lunes, 16 de junio de 2014

Lavar, marcar y enterrar, historias de una peluquera en serie. Peluquería Corta Cabeza.

Juanma F. Pina escribe y dirige esta "comedia de balas, calaveras y pelucas" con una gracia, un salero y un humor negro negrísimo. Y encima lo han estado representando hasta ahora en una pelu real de la Corredera. Es como el colmo del Off. O en este caso, es rizar el rizo del Off. Contarte la historia de una pelu desde la propia pelu te hace sentir más voyeur y más espía que nunca, casi parece uno un espíritu de los que habitan la peluquería y ponen en marcha los secadores. Mola todo verte la función dentro de la pelu y sentado en un sillón de barbero, no me digas que no.
La historia... sin caer en spoilers, viene a ser más o menos algo así como: pareja de atracadores aficionados entran en pelu histórica y se topan con la dueña (señora más histórica aún que la pelu) y con su ayudante (señor más histérico que la peluquera y que los atracadores juntos). Y comienza el lío. O el enredo. O el vodevil. O casi, si me apuras, la peli de la Ealing. Porque el toque clásico de comedia negra negrísima que tiene es Ealing total. ¿Que no? 



Nada es lo que parece. Ni la propia peluquería, ni la peluquera, ni los atracadores, ni ese ayudante. Y aunque quizá todo peque un pelín de previsible, mantiene el interés gracias ya los diálogos brillantes y a unos actores más brillantes aún. 



Los atracadores de traca son Juan Caballero (el perejil del Off, que está en más proyectos que nadie) y Danai Querol (lo mejor junto con el gran Jesús Noguero de aquellas "Bodas de sangre" de hace na en el Valle Inclán). Mira que los dos son buenos, porque son muy buenos (y majos y guapos, y de tó) pero quizá les haya tocado la parte "seria" de la función. El tono que ambos tiene es quizá demasiado serio comparado con sus compis. Así está marcado y creo que no ayuda. hay demasiado contraste. Cuando los atracadores (los personajes, no los actores) se despendolan están mejor, más acordes con el tono descacharrante que es el que domina. Olga Hueso y Mario Alberto Díez están fantásticos. Te meas con ellos y se llevan el foco de la función, insisto, aunque sus compis están igual de bien aunque les toquen los roles más deslucidos. 



Así que cuatro actorazos, en una historia con altibajos en su tono, en el punto de vista elegido, en el sitio desde el que nos cuentan lo que ocurre y que hace que tanto los actores como el público estemos un poco pacá pallá en cuanto a complicidad. 
Pero vamos, que este espectáculo está siendo un bombazo, es el descubrimiento de la temporada y con razón. No hay que perdérselo. Te meas, gozas con los actores, los diálogos en general son brillantes y los altibajos de tono se suplen con el arrrrrte que tienen los cuatro protas para llevarte carcajada en mano a donde quieren. Y ya veréis pero este montaje va a ser el típico que todo el mundo te va a preguntar: ¿has visto ya "lavar, marcar y enterrar"? Eso si no lo es ya.

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