Hier nu.
Sergio Moya es el intérprete de esta coreografía de Rocco Vermijs sobre hombre obsesionado y el mundo que le rodea y le agrede. Buen bailarín para una coreo que aunque tenga varios premios, no logró transmitirme nada especial. Correcto trabajo, correcta propuesta... y a por otra cosa.
Latente.
Pues lo que son las cosas, de danza a danza. Y del plató de la cineteca al almacén, por donde han pasado algunas de las mejores cosas que se han visto en el FRINGE. Paula Quintana crea e interpreta esta pieza en la que en 20 escasos minutos, te transporta a un mundo onírico tan real que te toca el corazón. Ya en un trabajo anterior Paula me había parecido una mente muy lúcida e interesante aparte de una gran bailarina, claro. Muy buena idea, muy buena intérprete y muy buen resultado.
El estanque de los mártires.
Zoilo Carrillo es el autor de este texto ambicioso y tremendo, plagado de referencias, de giros, de situaciones enfermizas y de conflictos de poder, de dominaciones, de ruindades y de puyas malignas.
El espectáculo transcurre en dos espacios. Primero estamos en la mansión de una pareja de ricachones, de dos seres ya enfermos. Ella de un ego raro y descolocado, posible "mito" para muchos pero una ruina en realidad. Él es un chulángano de vuelta de todo (o eso cree) admirado y prepotente. En ese mundo suyo enfermo y enfermizo irrumpe otro submundo en forma de follaje que invadirá su casa, sus almas y sus relaciones, convirtiendo a esta pareja de fantasmones en dos fantasmas que deambulan y medio sobreviven en el segundo espacio, una especie de jardín de los pecados y de las miserias, alrededor de un estanque que siempre tiene el agua limpia y donde deberán lavar sus miserias más podridas si es que sus egos se lo permiten.
Vayamos por partes. Creo que el texto es una mezcla de miles de referencias unidas en una red algo deslavazada. Yo veo a Lossey, incluso a Buñuel, a Ripstein y a Giorgos Lanthimos. A mí no me molestan las referencias, es más, a veces hasta me gustan. En este caso me molan, pero creo que por algún motivo, toda la espesura de un texto tan marcadamente simbólico, queda un poco disuelta en sí misma y no termina de tomar cuerpo. Falta "algo" que realmente amalgame toda esa madeja de taras y ahí algo falla, no sé qué, pero algo falla. Y el texto se queda cojo. Y te diría más. A pesar de la hora y media larga que dura, se queda hasta precipitado, como si todas las escenas necesitaran más desarrollo. Claro, es tan heavy el mogollón en el que se mete Zoilo, que habría necesitado más tiempo para darles más coherencia a los conflictos y a los símbolos. Y si en el primer espacio, este "problema" es jodido, porque marca el arranque de la historia y tu conexión con lo que pasa, en el segundo hay que sumarle el componente simbólico. Las metáforas y los juegos simbólicos funcionan a medias y siguen arrastrando un lenguaje dramático vacilante. El simbolismo y lo onírico no ayudan. Como tampoco ayuda ese espacio fabuloso, bellísimo, pero que les suponen problemas "técnicos" de entradas y salidas, que son una putada porque son totalmente técnicos. Creo sinceramente que este texto necesita pasar por un tamiz, meterle mano a conciencia, dejar todas las ideas buenas que tiene (que son muchas) y darle otra vuelta para intentar dejarlo en algo más concreto, más aplastante y más demoledor, porque en este caso el hecho de que haya muchas vueltas y revueltas no ayuda, sino que diluye. Las tormentas de ideas son fabulosas, pero luego hay que elegir, descartar, sacrificar o modificar para dejarlo en la esencia. Y si lo dejamos en noventa minutos realmente brutales, pero brutales de verdad, esto merecería un escenario en condiciones, grande, tocho, de pedazo de teatro. Carmen Mayordomo está tan efectiva como siempre, en su registro de locura y risas que hacen que siempre esté bien. Aunque le falta un poco más de registro de "verdad", de cosa íntima y pequeñita. Pero solvente y madura como actriz. Fran Arráez domina la escena, va y viene como le da la gana y no se corta con nada aunque... a veces quizá peque un poco de intentar no dar la espalda y quedarse demasiado frontal. La entrega de ambos es innegable, se dejan todo y lo dan todo, pero yo noto quizá (igual me equivoco y por dios, perdonadme, no lo digo por joder ni mucho menos) como si faltase rodaje, ensayos. Está algo envarado todo, falta el toque orgánico, que sea todo un fluir más natural. Eso lo dan los ensayos y las funciones, y espero, de corazón que se harten de funciones por toa España.
Ah, que no se me olvide... escenografía prodigiosa y una labor de producción de esas de quitarse el sombrero. Ejemplar.
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
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viernes, 18 de julio de 2014
martes, 29 de octubre de 2013
Festival Iberoamericano de Teatro. Círculo de Bellas Artes.
Dentro de la programación del FIT de Madrid, hemos podido ver dos espectáculos. También estaban programados "La realidad" con Fernanda Orazi, "Zoomwooz"y "Punto muerto", espectáculos que ya habíamos visto y nos hemos permitido no repetir. Aprovecho para comentar un par de cosillas sobre "La realidad", ya que cuando empecé con este blog, ya lo habíamos visto y no tuve tiempo ni memoria para volver atrás.
