jueves, 18 de julio de 2013

Torrents of rapture. Matadero. Fringe 13.

Espectáculo realmente multidisciplinar en el que se utilizan todo tipo de elementos teatrales para contarnos la historia de Reggie. O mejor dicho, para que Reggie nos cuente su historia.
Danza casposa, vídeos alucinantes, originales y superbien hechos donde se mezclan maquetas, pequeñas marionetas, color, blanco y negro, una estética tipo cine mudo/expresionismo alemán/melodramón. Dugald Ferguson hace de todo sin ningún tipo de pudor y riéndose de todo y de todos. Fabuloso. Todo sirve para que Reggie, desde su profunda depresión, nos cuente, pluma en mano cuál ha sido la historia real de su relación con Charlie. O la inventada. O la que le habría gustado tener.



Conoció a Charlie, se enamoró de él, vivieron felices, le pilló con otro, el mundo se rompió, le perdonó y le volvió a pillar con otro. Ahora Reggie es un mar de lágrimas, un torrente de pasión desbocada. Y nos cuenta "la otra historia". La del vídeo que vemos detrás. Parecen Gary Cooper y Patricia Neal. Una historia de amor hiperbólica. Y él es los dos. Una idea brillante. ¿Quién es quién? Un tren, dos hombres, un romance, una pasión, hasta que una bomba los separa. Una bomba, una bomba, vamos. ¿Los primeros cuernos? Al pobre Charlie se lo llevan a un campo de concentración los malos, el lado oscuro y Reggie cruza medio mundo para salvar a su amado. ¿El perdón? Y vuelven a vivir una pasión sin freno hasta que estalla otra bomba y los vuelve a separar. ¿Los segundos cuernos? ¿Cuál es la historia real? ¿Qué pasó en realidad? ¿Con cuál te quedas? Reggie desde luego con la del vídeo, la desbocada, la hiperbólica, con el torrente de pasiones. Yo habría hecho lo mismo.

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