena verlo, sin duda, y si vuelve esta compañía iré sin duda, pero espero que lo siguiente que traigan esté un poco mejor hilvanado todo, y no tan sacrificado a la estética.