Yo no sé si hay alguien en el mundo mundial que defienda "La casa de la portera" más que yo. Siempre lo he dicho y de momento, siempre lo diré. Y ya ni te cuento las nuevas iniciativas como "La pensión de las pulgas". Martret y Puraenvidia lo tienen clarísimo. En esta época de ataque al teatro y a las artes y la cultura en general por parte de los que "nos gobiernan" si hay problemas para llevar el teatro a las salas, habrá que llevar el teatro a donde sea. Porque no nos callarán. Así crearon el templo del Off Madrid, "La casa de la portera" y ahora "La pensión de las pulgas". Pues sí, antes muerta que acogotá.
Eso no significa que todo lo que el resto de los mortales vemos en "La casa de la portera" sea maravilloso, ni siquiera buenísimo. Como este "Dos Ninas para un Chejov". A ver, está bien, no digo que esté mal, pero te quedas un poco chof. Como si hubieras visto un microteatro alargado.
El texto está bien, presenta a dos aspirantes a actriz que son perfectas como prototipos. Una va a al casting un poco a lo loco, esperando que algo pase y salta a la fama y al cine y la otra, la más experimentada, está de vuelta de eso, ha hacho pelis de realismo social de esas que nadie recuerda muy bien los papeles secundarios, series de las que no ha visto mucha gente y se considera actriz "de teatro". Eso lo hemos oído mil veces y yo lo he dicho durante mucho tiempo, que un actor de verdad se forja en el teatro. El caso es que cada una por su parte llevan escrito en la frente que no se van a comer un rosco. La joven por insensata y no tener ni pajolera de prepararse un papel y la otra por derrotista, por pensar que nunca la han elegido para nada y que ahora será igual. Aunque en el fondo cada una le da una lección a la otra. La joven al final no es tan pava y demuestra que también tiene ilusiones y una visión optimista de la vida, que su compañera no tiene, aunque presuma de ser mucho más "actriz" y de prepararse más y mejor los papeles. El conflicto empieza bien, ellas están estupendas, cada una en su papel y en su estilo pero de pronto se acaba. No llega a tres cuartos de hora. Y eso, no sé, lo que ves está bien, pero cuando se empieza a calentar el asunto y Miriam Montilla se ha lucido con su monólogo de "La gaviota", se acaba. Y la gente se queda así como que no sabe si aplaudir o no, hasta que ya el oscuro te dice que es el momento. Con lo cual es que la historia no está cerrada. El público no es tonto y a todos nos faltó "algo más".
Pero vamos, que las dos actrices estupendas y que lo que ves está bien, aunque eches en falta un poco más.
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
martes, 26 de noviembre de 2013
lunes, 25 de noviembre de 2013
Ven a bailar con nosotros. CND. Teatro de la Zarzuela.
Sí, lo reconozco, soy parcial cuando se trata de según quién. Porque es humano y porque quiero. Y porque soy así. Porque soy fiel a mis amigos y los defiendo a muerte. Especialmente si se lo merecen. Y mira que no conozco a nadie de la CND, pero son mis amigos. Los quiero, los defiendo y los defenderé mientras no me traicionen. Como mis amigos.
En un país como este, sobre todo ahora que estamos como estamos, o como nos dejan estar, una compañía como esta es para defenderla a muerte. Centro de formación, cercanos al público, con unos grandísimos trabajadores y artistas. Creo que es nuestra obligación moral defender su trabajo y no hundirles. Cuando lees por ahí que si van a voleo, que si llevan barbitas y que ellas van peinadas cada una a su bola y que están fondonas, se te abren las carnes. Claro que descerebrados hay en todas partes.
El pedasssso de programa comienza con "Sub", de Itzik Galili. Y no puede empezar más potente. Ocho pedazo de bailarines sueltan testosterona y virilidad por el escenario, envueltos en energía desbordante y un nivelamen tanto artístico como estético que roza lo salvaje. Brutal, pasional, vibrante, emocionante, prodigioso y sin duda, caluroso. Te dispara la adrenalina a la altura de las torres de Plaza Castilla. Igual es malísimo destacar a alguien en una coreografía de conjunto. Pero es que yo tengo una debilidad especial por Isaac Montllor y sin querer, se me van los ojos a él. A ver, que son todos brutales, pero Isaac, quizá porque me fijo más en él, pero tiene un nivel de entrega del 110%. Si hay que levantar la pata 45º, él la levanta 46º. Igual no es bueno que diga esto, porque nadie en un conjunto debe destacar, pero creo que él ha nacido estrella y por algo, se me van los ojos a él.
Igual que no puedo despegar mis ojos de Jessica Lyall. Sus expresiones, su forma de mirar, de sonreír, de estirarse siempre con una expresión acompañando el movimiento. Me vuelve loco.
