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sábado, 20 de octubre de 2018

FIRCO. Teatro Circo Price.





Si la danza es una de las artes escénicas peor tratadas, el circo ya ni te cuento. Quitar de la mente del público la imagen de los tigres enjaulados, de los números apolillados y de la falta de creatividad está costando un esfuerzo gigantesco. Quizá los más valientes hayan ido alguna vez a gastarse un pastizal en el Circo del Sol y puede que algún aventurero (entre los que afortunadamente conozco a bastantes) vaya habitualmente al circo. Ah, que conste que me gusta El Circo del Sol. Pero como la auto crítica creo que es positiva y que no siempre la culpa de los errores es de los demás, también hay que decir que la promoción de sitios como el Price siempre ha dejado mucho que desear. No hay forma de enterarse de lo que pasa en el Price a no ser que tú estés encima. Hay cero promoción de los eventos, cero intención de convertir el circo en algo moderno, divertido y atractivo. No hay interés por atraer a un público nuevo. Así es muy difícil crear afición y llenar el Price. Por eso artistazos como Alexander Weibel tienen que irse por ahí a buscarse la vida. O sitios míticos como la escuela de circo Carampa luchan contra viento y marea por seguir desarrollando a gente con un talento infinito. Si esto pasa entre los propios y principales interesados, ni te cuento ya con las instituciones a las que la cultura se la pela y la cultura circense (esa de los elefantes y los payasos tristes) infinitamente más.
¿Os suena lo de los bailarines que tiene que irse al extranjero a trabajar y algunos a triunfar? Pues multiplica.   




En medio de este panorama, surgen propuestas como Circontinentes, asociación de amantes del circo de varios países (creo que todos iberoamericanos) para defender, potenciar y promover el intercambio cultural entre países que compartimos a veces un idioma, a veces una raíz y siempre un hermandad. Es normal que cuando uno está en peligro, busque la ayuda y el apoyo de sus afines.  
La primera y principal actividad ha sido crear este festival de circo. Las condiciones para participar eran muy claras: presentar números de corta duración (de 6 a 12 minutos) ser una compañía de 1 a 3 componentes de los cuales al menos el 50% debían ser iberoamericanos y de entre 18 y 35 años.
¿El objetivo? Hacerse fuertes en el panorama internacional, presentar números con lo mejor de lo mejor de lo mejor y demostrar que el circo que se hace en Iberoamérica es de primer nivel y sus artistas, auténticos salvajes. Y de paso, hacer ver que el circo puede ser divertido, emocionante, arriesgado y vibrante. 

El festival se compone de dos galas en las que participan cada día ocho artistas de los cuales cuatro pasarán a la final del domingo. Un jurado experto será quien juzgue a esos artistas. Además, habrá un premio del público votado por los espectadores. Las galas las presentará nada más y nada menos que Inma Cuevas, intentando también de esa forma acercar el circo al público. La presencia de Inma es un puntazo que a la gente le encanta y además permite que disfrutemos de ooootra faceta más de esta grandiosa actriz.

Aquí iré añadiendo lo que suceda cada día. De momento voy por la GALA 1.    





Totó de Chile presentó un numerazo de malabares. Si alguien pensaba que había visto todo con las mazas es que no ha visto a Totó. Un auténtico salvaje que no es que haga ochos con cuatro mazas, es que hace dieciseises con seis mazas. Lo nunca visto. 

El dúo Requiem, de Colombia nos dejó a todos con el corazón encogido. Riesgo, belleza, tensión y una forma de llevar al límite un número de straps como NUNCA ANTES HABÍAS VISTO.

El español Dannyzoo hizo un número que mezclaba verticales y break dance de morirte. Si todos ellos cuidan la puesta en escena como un elemento VITAL a estas alturas de la vida, Dannyzoo incluye elementos casi de danza contemporánea y consigue que se te caigan las lágrimas de la belleza que hay en el escenario. 

Lucas Escobedo, también español, hizo un número original de pelotas de rebote en el que buscaba rizar el rizo en cada movimiento. Y coño si lo conseguía. 

