Nunca había ido a "La Trastienda" y la verdad es que el sitio me gustó. Gente maja, que saber que les gusta el teatro. Una sala agradable, quizá un poco fría, pero agradable y más cómoda que muchas otras. Vamos, que eso de entrada ya mola, porque a veces acabas viendo cosas en cada cochiquera...
Me moría de ganas de ver a Marta Calvó así en vivo. Me vuelve loco este pedazo de actriz inconmensurable y lo de verla así en persona... coño, que me apetecía. Encima hubo momentazo bizarro. Estaba entre el público Lydia Bosch. ¡¡¡La buena y la mala de "Motivos personales" juntas!!! Jajaja, momento único.
El texto de Marta Buchaca está bien. La historia es curiosa y plantea cosas majas. ¿Qué pueden hacer tres desconocidos en un mismo coche? A partir de ahí, elaboras un puzzle, al igual que los tres personajes lleno de prejuicios, imaginación, suciedad, y todos los ingredientes que hacen que te inventes una película calenturienta a partir de dos brochazos. El resto lo pones tú.
La dirección no destaca por nada, es solvente y a pesar de varios detalles cuestionables en la trama, se deja ver de maravilla sobre todo por ser una propuesta clara, concisa y por el buen trabajo de los actores. Bueno, aclaro. Katia Klein es sorprendente. Está al borde de farfullar en muchos momentos, pero no farfulla. Está como fría y fuera de situación, pero no es verdad, porque de pronto pega un giro que te deja muerto. Tiene una forma y una naturalidad para interpretar que te deja desarmado. Y eso mola, esa novedad, esa forma particular de hacerlo me gusta. Daniel Gallardo está bien, natural, intenso, aunque quizá. por el texto, haya cosas en su personaje que no me terminen de cuadrar. Y luego está Marta Calvó. Que es que flipas con esta mujer. Compone a una bicharraca que te dan ganas de soltarle dos hostias. Pero es débil. Mira con un odio y un asco a los otros dos que te cagas pero luego les mira con sumisión. Es capaz de hacer creíble un personaje límite y además con una naturalidad impresionante. No se, es un portento de credibilidad y de entender y crear un personaje tanto física como emocionalmente. Prodigiosa.
Quizá no sea el obrón del año, pero desde luego esta función lo tiene todo para funcionar que te cagas. Una buena sala, un texto interesante y unos actores que funcionan de maravilla. Además de tener a Marta Calvó, que solo por eso merece la pena lo que sea en esta vida.
Aquí podrás leer MI opinión sobre los espectáculos que voy viendo. Insisto en que es MI opinión, nada mas. No pretendo adoctrinar ni tener razón. Únicamente te contaré MIS razones para amar o amar menos lo que vaya viendo. El teatro son gustos y aquí leerás los míos. No soy crítico, solo necesito contarle al mundo el porqué de mis amores. Lo que puedes leer aquí es lo que yo he sentido al ver estos espectáculos. Ni más ni menos que mis sensaciones. Si a alguien le sirven, estupendo.
miércoles, 15 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
Atra bilis. Cuarta Pared.
Una buena noticia y una mala. Bueno, según cómo se mire, pero bueno.
La mala es que no me ha gustado nada esta primera parte de la "Trilogía de la memoria" de la compañía Micomicón.
El texto me ha parecido nada interesante, con un lenguaje rebuscado, premeditado, antinatural y demasiado forzado, la dirección burda, la historia no me ha interesado lo más mínimo, es como de hace varios siglos y la "trama" es previsible y cero interesante. Las interpretaciones enervantes.
Ya sé que con ese lenguaje pretenden llevarnos al mundo de la España rural de... no sé cuándo, y que es antinatural por eso mismo y que por eso es rebuscado pero no es eso lo que me rechina. Lo que me rechina es que ni me lleva a ningún pueblo ni a ninguna época. Y si lo que pretenden es emular situaciones o estéticas e incluso éticas lorquianas...
No me llegó en absoluto. Por no ser cruel diré sólo que es de las cosas más... prescindibles que he visto en Cuarta Pared.
La buena noticia es que ahora va a haber menos problemas para conseguir entradas para las otras dos partes de la trilogía, porque yo desde luego, me lo voy a ahorrar.
La mala es que no me ha gustado nada esta primera parte de la "Trilogía de la memoria" de la compañía Micomicón.
El texto me ha parecido nada interesante, con un lenguaje rebuscado, premeditado, antinatural y demasiado forzado, la dirección burda, la historia no me ha interesado lo más mínimo, es como de hace varios siglos y la "trama" es previsible y cero interesante. Las interpretaciones enervantes.
Ya sé que con ese lenguaje pretenden llevarnos al mundo de la España rural de... no sé cuándo, y que es antinatural por eso mismo y que por eso es rebuscado pero no es eso lo que me rechina. Lo que me rechina es que ni me lleva a ningún pueblo ni a ninguna época. Y si lo que pretenden es emular situaciones o estéticas e incluso éticas lorquianas...
No me llegó en absoluto. Por no ser cruel diré sólo que es de las cosas más... prescindibles que he visto en Cuarta Pared.
La buena noticia es que ahora va a haber menos problemas para conseguir entradas para las otras dos partes de la trilogía, porque yo desde luego, me lo voy a ahorrar.
Alchemy. Momix. Canal.
Yo vi a Momix hace muchísimos años y por aquel entonces me gustaron. Me pareció muy mono lo que hacían y visualmente prodigioso.
Han pasado los años por mí pero no por Momix. Siguen haciendo exactamente lo mismo. Y claro, ahora ya, me la refanfinfla.
Lo que pone en la web acerca del espectáculo... bueno, mejor no hablar. Yo es que los prospectos esos que intentan explicar y alabar algo que luego no encuentras por ningún lado me parecen muy chorras. "La alquimia del arte", "arcanas sugestiones"... sin comentarios.
El caso es que según el programa de mano este espectáculo es una creación (como siempre) de Moses Pendleton, pero con la ayuda de veintitantas personas!! Coño, ¿entonces qué ha hecho él? Bueno, eso son dudas mías porque es que soy mu burro.