"Falling angels" es Kylián. Con eso está todo dicho. Yo me muero y me remuero y me vuelvo a morir del gusto. Y eso de que las niñas están focas, ¡una mierda! Son divinas y están bastante más concentradas que otras veces. Lo único decir que aunque crean que no, siempre hay un espectador cabrón que se fija en la que está detrás del todo y se da cuenta de si levanta la pata menos que las demás pensando que nadie la mira.
Y con "Minus 16" llega el momentazo de la noche. Para mi gusto lo más brutal es "Sub", pero reconozco que con "Minus 16" se meten al público en el bolsillo. No me los conozco a todos, pero creo que es Daan Vervoort quien, desde el escenario vacío va llevándose a la gente a su terreno. Y si no te mueves de la butaca en el segundo descanso, vas a ver cómo te embauca, te sube al escenario con él, te planta una americana y te bailas un mambo como si tal cosa. Elegante y pícaro, se mete al público en el bolsillo. Así que cuando entre casi todos se bailan "Minus 16", la peña está entregadísima. Y lo hacen de locura. Graciosos, divertidos, serios, precisos, potentes y con dejando una impronta, que a pesar de lo que digan por ahí, yo creo que va siendo ya la marca de la casa.
Para mi gusto, otro exitazo de la CND, esta vez, camelándose también al público y buscando una complicidad, que junto con las actividades que hacen en contacto con el público, están ayudando a acercar la danza al público en general, no solo al especializado. Y eso no es que sea bueno, es buenísimo, y puede ayudar no solo a hacer más popular esta disciplina, sino a que la gente la valore mucho más y salga a la calle si es necesario para protegerla.
En un país como este, sobre todo ahora que estamos como estamos, o como nos dejan estar, una compañía como esta es para defenderla a muerte. Centro de formación, cercanos al público, con unos grandísimos trabajadores y artistas. Creo que es nuestra obligación moral defender su trabajo y no hundirles. Cuando lees por ahí que si van a voleo, que si llevan barbitas y que ellas van peinadas cada una a su bola y que están fondonas, se te abren las carnes. Claro que descerebrados hay en todas partes.
El pedasssso de programa comienza con "Sub", de Itzik Galili. Y no puede empezar más potente. Ocho pedazo de bailarines sueltan testosterona y virilidad por el escenario, envueltos en energía desbordante y un nivelamen tanto artístico como estético que roza lo salvaje. Brutal, pasional, vibrante, emocionante, prodigioso y sin duda, caluroso. Te dispara la adrenalina a la altura de las torres de Plaza Castilla. Igual es malísimo destacar a alguien en una coreografía de conjunto. Pero es que yo tengo una debilidad especial por Isaac Montllor y sin querer, se me van los ojos a él. A ver, que son todos brutales, pero Isaac, quizá porque me fijo más en él, pero tiene un nivel de entrega del 110%. Si hay que levantar la pata 45º, él la levanta 46º. Igual no es bueno que diga esto, porque nadie en un conjunto debe destacar, pero creo que él ha nacido estrella y por algo, se me van los ojos a él.
Igual que no puedo despegar mis ojos de Jessica Lyall. Sus expresiones, su forma de mirar, de sonreír, de estirarse siempre con una expresión acompañando el movimiento. Me vuelve loco.
"Falling angels" es Kylián. Con eso está todo dicho. Yo me muero y me remuero y me vuelvo a morir del gusto. Y eso de que las niñas están focas, ¡una mierda! Son divinas y están bastante más concentradas que otras veces. Lo único decir que aunque crean que no, siempre hay un espectador cabrón que se fija en la que está detrás del todo y se da cuenta de si levanta la pata menos que las demás pensando que nadie la mira.
Y con "Minus 16" llega el momentazo de la noche. Para mi gusto lo más brutal es "Sub", pero reconozco que con "Minus 16" se meten al público en el bolsillo. No me los conozco a todos, pero creo que es Daan Vervoort quien, desde el escenario vacío va llevándose a la gente a su terreno. Y si no te mueves de la butaca en el segundo descanso, vas a ver cómo te embauca, te sube al escenario con él, te planta una americana y te bailas un mambo como si tal cosa. Elegante y pícaro, se mete al público en el bolsillo. Así que cuando entre casi todos se bailan "Minus 16", la peña está entregadísima. Y lo hacen de locura. Graciosos, divertidos, serios, precisos, potentes y con dejando una impronta, que a pesar de lo que digan por ahí, yo creo que va siendo ya la marca de la casa.
Para mi gusto, otro exitazo de la CND, esta vez, camelándose también al público y buscando una complicidad, que junto con las actividades que hacen en contacto con el público, están ayudando a acercar la danza al público en general, no solo al especializado. Y eso no es que sea bueno, es buenísimo, y puede ayudar no solo a hacer más popular esta disciplina, sino a que la gente la valore mucho más y salga a la calle si es necesario para protegerla.