Duo2Filles de Brasil pusieron al público en pie. Su número de cuadro aéreo no sólo era arriesgadísimo, sino que tenía su historia. Meter algo de dramaturgia en un número De circo hace que crezca y llegue más. Es una disciplina escénica y como tal, debe contar con otras para potenciarse. Suele cuidarse la música, pero tener una "historia" y una puesta en escena teatral es algo vital. 

Fernanda Sumano trajo desde Méjico un número de hula hop solvente y divertido. Ella es autodidacta y te digo que hay que quitarse el sombrero. Su número es difícil de narices y ella domina el escenario. Quizá algún guiño humorístico estuvo fuera de lugar, pero bueno, eso son apreciaciones personales.

De Cuba vino Hermes Pompa y arrasó. Nos dejó a todos boquiabiertos con un número bestial, precioso y emocionante en el mástil aéreo, una especialidad no muy habitual pero arriesgadísima y de una belleza acojonante. 

Cerró la gala el Dúo Laos, desde Argentina. Un número de mano a mano sensual, vibrante y asombroso. Como dice una amiga mía... "se nos pusieron los pelos de gallina". Riesgo, elegancia y emoción. 

GALA 2.



Julia y Lianna vinieron de Méjico y Colombia par hacer un número de cuerda volante y voz en el que además intentaban concienciar al público de las injusticias históricas a las mujeres. Sororidad, empoderamiento y justicia. Circo y mensaje. Entretenimiento y lucha.

Bastian, de Chile hizo un numerazo IMPRESIONANTE de mazas. Cien por cien original y bellísimo en el que además mezclaba pasos de danza con una forma novedosa de tratar a las mazas. He visto miles de números de mazas, pero como este, ninguno. Hipnótico y bello.

Sofía Speratti, argentina, hizo un número de verticales original y en el que iba de menos a más con inteligencia. Danza gimnástica y dificultad. Brava.

Iara Gueller, brasileña que estudia en Bélgica deslumbró con un numerazo de aro aéreo asombroso. Impecable en la ejecución y de altísimo riesgo, nos dejó a todos flipados.

De Perú llegaron el Dúo Vitalys. Mano a mano, el más difícil todavía. El público en pie aplaudiendo sin parar. Muy mal se tiene que dar para que no ganen. Al menos el premio del público parece claro. ASOMBROSOS.

Tripotes la Compagnie, españoles con un número de báscula divertido y arriesgado. 

Aimé Morales se metió al público en el bosillo con su número de aro. Hiperdifícil, precioso visualmente y con una puesta en escena currada y muy, muy chula. Un numerazo de una profesionalidad asombrosa. Bravo, Venezuela.

Javier Varela vino de Chile para hacer un número de trapecio fijo.      
A LA FINAL ACCEDIERON:


Aimé Morales.
DannyZoo.
Dúo Vitalys.
Tripotes la Compagnie.
Dúo Requiem.
Hermes Pompa.
Dúo Laos.
Düo2Filles.



Mucha suerte a todos, aunque ganar es lo de menos. El objetivo es acercar más el circo al público y en eso TODOS habéis ganado.



En las dos galas se cuenta con la presencia de una artista invitada. Y como yo soy así, que no me callo nada, debo decir que tanto la orquesta que tocaba en directo no me gustó nada, esta artista tampoco. Me explico: la orquesta toca bien, mola lo de la multiculturalidad (a ver cuándo aprendemos que en la mezcla está la riqueza y en la variedad el crecimiento)  pero la elección de las canciones me pareció fuera de lugar. Y llamar a una artista rusa para unas galas en defensa del circo iberoamericano tampoco me cuadra. Nata Galkina es bestial, y su número de antipodismo es un gustazo. No es por eso, es porque creo, aunque parezca "chauvinista" que debería haber sido un artista iberoamericano. Personalmente me parece una lástima tener a Alexander Weibel entre el público y que no actúe (y haga ver que se puede triunfar en el mundo del circo) o incluso... podían haber llevado como artistas invitados a jóvenes que estén estudiando ahora mismo. Aunque lo que hagan no sea asombroso, da igual. Pero así veríamos que HAY GENERACIONES JÓVENES amantes del circo. Además, la artista rusa hizo exactamente el mismo número los dos días. No sé, pero hay que pensar que mucha gente fuimos los dos días y tanto las bromas como los números o las canciones, si son las mismas todos los días, pierden interés.        




