Hasta ayer, a mí el teatro de Sanzol no me terminaba de llegar. Si me leéis, ya lo sabéis. Pero como me pasa casi siempre, basta que diga esto para que me tenga que meter la lengua por el culo justo a continuación. Porque "La respiración" me ha encantado.
"La respiración" es una comedia que envuelve, como casi siempre en las buenas comedias, un caramelito envenenado. Porque en casi toda la función, la risa que provoca el mogollón que tiene Nagore te provoca la risa pero también que te pares a pensar y se te puedan llegar a llenar los ojos de lágrimas. Sobre todo si has amado. Y sobre todo si te han dejado de amar. Son las lágrimas en la almohada que se secan y a la mañana siguiente provocan incluso añoranza y una leve sonrisa. Por algo se empieza.
A Nagore no sólo la han abandonado sino que han estado engañándola un tiempo. No le queda autoestima y ni siquiera es capaz de sobreponerse a la angustia del dolor no llorado ni al empapado en lágrimas mal lloradas. No puede ni respirar. Hasta que su madre le descubre un secreto vital y sencillo. Tan sencillo como respirar. Dejarse llevar por lo que venga, respirar, dejarse inundar por cosas nuevas, distintas, vivas. Los recuerdos deben servir para crear mundos nuevos, recuerdos nuevos. En ese punto comienza la fábula. La fantasía.
Ese es justamente le tono mágico o irreal que inunda todo el espectáculo. Lo que vemos puede que esté sucediendo o que no. Puede que suceda y que nos lo cuente Nagore o puede que no exista y que sea o la mente de Nagore o incluso que sea un cuento que Maite cuenta a su hija. La irrealidad de la representación. Todo es posible e imposible. Los hombres de la función cuidan de las mujeres y las féminas son el apoyo intelectual. En el fondo, todo es un perfecto. Curioso, divertido, "vodevilesco", como corresponde a la fantasía.
Nagore necesita crear una nueva familia y delante de ella (o en su fantasía) aparecen nuevas formas de vivir, de gozar y de respirar. Y con todo eso que vive o cree vivir formará si no una nueva vida, al menos sí un nuevo caparazón. Y cuando creemos estar ante un final desolador y deprimente (el que la vida real nos plantaría delante de nuestros morros si esta fuera una obra realista) aparece un toque mágico que nos salva del suicidio colectivo en el viaducto. Para esa sirve el teatro y para eso sirve la fantasía. Para salvarnos.
Confieso que la escenografía no me maravilló. Entiendo que lo que vemos es la casa de Nagore y que no hay cambios porque "puede" que todo suceda en su mente, con lo cual el espacio es siempre el mismo. A pesar de eso, que es más responsabilidad del director de escena, la escenografía y las luces son sólo correctas. A ver, están bien, cumplen su cometido y en una comedia como esta quizá no haga falta más. Pero... hay algo tanto en las luces como en el espacio que me falta y no sé qué es. Quizá la pared de fondo, o el pasillo lateral. Hay algo demasiado funcional y poco emotivo.
Sin embargo la dirección escénica es brillante, positiva, luminosa y amigable. Sanzol quiere a sus personajes y ellos le quieren a él. Y eso es justo lo que necesitamos los espectadores para no salir corriendo a lanzarnos al Manzanares.
Nuria Mencía tiene esa forma de hacer que está al borde de lo irreal, al borde de la dicción espesa y al borde de resultar borde y antipática. Pero se queda en el sitio justo e inunda todo lo que hace de tantísima verdad que te enamora desde el segundo uno. No se puede hacer mejor, ni sufrir mejor, ni flipar mejor ni rebotarse mejor. Inmensa. Decir cosas buenas de Gloria Muñoz es una obviedad. Es una maestra y se las sabe todas. Hace de todo, todo bien y te la quieres llevar a casa. Camila Viyuela vuelve a desparramara por le escenario una seguridad, una presencia y una solidez acojonantes. Es un prodigio de actriz. Los tres actores, Pau Durá, Martiño Rivas y Pietro Olivera tienen unos personajes quizá con menos recorrido o con un recorrido más incómodo. Aún así los tres están fantásticos. El momento "abrir la jodía botella de vino" es.. impagable. Y la cara con la que vuelve Martiño...de lo mejor de la función.