Amor, ¿y si lo hacemos antes de morir? Nave 73
La verdad es que desde el principio lo que allí pasó fue un circo. Se suponía que empezaba a las 22,30. Pues a menos cinco seguía llegando gente, se paraban mirando la grada sin atreverse a sentarse en los pocos sitios que quedaban libres. Les indicaban dónde sentarse, pero nada. De pronto veían a unos conocidos que estaban en primera fila y claro, saludos, besos, cómo te va, qué tal tu tía... inaudito. Así hasta las 23, que por fin empezó. De esto no tiene la culpa los actores, está claro. Pero ya me pilló revirao.
Es sabido que no soy yo muy amigo de las cosas que suelen programar en el Lara. Pues esta función me pareció como del Lara. Gente joven, amores ocultos, humor verde, chica que vuelve locos a todos, conflictos adolescentes... justo las cosas que menos me interesan.
Siempre que hablo de este tipo de espectáculos digo lo mismo. La peña se parte el culo, se ríen mogollón, suelen estar hasta arriba y la gente sale encantada. Es evidente que el problema es mío. y no es que me guste que todo sea trascendente, pero hombre, que me mueva un poco sí. Y si es mera diversión, que sea algo más inteligente. Insisto una vez más; yo es que soy rarito de cojones.
La dirección me pareció inexistente. Aparte de dirigir el tráfico, muchas veces sin sentido siquiera (personajes que salen de escena porque sí, sólo para que los otros hablen de ellos, en fin...) no había allí nada de autoría, ni de toque. Nada aparte de sacar adelante una función como de fin de curso.
Carlos Guardiola me gustó mucho. Es gracioso, tiene arte y madera. Los demás... digamos que no me gustaron.
El objetivo de cualquier compañía es comunicar lo que ellos quieren y el de cualquier sala, llenar y hacer caja. Si encima tienes unos valores estéticos, críticos, y personales, pues mejor que mejor. Pero está claro que "Mudanzas y portes" no pretenden más de lo que hacen. Lo hacen bien y son efectivos. Pues ya está.
Es sabido que no soy yo muy amigo de las cosas que suelen programar en el Lara. Pues esta función me pareció como del Lara. Gente joven, amores ocultos, humor verde, chica que vuelve locos a todos, conflictos adolescentes... justo las cosas que menos me interesan.
Siempre que hablo de este tipo de espectáculos digo lo mismo. La peña se parte el culo, se ríen mogollón, suelen estar hasta arriba y la gente sale encantada. Es evidente que el problema es mío. y no es que me guste que todo sea trascendente, pero hombre, que me mueva un poco sí. Y si es mera diversión, que sea algo más inteligente. Insisto una vez más; yo es que soy rarito de cojones.
La dirección me pareció inexistente. Aparte de dirigir el tráfico, muchas veces sin sentido siquiera (personajes que salen de escena porque sí, sólo para que los otros hablen de ellos, en fin...) no había allí nada de autoría, ni de toque. Nada aparte de sacar adelante una función como de fin de curso.
Carlos Guardiola me gustó mucho. Es gracioso, tiene arte y madera. Los demás... digamos que no me gustaron.
El objetivo de cualquier compañía es comunicar lo que ellos quieren y el de cualquier sala, llenar y hacer caja. Si encima tienes unos valores estéticos, críticos, y personales, pues mejor que mejor. Pero está claro que "Mudanzas y portes" no pretenden más de lo que hacen. Lo hacen bien y son efectivos. Pues ya está.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Desh. Akram Khan Company. Canal.
No sé ni cómo empezar ni qué decir.
Él está solo en el escenario. Todo el mundo sabe que el diseño visual es de Tim Yip, ganador de un Oscar y que la música es de Jocelyn Pook. Todo el mundo sabe también que Akram es de nacido en Londres y sus padres son de Bangladesh. Empezó a bailar danzas típicas y pronto descubrió que lo mejor era adoptar lo más interesante de cada disciplina y trabajarlo desde sí mismo. Como Israel Galván en flamenco. Quizá por eso van a trabajar juntos en breve.
A lo que voy. Akram es un ser que se sale de lo establecido. Baila como quiere, con elementos de aquí y de allá llevados a su terreno. Él quiere expresar y lo hace sirviéndose de todo lo que haga falta. A ver, no es que no tenga personalidad, sino todo lo contrario, ha creado una forma de expresión nueva, poética y al servicio de lo que quiere contar. Es un poeta lúcido y creador. No artista, ni coreógrafo, ni bailarín. CREADOR.
Estéticamente el espectáculo no tiene desperdicio, es de una belleza aterradora desde el segundo uno hasta el final. Cualquiera de los momentos son mágicos, no te sabría escoger uno. Las sillas, el bosque de telas, la proyección, la figura del padre pintada en la calva... no sé cómo describir la belleza, la poesía y lo estremecedor de una historia que traza pinceladas de vidas o de una sola vida pero con mil niveles de percepción.
Si flipé con TAO dance, lo de Akram Khan ni te cuento. Muero de ganas por ver ese dúo con Israel Galván.