Yo siempre he creído que en el mundo del circo, el error no es para tanto. Quiero decir que hacer un número sin fallos es importante, claro que sí, pero si a un malabarista se le cae una maza o una pelota no pasa nada. El fallo es normal. Lo difícil es atreverse a hacer algo tan bestial como lo que ellos hacen. Obviamente en los ensayos, el 99% de las veces, les saldrá todo. Sí. Pero que en la actuación haya un fallo no importa, importa el valor y el querer llevar tu disciplina artística al límite. Ese afán de superación, el buscar le más difícil todavía es la verdadera esencia del circo. Por eso pase lo que pase con los resultados y con los premios, para mí todos son ganadores, porque dedicar tu vida al circo, a emocionar al  público, a buscar el riesgo, a rozar el peligro, a querer ir más allá y a vivir para estremecer al que te mira, eso para mí es de ganadores. 





domingo, 19 de abril de 2015

XXI aniversario de la escuela de circo Carampa. Price.




En 1994 se creó la escuela de circo Carampa casi como continuación de la labor de la Asociación de Malabaristas, cuna de cientos y cientos de artistas que salieron de los descampados de la Casa de Campo. La A.M. fue el caldo de cultivo necesario para que en este país se pudiera desarrollar eso tan complicado como es el circo. Porque en pleno siglo XXI, seguimos pensando en el circo como payasos, animales enjaulados, Teresa Rabal o el circo mundial que aparca en Legazpi cada navidad. Y como mucho, como mucho, en un alarde de "modernidad", el Circo del Sol. Como si ahí empezara y acabara el mundo. Y el circo moderno, el llamado circo moderno, como posición al circo "tradicional", el de Legazpi, es un arte escénica brillante, evolucionada y evolucionando a una velocidad superior a cualquier otra. No se concibe un circo hoy en día sin un planteamiento teatral, dramatizado, con algo más que una simple sucesión de números por muy complicados que estos sean. El circo como especialidad dentro del teatro o de la danza  es una realidad desde hace muchísimo tiempo en Europa o en América (Canadá por ejemplo es un escuela puntera en circo). Aquí va sucediendo poco a poco, pero va sucediendo. Está en marcha y de hecho, los pocos y mal promocionados espectáculos de circo del Price funcionan que te cagas. Cataluña nos lleva la delantera al resto en respeto, valoración y sofisticación de la mezcla escénica. Recuerdo por ejemplo, uno de los espectáculos más fascinantes que he visto en la vida, "Cru" de la compañía Fet a Má, que era pura poesía, acrobacia y emoción, mezclando impunemente danza, teatro y circo. 



De esta labor se encarga, de forma única y puntera, la escuela de circo Carampa. Y ayer celebraron o celebramos su 21 aniversario.  Pioneros en esta lucha por la formación y desarrollo del circo llevan ya 21 años luchando contra vientos, mareas, políticos incultos, IVAS, ausencia de ayudas, recortes, dejación, silencio, incomprensión y abandono. Donald B. Lehn y Javier Jiménez son los máximos responsables junto con un equipazo que han conseguido no sólo el premio nacional de circo sino mantener una cantera de profesionales que van trabajando por todo le mundo. Gracias a Donald, a Javi y a todo le equipo de Carampa, el circo sigue vivo en España. Y el circo es magia, es cultura, es superación, es belleza, es progreso, es libertad y es un sonrisa.



En el espectáculo de ayer pudimos gozar de grandísimos trabajos, como Celso Pereira y Francesca Lissia, de la Compañía EIA con un número bellísimo de mano/mano. José Luis Redondo, maestro de los equilibrios y de la bici acrobática hizo que nos descojonáramos como se descojonaba él mismo y que fuera el amo de la noche. Genial, asombroso y con un dominio de la escena brutal. Alexander Weibel prodigioso en la cuerda floja.