A lo que voy. El espectáculo es una hora y veinte de música como de documental de "Murcia desde el aire" que te pone de los nervios a los 10 minutos. No soporto ese "easy listening" sin parar durante tantos minutos. Eso aderezado con numeritos horteras a más no poder. Amantes flotando por los aires, burbujitas que van y vienen, cosas etéreas que flotan y fluyen... hora y pico de almíbar que seguramente quedará maravillosamente en un casino de Las Vegas, pero que como espectáculo a mí me rechina, me aburre y me parece un auténtico tostón. Salí con tal nivel de azúcar en la sangre que tuve que tirarme a por un bocata de panceta con morcón para escapar del coma. A la hora de poner etiquetas a este comentario no sabía muy bien si poner "teatro", "danza" o qué poner. Por supuesto no es teatro, pero tampoco es danza. Comparar esto con la danza es un crimen. Es como un espectáculo multimedia o yo qué sé, lleno de imágenes horteras azucaradas y una música insufrible.
Que sí, que son Momix, que son casi una leyenda, y que cada vez que vengan llenarán, no te digo que no, pero igual que al David de hace veintitantos años le parecieron muy monos, al de ahora ya no. ¿Problema mío? Seguramente, pero a mí no me vuelven a pillar.
Han pasado los años por mí pero no por Momix. Siguen haciendo exactamente lo mismo. Y claro, ahora ya, me la refanfinfla.
Lo que pone en la web acerca del espectáculo... bueno, mejor no hablar. Yo es que los prospectos esos que intentan explicar y alabar algo que luego no encuentras por ningún lado me parecen muy chorras. "La alquimia del arte", "arcanas sugestiones"... sin comentarios.
El caso es que según el programa de mano este espectáculo es una creación (como siempre) de Moses Pendleton, pero con la ayuda de veintitantas personas!! Coño, ¿entonces qué ha hecho él? Bueno, eso son dudas mías porque es que soy mu burro.
A lo que voy. El espectáculo es una hora y veinte de música como de documental de "Murcia desde el aire" que te pone de los nervios a los 10 minutos. No soporto ese "easy listening" sin parar durante tantos minutos. Eso aderezado con numeritos horteras a más no poder. Amantes flotando por los aires, burbujitas que van y vienen, cosas etéreas que flotan y fluyen... hora y pico de almíbar que seguramente quedará maravillosamente en un casino de Las Vegas, pero que como espectáculo a mí me rechina, me aburre y me parece un auténtico tostón. Salí con tal nivel de azúcar en la sangre que tuve que tirarme a por un bocata de panceta con morcón para escapar del coma. A la hora de poner etiquetas a este comentario no sabía muy bien si poner "teatro", "danza" o qué poner. Por supuesto no es teatro, pero tampoco es danza. Comparar esto con la danza es un crimen. Es como un espectáculo multimedia o yo qué sé, lleno de imágenes horteras azucaradas y una música insufrible.
Que sí, que son Momix, que son casi una leyenda, y que cada vez que vengan llenarán, no te digo que no, pero igual que al David de hace veintitantos años le parecieron muy monos, al de ahora ya no. ¿Problema mío? Seguramente, pero a mí no me vuelven a pillar.
Carlota. María Guerrero.
He estado fuera unos días, entre Navidades y asuntos propios. Os he dejado descansar y sobre todo, esto ha permitido que varias funciones y funcioncillas se hayan librado de mis crueles garras. Y por supuesto, si no lo hice en su momento, ahora ya no pienso perder un segundo en hablar de esos espectáculos que vi en diciembre y de los que no hablé. Mejor para ellos.
Aunque para eso tenemos enero. Mes feo de cojones que no me gusta una mierda. Y esta primera semana de actividad teatral me ha aportado un par de cosillas interesantes. Y poco más.
Para mí, volver al María Guerrero siempre es volver atrás en el tiempo. A cuando había cafetería donde ahora está la sala pequeña. Pero que yo vuelva en mi memoria hasta hace veintitantos años es una cosa y que me lleven hasta los años 50 en pleno teatro nacional es otra.
Es sabido que yo soy muy mitómano de mis mitos. Y Carmen Maura es un mito muy mito mío. Claro que la adoro, claro que la amo, claro que me gusta TODO lo que hace, claro que me enamoré de ella la primera vez que la vi y me volví a enamorar para los restos cuando la vi en "La ley del deseo". Sí, Carmen Maura está pa comérsela. Está perfecta, maravillosa, divertida, sarcástica, monísima, delgadísima, y yo me la querría llevar a casa pa siempre. También es verdad que hace casi lo mismo de siempre. La composición que hace en "Carlota" es lo que ella hace con la punta nada más levantarse. Vamos, que sin el más mínimo esfuerzo, me la imagino bajando a por el pan y haciendo lo que hace en el escenario. No digo que no tenga mérito, todo lo contrario. Carmen Maura es de esos seres intergalácticos que casi siempre hacen lo mismo, hace de "ella misma" o de la imagen que tenemos de ella y sin grandes composiciones, lo que hace, funciona. Está siempre maravillosa haciendo de ella misma. Hay actrices que se meten y se van al terreno de sus personajes y otras que se llevan los personajes a su terreno y funciona igual de bien. Eso hace Carmen Maura, hace un poco lo de siempre (o casi siempre) y consigue que funcione. Eso es de tener mucho arte y mucha musa dentro. Me refiero, eso sí, a ese tono frívolo, de tonito alto, codos doblados, manos hacia arriba y juego soylistaperomehagolatonta o soytontaaunqueparezcolista que para una comedia sin la más mínima pretensión, funciona de perlas. No me imagino a otra actriz mejor que mi amada Maura. Lo que no me explico tampoco es por qué ha elegido esta función para su "regreso a las tablas". Esto lo hace ella sin pestañear, y no es un obrón que le vaya a dar todos los premios del año.
Pero ya está. Esto es lo único que salvo de esta "Carlota" en pleno siglo XXI. A mi Maura y porque la amo.
La puesta en escena es simple, no tiene la más mínima gracia ni nervio ni ná. Han puesto un pedazo de escenario gigante que no aporta nada, pero en el que se han gastado una pasta, lo han iluminado normalito, han llamado a un puñado de buenos actores y ya está. Comienza con unos títulos de crédito proyectados en el telón que son talmente una versión española de Saul Bass aderezados con una música remedo de Bernard Herrmann. Te crees que vas a ver una peli de Hitchcock. A eso lo llamo yo "modestia". Y ya está. Ni Hitchcock, por supuesto ni nada. Mihura. Pa lo bueno y pa lo malo. El texto no tiene ninguna pretensión, es una gracieta sin más. Pero la puesta en escena tampoco. Eso sí que es chungo. Los actores están correctos salvo alguno que bordea el ridículo, como la pobre Pilar Castro que está más que vendida con ese papel que no sabe qué hacer con él. Ah, otra cosa: dentro de mi ignorancia... ¿cómo es que hay un director de escena y un encargado del "movimiento escénico"? ¿No dirige el tráfico el director? ¿Entonces qué hace en un montaje como este si no es dirigir el tráfico?
