jueves, 25 de abril de 2013

Feelgood. Matadero

Pues sale uno como que bien.
El texto está bien. Sin tirar cohetes. Historia de enredos y traiciones políticas. Una historia universal que puede pasara por desgracia en cualquier país en cualquier época. Funciona. La puesta en escena es sencilla pero sin meterse en berenjenales raros. También funciona. La dirección está bien llevada, con brío y con un buen sentido del ritmo. Nada destaca pero tampoco sobra nada ni falta. Por ponerle una pega, quizá hay demasaiada diferencia entre el tono casi paródico de todo el montaje y el tono en el que están Fran Perea y Manuela Velasco aunque esta trama es la más deprimente y realista, así que ni eso canta. Bien.




Los actores están bien. Quizá Jorge Bosch está demasiado payaso. A fin de cuentas, y por mucho tono paródico que uses, para llegar a ministro no se puede ser tan toli. Fran Perea me decepcionó en una Electra que le vimos en Mérida. Pero claro, allí estaba con Ana Belén, Julieta Serrano, Juan Fernández, Carlos Álvarez... y el pobre como que no lo olía mucho. Pero aquí está fabuloso. Domina el texto, la acción y tiene claro lo que quiere en cada momento y cómo conseguirlo. Y lo hace con una solvencia y un poderío que me gustó mucho. Lo mismo, por ponerle un "pero", igual Manuela Velasco y él no daban mucho el tipo de matrimonio separado que han pasado por una historia de alcoholismo. Demasiada vida para dos chicos tan jóvenes y lozanos. Pero bueno, aún así, cuela.
En definitiva, un texto que está bien, una dirección correcta y solvente y unos actores que destacan por que en general están bastante bien. Eso sí, hay unos elementos en la escenografía que son feos de la muerte. A lo mejor se los han prestado y se han tenido que apañar, pero... una habitación de hotel caro con ese suelo tan horroroso...

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