Lorenzo Mastropietro  se cameló al personal con sus malabares con sombreros y nos convirtió en sus amigo así, al momento. El Cirque Belui nos flipó a todos con sus números, ejemplo perfecto de que el circo es un todo, una multidisciplina que abarca mil elementos. Geniales. Ilia Miña en el trapecio, Anastasia Karampournioti en la cuerda swing, Celline Bulteau en el cable o las fantásticas maestras de ceremonias, Virginia Librado, Irene de Paz y Roxi Katcheroff, fantásticas payasas con un poderío en el escenario, un desparpajo y una guasa en el cuerpo que no se puede aguantar.



En definitiva, un espectáculo emotivo, prodigioso, con unos artistas internacionalmente reconocidos y fantásticos, todos ellos nacidos bajo la carpa de Carampa. 

Un homenaje histórico que...aunque  debería haber partido de las instituciones, hizo gozar a todo el público reunido ayer en el Price. Amigos, ajenos, público curioso o entendido, todos lo pasamos en grande disfrutando del trabajazo de esos artistas que nacieron y se criaron a los pechos de Carampa. Y gracias por dejarme poner mi granito de arena. Desde aquí mi agradecimiento, mi admiración infinita y mi reconocimiento como maestros de la contrariedad. Larga vida a Carampa y larga vida la circo.  Porque el circo es libertad, y sin circo, moriríamos.



viernes, 13 de septiembre de 2013

Capitalismo (hazles reír). Price.

Claro, uno antes de ver la función ya había leído cosas sobre el proceso y tal. Al parecer esto nació como un proyecto de investigación a través de un taller multidisciplinar. Y como la cosa parece que les gustó, decidieron hacer este espectáculo. En ese taller, según el programa de mano, participaron no solo actores, directores, escenógrafos y coreógrafos sino periodistas, economistas, arquitectos, abogados, profesores, clowns... Pues muy bien. Seguramente el taller este funcionó muy bien y todos se lo pasaron pipa y sacaron muchas conclusiones. Pero a eso luego hay que darle forma. Y luego lees que si todos han trabajado en cooperativa, y claro, ya vas un poco predispuesto porque todo parece muy guay y que va a haber mucha crítica al sistema, a los políticos y todas esas cosillas que nos molan tanto a todos los que somos críticos con el sistema. Pues muy bien.
Dice textualmente le programa de mano: "un espectáculo de riesgo, de compromiso estético, de belleza perturbadora. Teatro, circo, actores bailando, bailarines en el trapecio, y lanzadores de cuchillos interpretando... una locura". Escribir uno su propio programa de mano es peligroso, sobre todo si tu ego es ligeramente superior al del resto, pero yo, en este caso, más que "una locura" diría que es "un churro".
No le quito valor al proyecto, ni al taller, ni a las intenciones. El teatro debe cambiar el mundo. O al menos debe intentar cambiar el mundo. Es parte del compromiso con la cultura, con los autores, con el público y con la sociedad. Pero si el resultado es un batiburrillo inconexo, feo de ver y lleno de tics, chistes fáciles, e imágenes básicas (el ataque a las torres, la invasión de Irak...) entonces el compromiso social del teatro se convierte en doctrina facilona y sin el menor pellizco en el alma de nadie.



