lunes, 29 de abril de 2013

Ay, Carmela. Reina Victoria.

El teatro Reina Victoria es muy bonito. Antiguo y chulo pero hace que desluzca un poco la función. Ya puestos, habría quedado maravillosos en el Lara, por ejemplo. Pero claro, uno estrena donde puede, y da gracias.
El montaje en general me parece no demasiado personal. Para mi gusto le falta un toque de autoría, aunque todo está planteado y resuelto bien, pero hay cosillas que no terminan de funcionar, como las acciones detrás de la tela roja, por ejemplo.
La historia, evidentemente es poderosa, y en estos días (o meses) revueltos, como que toma un matiz actual que le viene muy bien a la función. Texto maravilloso, personajes para comértelos y actores por encima del montaje.
Aunque el momento "italiano" está demasiado alargado, para mi gusto, el montaje funciona bien a nivel de ritmo, a pesar de que la primera parte es algo más tediosa que la segunda.



Javier Gutiérrez está maravilloso. Patético, simpático, triste, abatido, payaso. Todo siempre en su justa medida y sufriendo como un loco cuando la acción lo requiere. Me encantó ver como sufría desde ese personaje que se había construído. Muy inteligente creación.
Marta Ribera como narradora/Gustavete está inconmensurable. Tiene una presencia apabullante, canta como dios, baila que te cagas, dice y transmite el texto que es como para quedarte escuchándola horas y horas. Ríe, llora, canta, baila y te emociona desde que sale hasta que se va. Brutal!!!
Y luego Inma Cuesta. Aclaro que a mí Ana Belén me vuelve loco. Bueno, pues desde la primera nana que canta Inma Cuesta, se me vino a la mente Ana Belén. Y no sólo porque me la recuerde físicamente, que también, sino porque canta, actúa, mira, sufre de una forma que me la recuerda. Esta chica es una estrella. Es una grandiosa actriz, canta que te mueres, es guapa paburrir y tiene carisma y ángel. Aunque me pareció un poco desorientada en algunos momentos, en general me conmovió. Esta es la nueva estrellona del panorama. Y si no, al tiempo.
Y qué queréis que os diga. Yo cuando ví salir la bandera republicana, Inma en medio llorando, y el jari que se monta en el teatro... me estremecí y se me pusieron los pelos de gallina como dice una amiga.

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