En definitiva un gran espectáculo. Vital, imaginativo, sincero, cómplice y con un optimismo que se agradece en este mundo y en esta ciudad antipática y fascinante que tenemos. Gran dirección y unos actores en sus salsa, frescos, gigantes y grandiosos.
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
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domingo, 24 de enero de 2016
lunes, 17 de marzo de 2014
El viaje a ninguna parte. Valle Inclán.
Hay recuerdos poderosos y comparaciones odiosas. No todas lo son, qué coño, lo son las que nos la pelan y no lo son las que nos molan.
El recuerdo de la peli de Fernán Gómez es brutal. Iconos como el "señoritoooo" están clavados en la mente de varias generaciones. O en mi caso, la imagen de Nuria Gallardo se me quedó convertida en un amor que ya existía pero que en ese momento pasó a ser amor universal y eterno. Así que entrar a ver "El viaje a ninguna parte" era arriesgado de cojones.
Y mira, adelanto ya que salí encantado. Ni maravillado ni flipado, ni emocionadísimo, salí ligeramente feliz y con una sonrisilla de agrado en la cara. ¡Qué más quieres!
El escenario gigante del Valle Inclán está bien aprovechado y bien utilizado. Esas puertas incómodas... esa altura desmesurada, esa amplitud... sirven para que nos pongan unas luces monas que ayudan bastante a crear ese ambiente amplio y solitario de los campos de Castilla. Bien usada tanto la luz como la escenografía, los elementos que meten y sacan de forma bastante natural y coherente. Buenos efectos, vídeos, humos, y de todo para crear ambiente. Nada excesivamente brillante pero todo suficientemente correcto como para resultar agradable y plausible. Quizá se desaprovecha un poco la ocasión de mostrar a ese grupo humano como un icono. Su aparición en sombras moviéndose como una cofradía de semana santa es efectiva, pero quizá, incluso a riesgo de resultar reiterativa, yo habría acentuado más esa imagen de grupo de vagabundos, de masa errante, de zombies por los caminos polvorientos.
A pesar de eso empatizas con ellos nada más aparecer. De eso se trata. Y el malo te da coraje. Y la niña te parece monísima, y al abuelo te lo quieres comer... Vamos, que todo funciona como debe. Dirección correcta y efectiva. No hace falta nada más. Bravo por Carol López. Lo que hace es coherente, efectivo y muy mono y agradable. De eso se trata. Aunque no me habría importado haber notado algo más de pasión en algún momento. No sólo de pasión romántica sino de implicación con la historia. Y no sólo en las escenas románticas sino en las familiares también. Se me quedó un poco cojo de emoción desde la dirección.
Amparo Fernández está fantástica aunque me faltó un poco más de desarrollo de su personaje. Antonio Gil está bien. Sobre todo los cambios de época los dirige maravillosamente. Hace que sean creíbles y naturales. Vocalmente muy bien aunque quizá le falte un pelín de carisma (al planteamiento del personaje, por supuesto, no a él que es un actorazo). Olivia Molina está correcta. Lo que hace está bien. Simplemente. Tamar Novas se lleva el bombón del montaje. Está muy gracioso, de verdad, te meas con él y resulta entrañable en su cruel sinceridad. Pero ya está. Algo más de matiz no habría estado de más. Sí, está muy gracioso, pero sólo está gracioso. Y es buen actor, podrían haber confiado más en él y en el personaje. Miguel Rellán es un maestro. es de estas personas que desprenden humanidad por tos laos. Y te camela, claro que sí, y está brutal. Y su "señoritooooo" te hace no añorar el de Fernán Gómez. Maravilloso. Y luego, cosa aparte es Camila Viyuela. Una voz fascinante con una seguridad aplastante y una presencia física que hace que el ojo se te vaya a ella esté quien esté en ese momento con ella. Tiene un magnetismo, una seguridad, una presencia y un poderío acojonantes. Me voy a arriesgar y a lo mejor digo una burrada (es más que posible) pero esta chica de aquí a nada se nos convierte en la próxima Blanca Portillo. Me encantó, me flipó, me enamoró. Si en la peli fue mi Nuria Gallardo de mi amor, en esta función Camila me ha robado el corazón. Se lo cedo. José Ángel Navarro y Andrés Herrera bien también. Muy bien.