Él está solo en el escenario. Todo el mundo sabe que el diseño visual es de Tim Yip, ganador de un Oscar y que la música es de Jocelyn Pook. Todo el mundo sabe también que Akram es de nacido en Londres y sus padres son de Bangladesh. Empezó a bailar danzas típicas y pronto descubrió que lo mejor era adoptar lo más interesante de cada disciplina y trabajarlo desde sí mismo. Como Israel Galván en flamenco. Quizá por eso van a trabajar juntos en breve.
A lo que voy. Akram es un ser que se sale de lo establecido. Baila como quiere, con elementos de aquí y de allá llevados a su terreno. Él quiere expresar y lo hace sirviéndose de todo lo que haga falta. A ver, no es que no tenga personalidad, sino todo lo contrario, ha creado una forma de expresión nueva, poética y al servicio de lo que quiere contar. Es un poeta lúcido y creador. No artista, ni coreógrafo, ni bailarín. CREADOR.
Estéticamente el espectáculo no tiene desperdicio, es de una belleza aterradora desde el segundo uno hasta el final. Cualquiera de los momentos son mágicos, no te sabría escoger uno. Las sillas, el bosque de telas, la proyección, la figura del padre pintada en la calva... no sé cómo describir la belleza, la poesía y lo estremecedor de una historia que traza pinceladas de vidas o de una sola vida pero con mil niveles de percepción.
Si flipé con TAO dance, lo de Akram Khan ni te cuento. Muero de ganas por ver ese dúo con Israel Galván.
4 y 5. TAO Dance Theater. Canal.
Dentro de "Madrid en danza" ves espectáculos bochornosos y luego ves joyas como "4 y 5" y no te explicas cómo se han podido programar juntas ambas cosas. Porque mira que hemos visto cosas malas este año. Pero malas malas. Y luego de pronto, vas a ver a esta compañía y flipas.
Tao Ye, el coreógrafo, no pone nombre a sus trabajos sino que los numera. Dice que es imposible resumir la danza en pocas palabras y que de paso no predispone al espectador. Así que llegas virgen al espectáculo.
Son dos coreografías no muy largas pero que te dejan la sensación de querer más. Son absolutamente hipnóticas. En "4", cuatro bailarines se mueven acompasadamente, sin tocarse, uniéndose y separándose en un ejercicio de virtuosismo alucinante. Si de algo puede pecar es de excesiva frialdad, aunque el efecto hipnótico que crea en el espectador es brutal. Eso unido a un vestuario y un maquillaje que le dan un puntazo imprescindible, son dos personajes más en la coreografía.
"5" es más brutal todavía. Como si nada, los cinco cuerpos se funden en uno, no se separan en ningún momento y empiezan un recorrido por el escenario que te deja pegado y sólo quieres que dure más y más, que sigan dando vueltas por el escenario. Es mágico, hipnótico, embaucador, casi un milagro y de un virtuosismo que lo flipas. Claro, todo está medido y coreografiado, es evidente, pero el mecanismo funciona de tal forma, que es como si un ente con vida propia y latido propio hubiera estado recorriendo en escenario. Brutal. Sin duda lo mejor de "Madrid en danza". Hasta el momento, claro.
Tao Ye, el coreógrafo, no pone nombre a sus trabajos sino que los numera. Dice que es imposible resumir la danza en pocas palabras y que de paso no predispone al espectador. Así que llegas virgen al espectáculo.
Son dos coreografías no muy largas pero que te dejan la sensación de querer más. Son absolutamente hipnóticas. En "4", cuatro bailarines se mueven acompasadamente, sin tocarse, uniéndose y separándose en un ejercicio de virtuosismo alucinante. Si de algo puede pecar es de excesiva frialdad, aunque el efecto hipnótico que crea en el espectador es brutal. Eso unido a un vestuario y un maquillaje que le dan un puntazo imprescindible, son dos personajes más en la coreografía.
"5" es más brutal todavía. Como si nada, los cinco cuerpos se funden en uno, no se separan en ningún momento y empiezan un recorrido por el escenario que te deja pegado y sólo quieres que dure más y más, que sigan dando vueltas por el escenario. Es mágico, hipnótico, embaucador, casi un milagro y de un virtuosismo que lo flipas. Claro, todo está medido y coreografiado, es evidente, pero el mecanismo funciona de tal forma, que es como si un ente con vida propia y latido propio hubiera estado recorriendo en escenario. Brutal. Sin duda lo mejor de "Madrid en danza". Hasta el momento, claro.
Tomás Moro, una utopía. Fernán Gómez.
Pues por muy de Shakespeare que sea el texto, a mí me pareció un auténtico ladrillo. Aburrido, simplón, sin ninguna progresión, dramáticamente pobre y sobre todo, pesadísimo.
También es que el escenario del Fernán Gómez es muy desagradecido. Siempre parece todo como pequeñito, no hay quien llene ese escenario, y los problemas de acústica son tremendos. lo malo es que sí ha habido quien ha llenado el escenario, a quien se ha oído bien y quien ha hecho grandes cosas allí, así que tampoco será problema de la sala. Aunque es desagradecida.