He repetido hasta la saciedad que Fernanda Orazi es la reina de la naturalidad y del hacer suyos los personajes que interpreta. Aquí encima se permite el lujo de interpretar DOS personajes que interactúan entre sí. Vale que uno está grabado, peor aún así hay que interpretarlo igualmente. Y en escena sacar adelante el personaje "en vivo" conectado con el otro y encima crear "magia". Pero para eso tenemos a Fernanda. Lo hace todo con esa naturalidad suya, ese trabajo orgánico que la hace única. Brutal, dramática, divertida y absolutamente magistral. Y con una historia dura, trágica y tremendamente profunda. Por algo el texto es de la grandiosa Denise Despeyroux. Sin ninguna duda, uno de mis espectáculos preferidos del año pasado. Y como la gente es lista, se sigue programando, así que el que no lo haya visto aún, que corra a cualquier sitio donde lo vea anunciado, porque es oro puro.
Bueno, a lo que voy. Ayer pudimos ver "Pieles" de Paula Quintana. Espectáculo de danza. Paula se adueña del escenario y durante casi una hora es capaz de tenerte pendiente de ella casi sin pestañear.
La mezcla de danza contemporánea con toques flamencos está muy bien conjugada. Nada rechina y ella domina de forma salvaje ambos palos. Ya lo de la filosofía del título y eso... no sé. Lees lo que intenta contar y yo, que seguramente soy mu burro, me cuesta verlo. Pero su trabajo es espectacular, sobre todo esas manos... Muy recomendable.
Pues con "Odisea" pasa lo contrario. Vamos por partes, criticar a una compañía autodidacta y que lleva muchísimos años llevando cultura por Costa Rica y por todo el mundo es jodido. No soy yo quién para criticar su labor, ni mucho menos. Y no lo hago. Me parece loable y muy de agradecer y de reivindicar. Les aplaudo por ello y son un verdadero ejemplo de la labor que tiene que tener una compañía de teatro. Llevar la cultura por todos los rincones de un país. Sobre todo de un país mágico como Costa Rica, con una gente absolutamente maravillosa y generosa, pero con unos medios más escasos que los que tenemos aquí. Su labor didáctica es para quitarse el sombrero.
Pero este espectáculo me pareció feote de ver. No me gustaban los muñecos, no me gustaba nada la grabación de las voces, llena de ruidos y como mal grabada, ni me gustaba la música omnipresente. Comprendo que es más bien un espectáculo para niños, quizá por eso no me gustó. Únicamente un par de momentos más mágicos. En fin, que alabo y admiro el trabajo de esta compañía, pero este espectáculo a mí, no me llegó.
He repetido hasta la saciedad que Fernanda Orazi es la reina de la naturalidad y del hacer suyos los personajes que interpreta. Aquí encima se permite el lujo de interpretar DOS personajes que interactúan entre sí. Vale que uno está grabado, peor aún así hay que interpretarlo igualmente. Y en escena sacar adelante el personaje "en vivo" conectado con el otro y encima crear "magia". Pero para eso tenemos a Fernanda. Lo hace todo con esa naturalidad suya, ese trabajo orgánico que la hace única. Brutal, dramática, divertida y absolutamente magistral. Y con una historia dura, trágica y tremendamente profunda. Por algo el texto es de la grandiosa Denise Despeyroux. Sin ninguna duda, uno de mis espectáculos preferidos del año pasado. Y como la gente es lista, se sigue programando, así que el que no lo haya visto aún, que corra a cualquier sitio donde lo vea anunciado, porque es oro puro.
Bueno, a lo que voy. Ayer pudimos ver "Pieles" de Paula Quintana. Espectáculo de danza. Paula se adueña del escenario y durante casi una hora es capaz de tenerte pendiente de ella casi sin pestañear.
La mezcla de danza contemporánea con toques flamencos está muy bien conjugada. Nada rechina y ella domina de forma salvaje ambos palos. Ya lo de la filosofía del título y eso... no sé. Lees lo que intenta contar y yo, que seguramente soy mu burro, me cuesta verlo. Pero su trabajo es espectacular, sobre todo esas manos... Muy recomendable.
Pues con "Odisea" pasa lo contrario. Vamos por partes, criticar a una compañía autodidacta y que lleva muchísimos años llevando cultura por Costa Rica y por todo el mundo es jodido. No soy yo quién para criticar su labor, ni mucho menos. Y no lo hago. Me parece loable y muy de agradecer y de reivindicar. Les aplaudo por ello y son un verdadero ejemplo de la labor que tiene que tener una compañía de teatro. Llevar la cultura por todos los rincones de un país. Sobre todo de un país mágico como Costa Rica, con una gente absolutamente maravillosa y generosa, pero con unos medios más escasos que los que tenemos aquí. Su labor didáctica es para quitarse el sombrero.
Pero este espectáculo me pareció feote de ver. No me gustaban los muñecos, no me gustaba nada la grabación de las voces, llena de ruidos y como mal grabada, ni me gustaba la música omnipresente. Comprendo que es más bien un espectáculo para niños, quizá por eso no me gustó. Únicamente un par de momentos más mágicos. En fin, que alabo y admiro el trabajo de esta compañía, pero este espectáculo a mí, no me llegó.
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