Ya en "Viento (es la dicha de amor)" me pareció que Andrés Lima estaba sobrepasado por un encargo que en aquel caso, no le gustaba nada. En "Capitalismo (hazles reír)" me ha dado la sensación de estar sobrepasado por una empresa que también le queda grande. No puede ser uno el artífice de esto y encima ser un maestro de ceremonias que más bien parecía el señor de una tómbola sorteando muñecas chochonas. El personaje le queda grande por tos laos.
El espacio no puede ser más feo y peor planteado. Hay una pantallona al fondo que se ve fatal y que proyecta imágenes básicas de "los desastres del mundo moderno" y que sólo desvía la atención de lo que pasa en la pista del circo. Circo en el que, hay sólo una trapecista. Ahí acaba el circo. Muy buena, eso sí, Marilén Ribot. Y luego hay otra pantallona delante de la que se colocan a veces los actores dando la espalda al público y que los tapa totalmente. Vamos, que desde la fila 2, no se veía una leche.
Todo está muy deslabazado y como a medio hacer. Curiosa la imagen de ese grupo de actores/ocas moviendose por el espacio como si fueran un rebaño, el rebaño del público a los que nos querían llevar como a esas ocas. Y poco más. Aparte de esa imagen, algo sobreexplotada, poco más hay. Una historia floja, la del tal Luis y su familia, a los que no se sabe qué les pasa ni te interesan mucho, la verdad. Todo trufado con numeritos bastante poco afortunados que no sé muy bien qué querían conseguir. En general, todo muy sucio, muy embarullado y con altibajos brutales para intentar contarnos una historia a veces como si el público fuera tonto. Por dios, si de entrada das por hecho que al público hay que darle las cosas mascaditas... mal vamos.
En el cartel está anunciada Aitana Sánchez-Gijón. Supongo que lo estrenó, pero ayer no estaba. No sé si tendría otros compromisos. Imagino. Pero la reestructuración de los personajes sólo contribuyó a que alguno estuviera más bien perdido y hasta con el texto pillado con alfileres. Un caos, vamos.
Destaco a Rulo Pardo, tan profesional y sabio como siempre, y a Irene Escolar, maravillosa niña china. Edu Soto tan.. digamos... estridente como siempre para mi gusto. El resto... salvo Nathalie Poza intentando salvar ese personaje poco más que resaltar, aparte de sus buenas intenciones.
Eso sí, no hace falta que esa señora diga "Hay que tener Esperanza" para que sepamos a quién representa. Ni sacar al vaquero ese para saber quién es ni dónde quiere montar el casino. Ni mezclar esas imágenes tipo "Independence day" para que sepamos que se habla del fin de una cierta humanidad. El público es más listo que todo eso. Y si es que alguien ha pensado que somos como ese grupo de ocas... mal vamos. Y si no, ahí tienes "En construcción" por ejemplo, como una muestra de teatro inteligente dirigido a un público inteligente. Ah, y en castellano, no existe el fonema "v" ni se pronuncia como si fuera una "f". Vamos, que no se dice "fida" sino "vida" y el imperativo de "sonreír" es "sonreíd", con "d", no con "r".     

lunes, 3 de junio de 2013

Leo. Circo Price.

Había mogollón de niños. Normal. Todos descojonados desde el minuto uno. Hablaban, comentaban, flipaban, se reían, exclamaban. Pero a partir del minuto 30, se callaron. Uno detrás de nosotros decía: "¿pero no hay más?". Y la madre le contestaba: "tranquilo, si seguro que ya se acaba". Pero no, todavía quedaba. Y bastante.
A ver, el espectáculo es muy chulo. Te ríes, flipas, te hace gracia el efecto que produce y tratas de ver los dos lados del escenario. La historia no es que sea gran cosa, pero va funcionando. Hasta que la sorpresa inicial y lo que en un principio te llama la atención se diluye y empiezas a mirar el reloj.
No quito ningún mérito a lo que vimos, es más, me pareció muy chulo, pero quizá no de para un espectáculo de una hora. Al menos esta historia. Y claro, no creo que puedan hacer un segundo montaje con estas mismas premisas, porque una vez vale, pero dos ya como que no.
Chulo sí, ingenioso sí, sorprendente, al principio, largo también. O a lo mejor es que los niños y yo eramos muy sosos.

miércoles, 24 de abril de 2013

Wunderkammer. Circo Price.

Hay momentos en los que el lirismo, la poesía y un imaginario fabuloso se te meten por la retina, por los poros, por los oídos, los ojos, el corazón y el intestino y no te abandonan en mucho tiempo.
Wunderkammer, de Circa, en el Price es de estos espectáculos. Música, acrobacias, estética, ritmo, progresión, todo, todo, todo tiene el tono exacto que me pone.
Números alucinantes, actores/acróbatas absolutamente increíbles, estética cuidadísima. Todo tiene una vuelta de tuerca más que hace que sobrepase lo que es el circo moderno y sea una experiencia sensorial completa. Esa vuelta de tuerca hace que del arte se pase a la genialidad. Y se puede resumir en la imagen de una chica de metro y medio y 35 kilos, aguantando sobre sus piernecitas a cinco actores, cuatro chicos y una chica. Es el no va más del circo estratosférico. Al Price hay que ir siempre, programen lo que programen, pero perderse esto... no tiene perdón de dios.