martes, 9 de abril de 2013

La entrega de Madrid. Sala Mirador.




Llevar cualquier proyecto adelante hoy en día supone un esfuerzo que te cagas. Y cuando lo que ves es un producto de una calidad determinada, la que sea, pero si tiene calidad, merece la pena.
La figura de Melchor Rodriguez es poco conocida. Y el director y autor, como descendiente de Melchor, quiere reivindicar esa figura. Lógico. Pero... creo que fracasa un poco en ese intento.
Quizá el hecho de querer contar muchas cosas tanto de Melchor como de la época en la que vivió sea el lastre que tiene la función. Queda claro que el autor/director sabe mucho de la época, la ha estudiado en profundidad y se la conoce perfectamente. Pero para ilustrar esa época y descubrirnos la figura del hombre no hacía falta tanto derroche de datos y sí un poco más de concreción, ir al grano y escribir un texto más adecuado. Tiene que ser jodido no contar todo lo que sabes y no querer decorar la figura de tu bisabuelo con datos y datos y datos. Habría sido mejor meter chicha en vez de datos que al espectador no le aportan demasiado. A ver, el conocimiento nunca sobra, pero si haces una función de teatro debes usar los códigos del teatro, no dar una conferencia. Ya buscaré yo lo que quiera cuanod vuelva a casa si es que me has hecho interesante la historia. Y encima dirigir la función para que nadie te la toque... pues mira, si sabes dirigir, guay, pero si no, pues déjaselo a otro.
Poner en labios de un niño palabras que no sabes cómo colocar en un adulto es más viejo que la tos y pa mi gusto, un truco que no me mola. Escribe un personaje adulto, o varios, y que ellos cuenten o ilustren lo que quieres decir. La pobre actriz a mí me parecía que hacía de cría de 13 años. Luego resulta que no, que es que tiene 17 (así lo dice incluso en la función). Iba meneando la falda, dando saltitos como de cría pero abría la boca y soltaba frases lapidarias. Coño, una niña tan lista no va como Laura Ingels por el escenario. Problema de dirección.
Varios momentos de batiburrillo por mala dirección y actores algunos buenos, un poco perdidos. Bueno, no, bastante perdidos. Otros actores directamente malejos y una actriz que sobresale por encima de todos. Crismar López es sin duda la mejor actriz de la función. Encima es amiga mía y me duele tener que decir estas cosas de su función. Pero ya las hemos hablado. Y lo que le dije a ella: como actor que soy, ya me gustaría a mí estar estrenandoen Madrid. Me corroe la envidia aunque esta no haya sido la función del año. Con todo y con eso, debería ir todo dios a verla tanto por la figura de Melchor como por el esfuerzo de esta gente por levantar un telón.

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