Ya sé que si vas a ver un Mihura no puedes esperar nada más que lo que hay en esta "Carlota", pero me parece un poco de juzgado de guardia que en pleno siglo XXI sigamos con estos ataques de naftalina y alcanfor. Todas las señoronas con abrigazos de pellejos que había se rieron y disfrutaron, es verdad, pero tampoco se despellejaron las manos aplaudiendo. Vamos que les gustó, pero tampoco enloquecieron. Si esto lo ponen en un teatro privado, pues tan ricamente, a ganar dinero que de eso se trata. Pero que se haga con el dinero de todos en un intento de contentar a todos los públicos... como que no. Hay muy poco dinero para teatro, y todo cuesta mucho. Desde los nacionales creo que la obligación es hacer cosas más interesantes que un Mihura de segunda. Y no quiero dar nombres de directores pasados, pero si echamos la vista atrás... qué lástima ver las programaciones de hace años.
Aunque para eso tenemos enero. Mes feo de cojones que no me gusta una mierda. Y esta primera semana de actividad teatral me ha aportado un par de cosillas interesantes. Y poco más.
Para mí, volver al María Guerrero siempre es volver atrás en el tiempo. A cuando había cafetería donde ahora está la sala pequeña. Pero que yo vuelva en mi memoria hasta hace veintitantos años es una cosa y que me lleven hasta los años 50 en pleno teatro nacional es otra.
Es sabido que yo soy muy mitómano de mis mitos. Y Carmen Maura es un mito muy mito mío. Claro que la adoro, claro que la amo, claro que me gusta TODO lo que hace, claro que me enamoré de ella la primera vez que la vi y me volví a enamorar para los restos cuando la vi en "La ley del deseo". Sí, Carmen Maura está pa comérsela. Está perfecta, maravillosa, divertida, sarcástica, monísima, delgadísima, y yo me la querría llevar a casa pa siempre. También es verdad que hace casi lo mismo de siempre. La composición que hace en "Carlota" es lo que ella hace con la punta nada más levantarse. Vamos, que sin el más mínimo esfuerzo, me la imagino bajando a por el pan y haciendo lo que hace en el escenario. No digo que no tenga mérito, todo lo contrario. Carmen Maura es de esos seres intergalácticos que casi siempre hacen lo mismo, hace de "ella misma" o de la imagen que tenemos de ella y sin grandes composiciones, lo que hace, funciona. Está siempre maravillosa haciendo de ella misma. Hay actrices que se meten y se van al terreno de sus personajes y otras que se llevan los personajes a su terreno y funciona igual de bien. Eso hace Carmen Maura, hace un poco lo de siempre (o casi siempre) y consigue que funcione. Eso es de tener mucho arte y mucha musa dentro. Me refiero, eso sí, a ese tono frívolo, de tonito alto, codos doblados, manos hacia arriba y juego soylistaperomehagolatonta o soytontaaunqueparezcolista que para una comedia sin la más mínima pretensión, funciona de perlas. No me imagino a otra actriz mejor que mi amada Maura. Lo que no me explico tampoco es por qué ha elegido esta función para su "regreso a las tablas". Esto lo hace ella sin pestañear, y no es un obrón que le vaya a dar todos los premios del año.
Pero ya está. Esto es lo único que salvo de esta "Carlota" en pleno siglo XXI. A mi Maura y porque la amo.
La puesta en escena es simple, no tiene la más mínima gracia ni nervio ni ná. Han puesto un pedazo de escenario gigante que no aporta nada, pero en el que se han gastado una pasta, lo han iluminado normalito, han llamado a un puñado de buenos actores y ya está. Comienza con unos títulos de crédito proyectados en el telón que son talmente una versión española de Saul Bass aderezados con una música remedo de Bernard Herrmann. Te crees que vas a ver una peli de Hitchcock. A eso lo llamo yo "modestia". Y ya está. Ni Hitchcock, por supuesto ni nada. Mihura. Pa lo bueno y pa lo malo. El texto no tiene ninguna pretensión, es una gracieta sin más. Pero la puesta en escena tampoco. Eso sí que es chungo. Los actores están correctos salvo alguno que bordea el ridículo, como la pobre Pilar Castro que está más que vendida con ese papel que no sabe qué hacer con él. Ah, otra cosa: dentro de mi ignorancia... ¿cómo es que hay un director de escena y un encargado del "movimiento escénico"? ¿No dirige el tráfico el director? ¿Entonces qué hace en un montaje como este si no es dirigir el tráfico?
Ya sé que si vas a ver un Mihura no puedes esperar nada más que lo que hay en esta "Carlota", pero me parece un poco de juzgado de guardia que en pleno siglo XXI sigamos con estos ataques de naftalina y alcanfor. Todas las señoronas con abrigazos de pellejos que había se rieron y disfrutaron, es verdad, pero tampoco se despellejaron las manos aplaudiendo. Vamos que les gustó, pero tampoco enloquecieron. Si esto lo ponen en un teatro privado, pues tan ricamente, a ganar dinero que de eso se trata. Pero que se haga con el dinero de todos en un intento de contentar a todos los públicos... como que no. Hay muy poco dinero para teatro, y todo cuesta mucho. Desde los nacionales creo que la obligación es hacer cosas más interesantes que un Mihura de segunda. Y no quiero dar nombres de directores pasados, pero si echamos la vista atrás... qué lástima ver las programaciones de hace años.
domingo, 22 de diciembre de 2013
Resumen 2013. Mis amores y pasiones.
Estamos
invadidos por las Navidades, Raphael y Montse ya han hecho su trabajo,
el Almendro nos ha devueltos con los nuestros (es un decir) y el
espíritu del buen rollito por un día y una noche nos ha aprisionado. Y
como yo soy más simple que el asa de un cubo, me voy a dejar llevar por
el subidón dulzorro del turrón (que odio) y voy a hacer un recorrido
pasional y apasionado por los hitos que han marcado mi año cultural.