La dirección me pareció simplista y sin ninguna gracia ni toque especial. Ritmo regulero, algo monocorde y sin mucha progresión ni cada escena en sí misma ni en el conjunto. Demasiado frío todo y como "sin alma". Vamos, una puesta en escena normalita, con unas luces sosas y un ritmo poco adecuado.
Los actores... muy desiguales. Ángel Ruiz, sin duda el mejor, vuelve a repetir esquemas ya vistos, no sé si por decisión propia o por sugerencia de la directora. Tanta pluma ya cansa y aunque cante muy bien, también está un poco fuera de lugar su cancioncilla en inglés. Del resto, desiguales, los hay ligeramente mejores y los hay bastante peores, así que mejor no señalo a nadie.
Y José Luis Patiño a mí es que no me gustó. Reconozco que se lo curra, que está voluntarioso y que intenta hacer muchas cosas. Pero ese tic de mordisquearse el labio antes de cada frase me parece un vicio, y luego, cuando está relajado y más feliz me recuerda a Antonio Ozores. Lo siento, es cosa mía, pero me lo recuerda. Y cuando está más trágico, tampoco me gusta porque empieza con una cantinela que acentúa siempre la penúltima sílaba. Dice todas las frases con el mismo toniquete que suena como si fuera de Rentería.
Todo esto unido a que me agarré un trancazo que ni te cuento... no hicieron la velada muy agradable, la verdad.
También es que el escenario del Fernán Gómez es muy desagradecido. Siempre parece todo como pequeñito, no hay quien llene ese escenario, y los problemas de acústica son tremendos. lo malo es que sí ha habido quien ha llenado el escenario, a quien se ha oído bien y quien ha hecho grandes cosas allí, así que tampoco será problema de la sala. Aunque es desagradecida.
La dirección me pareció simplista y sin ninguna gracia ni toque especial. Ritmo regulero, algo monocorde y sin mucha progresión ni cada escena en sí misma ni en el conjunto. Demasiado frío todo y como "sin alma". Vamos, una puesta en escena normalita, con unas luces sosas y un ritmo poco adecuado.
Los actores... muy desiguales. Ángel Ruiz, sin duda el mejor, vuelve a repetir esquemas ya vistos, no sé si por decisión propia o por sugerencia de la directora. Tanta pluma ya cansa y aunque cante muy bien, también está un poco fuera de lugar su cancioncilla en inglés. Del resto, desiguales, los hay ligeramente mejores y los hay bastante peores, así que mejor no señalo a nadie.
Y José Luis Patiño a mí es que no me gustó. Reconozco que se lo curra, que está voluntarioso y que intenta hacer muchas cosas. Pero ese tic de mordisquearse el labio antes de cada frase me parece un vicio, y luego, cuando está relajado y más feliz me recuerda a Antonio Ozores. Lo siento, es cosa mía, pero me lo recuerda. Y cuando está más trágico, tampoco me gusta porque empieza con una cantinela que acentúa siempre la penúltima sílaba. Dice todas las frases con el mismo toniquete que suena como si fuera de Rentería.
Todo esto unido a que me agarré un trancazo que ni te cuento... no hicieron la velada muy agradable, la verdad.
Ainhoa Arteta. Teatro de la Zarzuela.
Dentro del XX Ciclo de Lied, el martes tocó recital de la sublime Ainhoa Arteta.
No es peloteo decir que la sublime Ainhoa fue sin duda lo mejor del Don Giovanni fallido del año pasado en el Real. No se puede ser más inteligente ni más sabia tanto eligiendo el programa como enfrentándose a él.
El "Frauenliebe und leben" de Schumann fue absolutamente maravilloso y delicado. Ni enfatizó gratuitamente ningún pasaje ni se quedó corta en delicadezas y matices. Para mi gusto fue en ejemplo de respeto por la partitura y de sabiduría expresiva desde la profundidad, no desde la forma.
Y de ahí salta a Strauss y se canta un "Morgen" como no he oído nunca en la vida. Tengo que decir que en todo el recital, pero en esta primera parte me pareció fundamental el trabajo de Malcolm Martineau al piano. Fabuloso pianista que mantuvo todo el rato un tono suavemente acoplado a la voz de la diva. Una voz que ha ganado en cuerpo, que mantiene los agudos y que ha ampliado recorrido hacia abajo, dándole más peso a cada nota.
Descansito para mojar el alma tocada con un vinito y seguimos. Albéniz y Falla. Con dos narices. Y si hizo un Albéniz denso y preciosista, las siete canciones de Falla fueron antológicas. Esa nana se quedará en mis oídos para siempre. Y de propina, un Hahn de morirte de gusto y un Turina igual un poco agresivo.