En definitiva, montaje agradable y agradecido. Está bien, es todo correcto y amable. No hay ni una pega que ponerle aunque tampoco despierta grandes pasiones (aparte de mi Camila). Prueba superada para todos. El reto era jodidísimo y lo han pasado todos los responsables con notaza.
El recuerdo de la peli de Fernán Gómez es brutal. Iconos como el "señoritoooo" están clavados en la mente de varias generaciones. O en mi caso, la imagen de Nuria Gallardo se me quedó convertida en un amor que ya existía pero que en ese momento pasó a ser amor universal y eterno. Así que entrar a ver "El viaje a ninguna parte" era arriesgado de cojones.
Y mira, adelanto ya que salí encantado. Ni maravillado ni flipado, ni emocionadísimo, salí ligeramente feliz y con una sonrisilla de agrado en la cara. ¡Qué más quieres!
El escenario gigante del Valle Inclán está bien aprovechado y bien utilizado. Esas puertas incómodas... esa altura desmesurada, esa amplitud... sirven para que nos pongan unas luces monas que ayudan bastante a crear ese ambiente amplio y solitario de los campos de Castilla. Bien usada tanto la luz como la escenografía, los elementos que meten y sacan de forma bastante natural y coherente. Buenos efectos, vídeos, humos, y de todo para crear ambiente. Nada excesivamente brillante pero todo suficientemente correcto como para resultar agradable y plausible. Quizá se desaprovecha un poco la ocasión de mostrar a ese grupo humano como un icono. Su aparición en sombras moviéndose como una cofradía de semana santa es efectiva, pero quizá, incluso a riesgo de resultar reiterativa, yo habría acentuado más esa imagen de grupo de vagabundos, de masa errante, de zombies por los caminos polvorientos.
A pesar de eso empatizas con ellos nada más aparecer. De eso se trata. Y el malo te da coraje. Y la niña te parece monísima, y al abuelo te lo quieres comer... Vamos, que todo funciona como debe. Dirección correcta y efectiva. No hace falta nada más. Bravo por Carol López. Lo que hace es coherente, efectivo y muy mono y agradable. De eso se trata. Aunque no me habría importado haber notado algo más de pasión en algún momento. No sólo de pasión romántica sino de implicación con la historia. Y no sólo en las escenas románticas sino en las familiares también. Se me quedó un poco cojo de emoción desde la dirección.
Amparo Fernández está fantástica aunque me faltó un poco más de desarrollo de su personaje. Antonio Gil está bien. Sobre todo los cambios de época los dirige maravillosamente. Hace que sean creíbles y naturales. Vocalmente muy bien aunque quizá le falte un pelín de carisma (al planteamiento del personaje, por supuesto, no a él que es un actorazo). Olivia Molina está correcta. Lo que hace está bien. Simplemente. Tamar Novas se lleva el bombón del montaje. Está muy gracioso, de verdad, te meas con él y resulta entrañable en su cruel sinceridad. Pero ya está. Algo más de matiz no habría estado de más. Sí, está muy gracioso, pero sólo está gracioso. Y es buen actor, podrían haber confiado más en él y en el personaje. Miguel Rellán es un maestro. es de estas personas que desprenden humanidad por tos laos. Y te camela, claro que sí, y está brutal. Y su "señoritooooo" te hace no añorar el de Fernán Gómez. Maravilloso. Y luego, cosa aparte es Camila Viyuela. Una voz fascinante con una seguridad aplastante y una presencia física que hace que el ojo se te vaya a ella esté quien esté en ese momento con ella. Tiene un magnetismo, una seguridad, una presencia y un poderío acojonantes. Me voy a arriesgar y a lo mejor digo una burrada (es más que posible) pero esta chica de aquí a nada se nos convierte en la próxima Blanca Portillo. Me encantó, me flipó, me enamoró. Si en la peli fue mi Nuria Gallardo de mi amor, en esta función Camila me ha robado el corazón. Se lo cedo. José Ángel Navarro y Andrés Herrera bien también. Muy bien.
En definitiva, montaje agradable y agradecido. Está bien, es todo correcto y amable. No hay ni una pega que ponerle aunque tampoco despierta grandes pasiones (aparte de mi Camila). Prueba superada para todos. El reto era jodidísimo y lo han pasado todos los responsables con notaza.
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