Ópera.
El año ha sido irregular. De lo malo, por una vez no voy a habar. De lo bueno, evidentemente tengo que destacar por encima de todo la presencia de Carmen Solís en mi horizonte. Lo he dicho y lo he repetido de todas las formas posibles. Es una personalidad única y una de las voces más maravillosas que se han podido escuchar nunca jamás. Canta parriba y canta pabajo como si fuera lo más normal del mundo. Sube y baja con una facilidad innata que no se ve todos los días. Os lo llevo avisando desde hace tiempo. Quedáos con este nombre y el que no la conozca, que lo haga desde ya. Así podréis presumir, cuando Carmen alcance el lugar en el Olimpo operístico universal que le corresponde, de haber sido de los primeros en conocerla. Está todo el día pacá pallá por el mundo, porque ya se la disputan, pero llegará un día merecido en el que la programación de los coliseos se ditinguirá por contar con Carmen Solís para uno, dos o tres montajes al año.
Danza:
Por encima de todo, quiero destacar el trabajo y los resultados de mi adorada Compañía Nacional de danza. José Carlos Martínez está llevando a la CND a unos niveles tanto de calidad como estilísticos que nada tienen que envidiar las grandes compañías internacionales. Queda muchísimo por hacer, está claro, sobre todo, seguir acercando la danza al gran público, que deje de parecer un arte elitista. Pero el nivel de excelencia de la compañía es brutal e indiscutible. Y encima está ahí, currando como un descosido y brillando en cada gesto suyo, mi idolatrado Isaac Montllor. No se puede pedir más.
Y como no, Provisional Danza. Yo lo de Carmen Werner, todos sabéis que es debilidad absoluta, tanto su morro, como su arte como su concepción de la danza, de la expresión, del privilegio de estar en un escenario. Su concepto del cuerpo y de su manipulación artística. Un gusto de artista y un ejemplo. Y mi José Luis Sendarrubias, que no puede ser más artista. Y encima le hemos podido disfrutar en "Montenegro" demostrando lo que yo siempre he dicho, que encima de un prodigioso bailarín, es un peassso de actor.
Autores y directores:
Tengo que destacar dos descubrimientos particulares de este año. No descubro nada, además de que se trata de dos seres que llevan muchos años currando. Pero yo los he descubierto este año y su impacto e influencia creo que me acompañan todos los días.
Pablo Messiez apareció en mi vida como de puntillas. De "Return", aparte de la presencia de Chevi Muraday y de Marta Etura, flipé con los textos. Me estremecí con la visión del amor en todas su variantes. Sólo alguien muy sabio o alguien muy experimentado o muy inteligente es capaz de describir con esa inteligencia el amor y sus variantes. Luego "Las plantas", uno de los milagros del año (no lo vi el el Fringe, lo vi en la cervantina). "Muda", otro de los milagros (van dos de San Pablo Messiez), "Cenizas", "Las palabras"... no se puede pedir más. Cada palabra que sale de su pluma me vuela directa al corazón, no he sentido tanta comunicación con ningún autor, es como si escribiera directamente para mi alma. Siempre que hablo de sus trabajos los llamo "Carta de San Pablo al resto de los humanos" y es que alguien con esa capacidad para ahondar en el alma del ser humano, por fuerza está por encima de la realidad.
Y mi Luis Luque.
Sus trabajos con Narros, "La escuela de la desobediencia", y los prodigios bestiales "Ahora empiezan las vacaciones" y "Diario de un loco". Si los anteriores fueron años de formación creativa, me da que este 2013 ha sido el año de reventar a crear. Yo hay algo que valoro muchísimo en un director, y es que aparte de orquestar todo el material, entender y dar su punto de vista, me de su toque personal. No tiene que ver con que lo haga todo igual, al contrario, necesito un toque de autoría. Eso sólo se da cuando se comprende al 100% el texto, se ama ese texto, y se tiene totalmente claro. Entonces es cuando se nota una mano maestra en el aire. Existen los directores eficientes, existen los directores que ni lo huelen, los buenos directores, existen los directores buenísimos y luego existen los DIRECTORES con mayúsculas que son lo que yo admiro, de los que uno aprende como espectador y que son los auténticos responsables de la magia de lo que ves. Este año ha habido espectáculos de grandísmos directores, pero directores de los tocados por la mano de la musa, los que deberían pasar a la historia como creadores, los realmente responsables y magos son muy poquitos. Y yo tengo a un par este año. Sin lugar a dudas, el olimpo, mi olimpo, lo ocupa don Luis Luque, el mayor y mejor artista creador inteligente y sensible. Si mi capacidad para describir sus virtudes fuera lejanamente parecida a su capacidad creadora, sería feliz, pero por supuesto, ni me acerco remotamente.
Actores:
Aquí empiezo a meterme en terreno pantanoso. Me explico; he descubierto a actores prodigiosos, a actores brutales, a actores que me han llegado muchísimo, a actores que me han hecho llorar, a otros que me han desgarrado y a otros que... no sé, que si volviera a nacer querría tener un 10% de su carisma y cualidades. Mitos a los que admiraré eternamente y con los que, si algún día consigo tener delante y mirarles a los ojos, seguramente, el cuerpo solo me pida quedarme callado, decir polladas y echarme a llorar de la intensidad de la emoción. NO hay nada que valore más que a un gran actor/actriz. Sé lo difícil que es ese trabajo, lo sacrificado, lo peligroso, lo arriesgado y lo desgarrador que puede llegar a ser. Por eso no voy a destacar a ninguno, solo a uno pero por un amor especial. En mi saco de prodigios y mitos meto a lo mejor del año y seguramente de muchos años. Mi Fran Boira, mi Raúl Tejón, mi Javier Ruiz de Somavía, mi Alberto Velasco, mi Carlos Tapia, mi Israel Elejalde, mi José Luis Sendarrubias, mi Carlos Pinedo y por encima de todos ellos, no por nada, sino por electricidad personal no sé por qué, mi grandiosísimo José Luis García Pérez.
Actrices:
Pues lo mismo que he dicho con los actores pero ahora para ellas. Las que voy a nombrar son actrices que han bordeado la perfección, que se han movido en terrenos espinosos, en arenas movedizas emocionales. El curro de actor es jodido. Si buscas la verdad (que es tu obligación), la implicación emocional debe ser radical, la exploración interna profunda y comprometida y el resultado, cercano, espontáneo, casual, natural y orgánico. Todas ellas son mis diosas de la naturalidad, del trabajo preciso y profundo, de la pasión por su curro y del amor por lo que hacen.