A ver, un recital de lied no es lo más apropiado para salir con el corazón pletórico. Quiero decir, un recital con tus Puccinis, tus Verdis, tus Mozarts y tal te da un subidón de adrenalina que te vas a casa de una carrera. Pero un recital de lieds es más dado a salir con el espíritu flotando y etéreo. Y así salimos el otro día, flotando y llegamos a casita flotando en una nube con la imagen de la bella Ainhoa.
No es peloteo decir que la sublime Ainhoa fue sin duda lo mejor del Don Giovanni fallido del año pasado en el Real. No se puede ser más inteligente ni más sabia tanto eligiendo el programa como enfrentándose a él.
El "Frauenliebe und leben" de Schumann fue absolutamente maravilloso y delicado. Ni enfatizó gratuitamente ningún pasaje ni se quedó corta en delicadezas y matices. Para mi gusto fue en ejemplo de respeto por la partitura y de sabiduría expresiva desde la profundidad, no desde la forma.
Y de ahí salta a Strauss y se canta un "Morgen" como no he oído nunca en la vida. Tengo que decir que en todo el recital, pero en esta primera parte me pareció fundamental el trabajo de Malcolm Martineau al piano. Fabuloso pianista que mantuvo todo el rato un tono suavemente acoplado a la voz de la diva. Una voz que ha ganado en cuerpo, que mantiene los agudos y que ha ampliado recorrido hacia abajo, dándole más peso a cada nota.
Descansito para mojar el alma tocada con un vinito y seguimos. Albéniz y Falla. Con dos narices. Y si hizo un Albéniz denso y preciosista, las siete canciones de Falla fueron antológicas. Esa nana se quedará en mis oídos para siempre. Y de propina, un Hahn de morirte de gusto y un Turina igual un poco agresivo.
A ver, un recital de lied no es lo más apropiado para salir con el corazón pletórico. Quiero decir, un recital con tus Puccinis, tus Verdis, tus Mozarts y tal te da un subidón de adrenalina que te vas a casa de una carrera. Pero un recital de lieds es más dado a salir con el espíritu flotando y etéreo. Y así salimos el otro día, flotando y llegamos a casita flotando en una nube con la imagen de la bella Ainhoa.
Dido y Eneas. Teatro Real.
Siguiendo un poquito más con Purcell, tras "The indian queen", tocaba la versión en concierto de "Dido and Aeneas". Uno iba atacadito, lo primero por ver si me gustaba tanto como "The indian queen", y por qué no decirlo, por ver si Simone Kermes la montaba. Coño, no es que la mujer monte numerazos así de escándalos ni nada, pero como está tan locatis y no se corta un cagao, daba como morbo ver qué hacía.
Y lo que hizo fue absolutamente maravilloso.
Currentzis al mando otra vez. Y el hombre estuvo tan voluntarioso como siempre. Quizá demasiado, porque marcaba tantísimo ciertos "toques" musicales con sus zapateados, que lo que hacía era añadir unos elementos sonoros que a veces, distraían y no aportaban nada. Eso sí, mola que en plena fiebre, se baje del estrado y persiga por el escenario a los músicos. Yo me meo con él, me encanta. Aunque esta vez, reconozco que tanta efusividad en la "puesta en escena" no se correspondía con más pasión en la orquesta. Quiero decir, que parecía que debía sonar más vibrante y sin embargo sonaba respetuosa, delicada y en su justa medida. Se nota que conocen perfectamente a Purcell, porque los músicos de la Ópera de Perm se han lucido en todo lo que han interpretado en Madrid.
El pobre Dimitris Tiliakos se pudo resarcir del fiasco del McBeth del año pasado. Pobrecito mío, en el McBeth se vio aplastado por un papel para el que le faltaba voz, recursos y de todo y sin embargo ahora ha podido lucir más su bonita voz y su buen hacer. Aunque canta ná y menos. Nuria Rial cantó muy bien la Belinda. Voz fácil, que sube y baja como quiere, con un timbre bello y muchísima dulzura pero sin cargar las tintas. Marie McLaughlin para mi gusto estuvo horrorosa. Aparte de que iba hecha un cristo, cantó realmente mal. Desaforada en las notas altas y descolocada en las medias y bajas. Parecía que estaba cantando la Lola de Cavalleria rusticana. Por supuesto el coro de la Ópera de Perm volvió a lucirse con esos coros maravillosos y sutiles. Sin duda son los amos de los "pianos".
Y Simone Kermes estuvo sublime. Iba muy guapa y bien vestida, no hizo ningún número, cantó de forma respetuosa y estratosférica. No es que la mujer monte pollos continuamente, pero sí da miedo que se pegue sus bailes, o empiece a poner caras o esas cosas que hace. Pero me descubro ante ella. Es evidente que no es ninguna payasa y que estas cosas las hace cuando las puede hacer. Y cuando tiene que cantar, canta. El otro día cantó. Y cantó precioso y sutil. Con unos graves quizá un poco erráticos pero con unas notas medias y altas dulces y terroríficamente dramáticas. Magistral, todo un ejemplo de respeto por una partitura y por un climax dramático que ni conviene enfatizar ni intentar ilustrar. La música lo tiene todo, sólo hay que cantarla como está escrita y ponerle todo el amor del mundo. Y la desesperación del que está muerto, como hizo Simone en el maravilloso "When I am laid in earth" que nos dejó a todos estremecidos. La adoro.