Ha sido mi año de mi Fernanda Orazi, de mi Marianela Pensado, de mi Nuria Gallardo, de mi Esther Ortega, de mi Inma Cuevas, de mi Rocío Calvo, de mi Lola Casamayor, de mi Ana Rayo, de mi María Hervás, mi diosa Kiti Manver, de mi amada Raquel Pérez, diosa y zarina del arte y por encima de todas también por química personal, mi santa Estefanía (de los dioses ) y de los Santos. Admiración eterna, fanatismo exagerado y pasión y devoción de por vida a todas ellas.
Espectáculos:
Tengo que destacar finalmente una listita de mis espectáculos preferidos, con los que más he gozado, los que más se acercan al teatro que a mi me gusta, en el que creo y el que amo.
Ping Pang qiu, Recortes, Ahora empiezan las vacaciones, Las plantas, Sagrado Corazón 45, La copla negra, Muda, La función por hacer, Sleep no more, MBIG, Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar, Las heridas del viento, Cerda, Cru, Vaca y por encima de todas, lo que más ha revolucionado mi alma este año, mi idolatrada hasta lo enfermizo "Diario de un loco".
En fin, que para mí el teatro es lo que me mueve el alma. Para arriba, para abajo, a veces hacia adentro e incluso otras veces hacia afuera. Pero me la tiene que mover. Se hacen muchas cosas, se llevan adelante bastantes, se estrenan muchísimas, te cobran por todas, todas merecen el respeto del trabajo hecho, del esfuerzo puesto y del coraje y la suerte de poder estrenarlas. Pero no todo es bueno, e incluso a veces no todo merece demasiado aplauso, y en contadas ocasiones crees que lo que ves poco tiene que ver con el teatro, al menos con el que yo amo y lo que yo creo que es el teatro. Pero el acto de ir a una sala, la luz apagandose, el comienzo del ritual, las emociones volando por la sala, los silencios, los temblores, los sufrires, los llorares, y el salir con el corazón estremecido, es y seguirá siendo un acto único e irrepetible, No te lo puedes descargar. Seguirá vivo siempre. Siempre que haya magos que nos lo ofrezcan y público ansioso por sentir. A pesar de los ineptos terroristas culturales que tenemos como ministros. Pero es que le teatro es del pueblo, señores, y el pueblo lo mantendrá vivo, porque el arte y el teatro nos hacen vivos. Y a mí, la capa de "Diario de un loco" me hace volar.
Ópera.
El año ha sido irregular. De lo malo, por una vez no voy a habar. De lo bueno, evidentemente tengo que destacar por encima de todo la presencia de Carmen Solís en mi horizonte. Lo he dicho y lo he repetido de todas las formas posibles. Es una personalidad única y una de las voces más maravillosas que se han podido escuchar nunca jamás. Canta parriba y canta pabajo como si fuera lo más normal del mundo. Sube y baja con una facilidad innata que no se ve todos los días. Os lo llevo avisando desde hace tiempo. Quedáos con este nombre y el que no la conozca, que lo haga desde ya. Así podréis presumir, cuando Carmen alcance el lugar en el Olimpo operístico universal que le corresponde, de haber sido de los primeros en conocerla. Está todo el día pacá pallá por el mundo, porque ya se la disputan, pero llegará un día merecido en el que la programación de los coliseos se ditinguirá por contar con Carmen Solís para uno, dos o tres montajes al año.
Danza:
Por encima de todo, quiero destacar el trabajo y los resultados de mi adorada Compañía Nacional de danza. José Carlos Martínez está llevando a la CND a unos niveles tanto de calidad como estilísticos que nada tienen que envidiar las grandes compañías internacionales. Queda muchísimo por hacer, está claro, sobre todo, seguir acercando la danza al gran público, que deje de parecer un arte elitista. Pero el nivel de excelencia de la compañía es brutal e indiscutible. Y encima está ahí, currando como un descosido y brillando en cada gesto suyo, mi idolatrado Isaac Montllor. No se puede pedir más.
Y como no, Provisional Danza. Yo lo de Carmen Werner, todos sabéis que es debilidad absoluta, tanto su morro, como su arte como su concepción de la danza, de la expresión, del privilegio de estar en un escenario. Su concepto del cuerpo y de su manipulación artística. Un gusto de artista y un ejemplo. Y mi José Luis Sendarrubias, que no puede ser más artista. Y encima le hemos podido disfrutar en "Montenegro" demostrando lo que yo siempre he dicho, que encima de un prodigioso bailarín, es un peassso de actor.
Autores y directores:
Tengo que destacar dos descubrimientos particulares de este año. No descubro nada, además de que se trata de dos seres que llevan muchos años currando. Pero yo los he descubierto este año y su impacto e influencia creo que me acompañan todos los días.
Pablo Messiez apareció en mi vida como de puntillas. De "Return", aparte de la presencia de Chevi Muraday y de Marta Etura, flipé con los textos. Me estremecí con la visión del amor en todas su variantes. Sólo alguien muy sabio o alguien muy experimentado o muy inteligente es capaz de describir con esa inteligencia el amor y sus variantes. Luego "Las plantas", uno de los milagros del año (no lo vi el el Fringe, lo vi en la cervantina). "Muda", otro de los milagros (van dos de San Pablo Messiez), "Cenizas", "Las palabras"... no se puede pedir más. Cada palabra que sale de su pluma me vuela directa al corazón, no he sentido tanta comunicación con ningún autor, es como si escribiera directamente para mi alma. Siempre que hablo de sus trabajos los llamo "Carta de San Pablo al resto de los humanos" y es que alguien con esa capacidad para ahondar en el alma del ser humano, por fuerza está por encima de la realidad.
Y mi Luis Luque.
Sus trabajos con Narros, "La escuela de la desobediencia", y los prodigios bestiales "Ahora empiezan las vacaciones" y "Diario de un loco". Si los anteriores fueron años de formación creativa, me da que este 2013 ha sido el año de reventar a crear. Yo hay algo que valoro muchísimo en un director, y es que aparte de orquestar todo el material, entender y dar su punto de vista, me de su toque personal. No tiene que ver con que lo haga todo igual, al contrario, necesito un toque de autoría. Eso sólo se da cuando se comprende al 100% el texto, se ama ese texto, y se tiene totalmente claro. Entonces es cuando se nota una mano maestra en el aire. Existen los directores eficientes, existen los directores que ni lo huelen, los buenos directores, existen los directores buenísimos y luego existen los DIRECTORES con mayúsculas que son lo que yo admiro, de los que uno aprende como espectador y que son los auténticos responsables de la magia de lo que ves. Este año ha habido espectáculos de grandísmos directores, pero directores de los tocados por la mano de la musa, los que deberían pasar a la historia como creadores, los realmente responsables y magos son muy poquitos. Y yo tengo a un par este año. Sin lugar a dudas, el olimpo, mi olimpo, lo ocupa don Luis Luque, el mayor y mejor artista creador inteligente y sensible. Si mi capacidad para describir sus virtudes fuera lejanamente parecida a su capacidad creadora, sería feliz, pero por supuesto, ni me acerco remotamente.
Actores:
Aquí empiezo a meterme en terreno pantanoso. Me explico; he descubierto a actores prodigiosos, a actores brutales, a actores que me han llegado muchísimo, a actores que me han hecho llorar, a otros que me han desgarrado y a otros que... no sé, que si volviera a nacer querría tener un 10% de su carisma y cualidades. Mitos a los que admiraré eternamente y con los que, si algún día consigo tener delante y mirarles a los ojos, seguramente, el cuerpo solo me pida quedarme callado, decir polladas y echarme a llorar de la intensidad de la emoción. NO hay nada que valore más que a un gran actor/actriz. Sé lo difícil que es ese trabajo, lo sacrificado, lo peligroso, lo arriesgado y lo desgarrador que puede llegar a ser. Por eso no voy a destacar a ninguno, solo a uno pero por un amor especial. En mi saco de prodigios y mitos meto a lo mejor del año y seguramente de muchos años. Mi Fran Boira, mi Raúl Tejón, mi Javier Ruiz de Somavía, mi Alberto Velasco, mi Carlos Tapia, mi Israel Elejalde, mi José Luis Sendarrubias, mi Carlos Pinedo y por encima de todos ellos, no por nada, sino por electricidad personal no sé por qué, mi grandiosísimo José Luis García Pérez.
Actrices:
Pues lo mismo que he dicho con los actores pero ahora para ellas. Las que voy a nombrar son actrices que han bordeado la perfección, que se han movido en terrenos espinosos, en arenas movedizas emocionales. El curro de actor es jodido. Si buscas la verdad (que es tu obligación), la implicación emocional debe ser radical, la exploración interna profunda y comprometida y el resultado, cercano, espontáneo, casual, natural y orgánico. Todas ellas son mis diosas de la naturalidad, del trabajo preciso y profundo, de la pasión por su curro y del amor por lo que hacen.
Ha sido mi año de mi Fernanda Orazi, de mi Marianela Pensado, de mi Nuria Gallardo, de mi Esther Ortega, de mi Inma Cuevas, de mi Rocío Calvo, de mi Lola Casamayor, de mi Ana Rayo, de mi María Hervás, mi diosa Kiti Manver, de mi amada Raquel Pérez, diosa y zarina del arte y por encima de todas también por química personal, mi santa Estefanía (de los dioses ) y de los Santos. Admiración eterna, fanatismo exagerado y pasión y devoción de por vida a todas ellas.
Espectáculos:
Tengo que destacar finalmente una listita de mis espectáculos preferidos, con los que más he gozado, los que más se acercan al teatro que a mi me gusta, en el que creo y el que amo.
Ping Pang qiu, Recortes, Ahora empiezan las vacaciones, Las plantas, Sagrado Corazón 45, La copla negra, Muda, La función por hacer, Sleep no more, MBIG, Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar, Las heridas del viento, Cerda, Cru, Vaca y por encima de todas, lo que más ha revolucionado mi alma este año, mi idolatrada hasta lo enfermizo "Diario de un loco".
En fin, que para mí el teatro es lo que me mueve el alma. Para arriba, para abajo, a veces hacia adentro e incluso otras veces hacia afuera. Pero me la tiene que mover. Se hacen muchas cosas, se llevan adelante bastantes, se estrenan muchísimas, te cobran por todas, todas merecen el respeto del trabajo hecho, del esfuerzo puesto y del coraje y la suerte de poder estrenarlas. Pero no todo es bueno, e incluso a veces no todo merece demasiado aplauso, y en contadas ocasiones crees que lo que ves poco tiene que ver con el teatro, al menos con el que yo amo y lo que yo creo que es el teatro. Pero el acto de ir a una sala, la luz apagandose, el comienzo del ritual, las emociones volando por la sala, los silencios, los temblores, los sufrires, los llorares, y el salir con el corazón estremecido, es y seguirá siendo un acto único e irrepetible, No te lo puedes descargar. Seguirá vivo siempre. Siempre que haya magos que nos lo ofrezcan y público ansioso por sentir. A pesar de los ineptos terroristas culturales que tenemos como ministros. Pero es que le teatro es del pueblo, señores, y el pueblo lo mantendrá vivo, porque el arte y el teatro nos hacen vivos. Y a mí, la capa de "Diario de un loco" me hace volar.
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lunes, 16 de diciembre de 2013
La llamada. Teatro Lara.
Mira que me suele gustar a mi poco lo que veo en el Lara (salvo "Las heridas del viento" que no me canso de recomendar) pero reconozco que con "La llamada" me lo pasé muy bien. El panorama era desolador. Cuatro filas llenas de una panda de chavales que eran como del mismo insti. Otra fila con un grupo como de despedida de soltera y varios grupos de señoras mayores. Viernes y 13. Vamos, lo tenía todo para salir espantado de allí. Pero aunque hubo bastante jari antes de empezar, las de la despedida de soltera no pararon de hablar a voz en grito todo el rato y varios cientos de móviles sonando, lo cierto es que en cuanto empezó me entregué al placer de disfrutar cual carpetera quinceañera y sanseacabó.
Tampoco nos vamos a engañar, lo que es el texto tampoco es que sea una locura. Bueno, lo que quede del texto, porque me da que a estas alturas habrá cambiado mucho morcilla en mano. Con todo y con eso, no es una cosa como para volverse loco. Pero funciona. Lo que viene siendo la anécdota, está cachonda. Una chavala "rebelde" (rebelde de peli de Marisol, no de Larry Clark) recibe a visita de Dios, que en vez de hablar con ella, le canta canciones de Whitney Houston. Amiga graciosa, monja mala (de peli de Marisol también) y monja pava. Todo mu blanquito. La monja no es mala, no hay movidas gordas, en fin, todo blanco y fácil de digerir.