Y lo que hizo fue absolutamente maravilloso.
Currentzis al mando otra vez. Y el hombre estuvo tan voluntarioso como siempre. Quizá demasiado, porque marcaba tantísimo ciertos "toques" musicales con sus zapateados, que lo que hacía era añadir unos elementos sonoros que a veces, distraían y no aportaban nada. Eso sí, mola que en plena fiebre, se baje del estrado y persiga por el escenario a los músicos. Yo me meo con él, me encanta. Aunque esta vez, reconozco que tanta efusividad en la "puesta en escena" no se correspondía con más pasión en la orquesta. Quiero decir, que parecía que debía sonar más vibrante y sin embargo sonaba respetuosa, delicada y en su justa medida. Se nota que conocen perfectamente a Purcell, porque los músicos de la Ópera de Perm se han lucido en todo lo que han interpretado en Madrid.
El pobre Dimitris Tiliakos se pudo resarcir del fiasco del McBeth del año pasado. Pobrecito mío, en el McBeth se vio aplastado por un papel para el que le faltaba voz, recursos y de todo y sin embargo ahora ha podido lucir más su bonita voz y su buen hacer. Aunque canta ná y menos. Nuria Rial cantó muy bien la Belinda. Voz fácil, que sube y baja como quiere, con un timbre bello y muchísima dulzura pero sin cargar las tintas. Marie McLaughlin para mi gusto estuvo horrorosa. Aparte de que iba hecha un cristo, cantó realmente mal. Desaforada en las notas altas y descolocada en las medias y bajas. Parecía que estaba cantando la Lola de Cavalleria rusticana. Por supuesto el coro de la Ópera de Perm volvió a lucirse con esos coros maravillosos y sutiles. Sin duda son los amos de los "pianos".
Y Simone Kermes estuvo sublime. Iba muy guapa y bien vestida, no hizo ningún número, cantó de forma respetuosa y estratosférica. No es que la mujer monte pollos continuamente, pero sí da miedo que se pegue sus bailes, o empiece a poner caras o esas cosas que hace. Pero me descubro ante ella. Es evidente que no es ninguna payasa y que estas cosas las hace cuando las puede hacer. Y cuando tiene que cantar, canta. El otro día cantó. Y cantó precioso y sutil. Con unos graves quizá un poco erráticos pero con unas notas medias y altas dulces y terroríficamente dramáticas. Magistral, todo un ejemplo de respeto por una partitura y por un climax dramático que ni conviene enfatizar ni intentar ilustrar. La música lo tiene todo, sólo hay que cantarla como está escrita y ponerle todo el amor del mundo. Y la desesperación del que está muerto, como hizo Simone en el maravilloso "When I am laid in earth" que nos dejó a todos estremecidos. La adoro.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Algunos lugares. Teatro Pradillo.
También dentro de "Madrid en danza" la compañía Nabeirarrúa danza presentó, en el teatro Pradillo, "Algunos lugares". Veníamos de ver "Standards" de la compañía de Pierre Rigal y claro, esto fue como la noche y el día.
No conocía a Mar López ni a Sara Mogarra. Sí he visto bailar a Tatiana Chorot y me encanta. Las veces que la he visto con Provisional Danza me ha vuelto loco.
Por eso no entiendo lo del otro día.
No sé si es que hubo algún problema técnico pero hay cosas que servidor no entendió.
No puedes tirarte 3 minutos de reloj para que leas un rótulo mientras ellas tres están sentadas sin hacer absolutamente nada. Y venga rótulos, y más rótulos. Y venga minutos y más minutos.Por cierto, a mi lado había 8 o 9 señores de esos de "Ventana a la danza" o como se llame. Vamos, que eran todos extranjeros, y sólo había uno que entendía español y les tenía que ir traduciendo.
Pero a lo que voy. Comienzan las tres bailarinas revolcándose, jugando entre ellas, haciendo la croqueta, persiguiéndose por el espacio. Vale, como comienzo vale. A partir de ahí, poco más. Hay otro momento en el que Sara hace unos ejercicios con su tripa mientras Tatiana se acerca. Eh... y ya. Se tumban bajo los focos y se están quietas mientras suena la música. Un buen rato. Luego se vuelven a quedar quietas sentadas mientras suena más música. Luego se cambian de postura y se vuelven a quedar quietas.
Hubo gente que se fue. Y yo, si no hubiera estado justo en el rincón opuesto a la puerta, no sé yo. Lo que hubo fueron cuatro aplausos fríos y la cara de circunstancias de ellas tres.