Hay una teluja tapando la escenografía de "Burundanga" y todo es casposo y cutrecillo. Pero las chicas están todas muy bien. Gracia Olayo demuestra tablas, Belén Cuesta y Andrea Ros están muy graciosas y Macarena García muy mona. Hay unos músicos en el escenario que aparte de partirse el culo con las morcillakas de las chicas, poco más hacen.
Vamos que nada destaca por nada, pero si lo que quieres es pasar un buen rato, reírte un poco y ver a una puñado de actrices disfrutando con lo que hacen, pues relájate y disfruta. Si quieres una cosita densa o con cierta profundidad o trabajo serio... pues mejor te vas a otra sala. Esto está hecho para disfrutar y la peña disfrutamos de lo lindo.
Tampoco nos vamos a engañar, lo que es el texto tampoco es que sea una locura. Bueno, lo que quede del texto, porque me da que a estas alturas habrá cambiado mucho morcilla en mano. Con todo y con eso, no es una cosa como para volverse loco. Pero funciona. Lo que viene siendo la anécdota, está cachonda. Una chavala "rebelde" (rebelde de peli de Marisol, no de Larry Clark) recibe a visita de Dios, que en vez de hablar con ella, le canta canciones de Whitney Houston. Amiga graciosa, monja mala (de peli de Marisol también) y monja pava. Todo mu blanquito. La monja no es mala, no hay movidas gordas, en fin, todo blanco y fácil de digerir.
Hay una teluja tapando la escenografía de "Burundanga" y todo es casposo y cutrecillo. Pero las chicas están todas muy bien. Gracia Olayo demuestra tablas, Belén Cuesta y Andrea Ros están muy graciosas y Macarena García muy mona. Hay unos músicos en el escenario que aparte de partirse el culo con las morcillakas de las chicas, poco más hacen.
Vamos que nada destaca por nada, pero si lo que quieres es pasar un buen rato, reírte un poco y ver a una puñado de actrices disfrutando con lo que hacen, pues relájate y disfruta. Si quieres una cosita densa o con cierta profundidad o trabajo serio... pues mejor te vas a otra sala. Esto está hecho para disfrutar y la peña disfrutamos de lo lindo.
viernes, 13 de diciembre de 2013
Intimidad. Sala Tú.
Espectáculo realmente complicado por muchos motivos.
Ya he dicho en otras ocasiones que esta sala no es de mis preferidas de Madrid. Claro, es que a veces resulta complicadísimo estar concentrado en una historia tan intensa como la que te cuentan en "Intimidad" si estás oyendo al cani del barrio pegando gritos o al de la moto que se ha parado junto a la puerta del local.
Problemas logísticos aparte, cuando entras hay cuatro actores en el escenario. Suelo de tierra. Tres de pie, uno sentado. Parecen plantados en esa tierra.
Abre el fuego Carmen Mayordomo. Monologazo dramático de jartarte de llorar. Ella lo hace, llora y llora. Lo que está contando es para eso y para más. Dramonazo brutal que Carmen lleva adelante con enorme profesionalidad. Aunque yo personalmente prefiero a los personajes que luchan por no llorar, y que solo lo hacen cuando no pueden más o cuando se les escapan las lágrimas. Prefiero eso a los que lloran por pena de sí mismos. Pero es una cuestión de gustos personales. Prefiero las luchas a las lágrimas desbordadas desde la primera frase.
Carmen te deja el corazón encogido y no te atreves ni a toser (bueno, toser siempre hay quien tose igual que siempre hay quien no apaga el puto móvil). A continuación va Rikar Gil. Su historia, su monólogo es también tristísimo. Él es una víctima de estos tiempos. Está soberbio, con una naturalidad aplastante. Parece que es un cani que pasaba por la calle y ha entrado a contarnos su vida. Pero su historia está varios puntos por debajo de la de Carmen en cuanto a intensidad y drama. Sigue moviéndose la cámara y entra en cuadro Nahia Láiz. Inmóvil como sus compañeros, plantada en la tierra del suelo. Y nos cuenta su monólogo también duro, aunque no tanto como el de Carmen ni tan "tragicómico" como el de Rikar. Ella está muy bien también, pero sin querer tu interés y la intensidad de la función han ido decayendo poco a poco desde que empezó. Y le toca el turno a Claudio Sierra. El único que está sentado. El único que se levanta y se mueve. Tiene su por qué. Aunque de él poco puedo contar. Por no joder la función. Solo diré que es asombroso este hombre. Me encanta, me gusta muchísimo. Y con él la función vuelve a tirar parriba. Y con su "sorpresa final" te quedas un poco muerto. Bueno, bastante muerto en la bañera. Y te vas descolocado. Y mola. Pero no tanto. Porque en definitiva, el espectáculo, en su intención de estremecerte, ha empezado muy arriba, ha ido decayendo poco a poco, ayudado por esa puesta en escena de inmovilidad, simbólica pero poco efectiva. Y como los "dramas" van de más a menos, tu interés e implicación ha decaído mucho. Menos mal que el gran Claudio Sierra se encarga de subir ese interés, aunque el mal ya está hecho. Y que conste que todos ellos están soberbios, maravillosos y pa comértelos. Es la dramaturgia en sí y la puesta en escena lo que no ayuda. Lástima, porque los cuatro actores hacen un ejercicio durísimo y es una pena que no se vea recompensada su entrega con una dirección que potencie y valore su trabajo y su esfuerzo.
Ya he dicho en otras ocasiones que esta sala no es de mis preferidas de Madrid. Claro, es que a veces resulta complicadísimo estar concentrado en una historia tan intensa como la que te cuentan en "Intimidad" si estás oyendo al cani del barrio pegando gritos o al de la moto que se ha parado junto a la puerta del local.
Problemas logísticos aparte, cuando entras hay cuatro actores en el escenario. Suelo de tierra. Tres de pie, uno sentado. Parecen plantados en esa tierra.