Y me da rabia, porque estoy convencido de que las tres son gandísimas bailarinas (Tatiana lo es, eso lo aseguro) y que puede que lo que hayan querido contar no sea eso exactamente. En cualquier caso, no conectaron con el público. Eso nadie me lo puede negar. Señal de que algo falla.
No conocía a Mar López ni a Sara Mogarra. Sí he visto bailar a Tatiana Chorot y me encanta. Las veces que la he visto con Provisional Danza me ha vuelto loco.
Por eso no entiendo lo del otro día.
No sé si es que hubo algún problema técnico pero hay cosas que servidor no entendió.
No puedes tirarte 3 minutos de reloj para que leas un rótulo mientras ellas tres están sentadas sin hacer absolutamente nada. Y venga rótulos, y más rótulos. Y venga minutos y más minutos.Por cierto, a mi lado había 8 o 9 señores de esos de "Ventana a la danza" o como se llame. Vamos, que eran todos extranjeros, y sólo había uno que entendía español y les tenía que ir traduciendo.
Pero a lo que voy. Comienzan las tres bailarinas revolcándose, jugando entre ellas, haciendo la croqueta, persiguiéndose por el espacio. Vale, como comienzo vale. A partir de ahí, poco más. Hay otro momento en el que Sara hace unos ejercicios con su tripa mientras Tatiana se acerca. Eh... y ya. Se tumban bajo los focos y se están quietas mientras suena la música. Un buen rato. Luego se vuelven a quedar quietas sentadas mientras suena más música. Luego se cambian de postura y se vuelven a quedar quietas.
Hubo gente que se fue. Y yo, si no hubiera estado justo en el rincón opuesto a la puerta, no sé yo. Lo que hubo fueron cuatro aplausos fríos y la cara de circunstancias de ellas tres.
Y me da rabia, porque estoy convencido de que las tres son gandísimas bailarinas (Tatiana lo es, eso lo aseguro) y que puede que lo que hayan querido contar no sea eso exactamente. En cualquier caso, no conectaron con el público. Eso nadie me lo puede negar. Señal de que algo falla.
Ballet Preljocaj. Canal.
Dentro del ciclo "Madrid en danza" tocaba ver a la Compañía de Angelin Preljocaj con dos piezas, "Anunciación" y "La consagración de la primavera".
En las dos piezas, la estrella indiscutible es Virginie Caussin. Maravillosa en las dos coreografías.
"Anunciación" es una pieza más etérea, donde se cuenta un poco en encuentro entre la Virgen y el ángel que le anuncia su futura maternidad. Es una coreografía suave, preciosísima, delicada, etérea en la que contrastan los movimientos más líricos de la virgen, con la estética más brusca o cortante del ángel. Extraordinaria Virginie Caussin como ángel. La música de Vivaldi no puede ser mejor complemento.
Contrasta con "La consagración de la primavera" con música de Stravinsky. Coreo mucho más terrenal, bueno, infinitamente más terrenal, carnal, salvaje y tribal. Virginie Caussin vuelve a ser la figura central y vuelve a demostrar por qué lo es. Esta mujer en sensacional. Todo lo que hace lo hace bien y encima tiene una expresividad fuera de lo normal. Apabullante, de verdad.
Sin llegar a mi inmensa adoración por Kylián, lo que había visto de Preljocaj me había gustado mucho. Este espectáculo, la verdad es que no despertó tremendas pasiones en la inmensa sala de Canal, ni se oyeron "Bravos" ni gente enloquecida. Estuvo bien, gustó, cumplió, dejó buen sabor de boca, y aunque no despertara pasiones descarnadas, dejó muy buenas sensaciones y el regustillo de haber aprovechado la noche.
En las dos piezas, la estrella indiscutible es Virginie Caussin. Maravillosa en las dos coreografías.
"Anunciación" es una pieza más etérea, donde se cuenta un poco en encuentro entre la Virgen y el ángel que le anuncia su futura maternidad. Es una coreografía suave, preciosísima, delicada, etérea en la que contrastan los movimientos más líricos de la virgen, con la estética más brusca o cortante del ángel. Extraordinaria Virginie Caussin como ángel. La música de Vivaldi no puede ser mejor complemento.
Contrasta con "La consagración de la primavera" con música de Stravinsky. Coreo mucho más terrenal, bueno, infinitamente más terrenal, carnal, salvaje y tribal. Virginie Caussin vuelve a ser la figura central y vuelve a demostrar por qué lo es. Esta mujer en sensacional. Todo lo que hace lo hace bien y encima tiene una expresividad fuera de lo normal. Apabullante, de verdad.
Sin llegar a mi inmensa adoración por Kylián, lo que había visto de Preljocaj me había gustado mucho. Este espectáculo, la verdad es que no despertó tremendas pasiones en la inmensa sala de Canal, ni se oyeron "Bravos" ni gente enloquecida. Estuvo bien, gustó, cumplió, dejó buen sabor de boca, y aunque no despertara pasiones descarnadas, dejó muy buenas sensaciones y el regustillo de haber aprovechado la noche.
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