Abre el fuego Carmen Mayordomo. Monologazo dramático de jartarte de llorar. Ella lo hace, llora y llora. Lo que está contando es para eso y para más. Dramonazo brutal que Carmen lleva adelante con enorme profesionalidad. Aunque yo personalmente prefiero a los personajes que luchan por no llorar, y que solo lo hacen cuando no pueden más o cuando se les escapan las lágrimas. Prefiero eso a los que lloran por pena de sí mismos. Pero es una cuestión de gustos personales. Prefiero las luchas a las lágrimas desbordadas desde la primera frase.
Carmen te deja el corazón encogido y no te atreves ni a toser (bueno, toser siempre hay quien tose igual que siempre hay quien no apaga el puto móvil). A continuación va Rikar Gil. Su historia, su monólogo es también tristísimo. Él es una víctima de estos tiempos. Está soberbio, con una naturalidad aplastante. Parece que es un cani que pasaba por la calle y ha entrado a contarnos su vida. Pero su historia está varios puntos por debajo de la de Carmen en cuanto a intensidad y drama. Sigue moviéndose la cámara y entra en cuadro Nahia Láiz. Inmóvil como sus compañeros, plantada en la tierra del suelo. Y nos cuenta su monólogo también duro, aunque no tanto como el de Carmen ni tan "tragicómico" como el de Rikar. Ella está muy bien también, pero sin querer tu interés y la intensidad de la función han ido decayendo poco a poco desde que empezó. Y le toca el turno a Claudio Sierra. El único que está sentado. El único que se levanta y se mueve. Tiene su por qué. Aunque de él poco puedo contar. Por no joder la función. Solo diré que es asombroso este hombre. Me encanta, me gusta muchísimo. Y con él la función vuelve a tirar parriba. Y con su "sorpresa final" te quedas un poco muerto. Bueno, bastante muerto en la bañera. Y te vas descolocado. Y mola. Pero no tanto. Porque en definitiva, el espectáculo, en su intención de estremecerte, ha empezado muy arriba, ha ido decayendo poco a poco, ayudado por esa puesta en escena de inmovilidad, simbólica pero poco efectiva. Y como los "dramas" van de más a menos, tu interés e implicación ha decaído mucho. Menos mal que el gran Claudio Sierra se encarga de subir ese interés, aunque el mal ya está hecho. Y que conste que todos ellos están soberbios, maravillosos y pa comértelos. Es la dramaturgia en sí y la puesta en escena lo que no ayuda. Lástima, porque los cuatro actores hacen un ejercicio durísimo y es una pena que no se vea recompensada su entrega con una dirección que potencie y valore su trabajo y su esfuerzo.
Haz clic aquí. María Guerrero.
La calidad y el prestigio de José Padilla es indudable e incuestionable. Premio "El Ojo Crítico de teatro 2013". Además este proyecto, "Haz clic aquí", fue elegido por el CDN en su sección "Escritos en la escena" de este año entre los muchísimos presentados. Así es como el dramaturgo y director ha podido desarrollar este proyecto.
El planteamiento está bien. Pelea en la calle. Un señor (abogado para más señas) la ve desde su casa y graba un vídeo desde la ventana. No se ven los prolegómenos, sólo unos golpes brutales a un chico tirado en el suelo. Una joven participa y le endiña con el tacón de su zapato. El joven no quiere denunciar la agresión y es el abogado quien cuelga el vídeo en Internet esperando que entre todos, se identifique a los agresores. Una de ellas resulta ser una menor.
Hay cambios de punto de vista interesantes, tan pronto la chica es malísima y culpable como es inocente y víctima. El agredido es la víctima sufriente y de pronto es más malo que los malos. Todo ese planteamiento de la relatividad de la "verdad" y de lo difícil que es separar los deberes cívicos con los morales y con los éticos y del poder diabólico de las redes son una mina, un punto de partida interesantísimo. Pero también creo, que el propio sistema de trabajo de "Escritos en la escena" lo que acaba produciendo son textos que no están del todo terminados. En este caso se apuntan muchisimas cosas interesantes, pero creo que le falta sutileza, le falta una vuelta más a la propia escritura para concretar, pulir, dar mejor forma a brochazos que necesitan mayor concreción.
Yo tenía la sensación todo el rato de que estaba viendo algo realmente interesante pero algo embarullado. Estoy convencido de que este texto merecería estar en la sala de arriba del María Guerrero. Porque lo merece. Y merece un mejor tratamiento. Si el espectáculo durara hora y media, Padilla tendría tiempo de ordenar mejor las ideas, desarrollar más determinados momentos y escenas y quizá prescindir de otras que a pesar de las risas del público creo que no aportan nada, como la escena entre las tres amigas en la disco.
En definitiva, creo que tanto la idea como lo que ya hay escrito merecen más. Merecen más tiempo para desarrollar mejor lo que ahora mismo solo se apunta de forma algo embarullada. En serio, espero que se pueda pulir más el texto y que acabe en la sala grande. Apunta demasiadas cosas pero deberían concretarse más. Incluso para la puesta en escena, este espacio tan pequeño no beneficia, y esos cambios bruscos de foco con apenas unas luces no terminan de funcionar, creo que están perjudicados por el espacio y quedan un poco sucios.
Luego ya lo de los actores es cosa de gusto personal. A mi, Nerea Moreno me fascina. Me encanta ese torrente de energía comedida. Me da la sensación de que si quisiera, tiraría abajo las paredes del María Guerrero sólo con un grito. Y Pablo Béjar, estupendo. El resto me pareció que estaban pasados de revoluciones. No se es mejor actor por estar al 110 revoluciones si hay que estar a 85.
Mi enhorabuena a José Padilla por todos sus merecidísimos premios, reconocimientos y oportunidades. Está claro que es una de las mayores figuras del teatro de la actualidad y del futuro más cercano. Si no, al tiempo.
El planteamiento está bien. Pelea en la calle. Un señor (abogado para más señas) la ve desde su casa y graba un vídeo desde la ventana. No se ven los prolegómenos, sólo unos golpes brutales a un chico tirado en el suelo. Una joven participa y le endiña con el tacón de su zapato. El joven no quiere denunciar la agresión y es el abogado quien cuelga el vídeo en Internet esperando que entre todos, se identifique a los agresores. Una de ellas resulta ser una menor.
Hay cambios de punto de vista interesantes, tan pronto la chica es malísima y culpable como es inocente y víctima. El agredido es la víctima sufriente y de pronto es más malo que los malos. Todo ese planteamiento de la relatividad de la "verdad" y de lo difícil que es separar los deberes cívicos con los morales y con los éticos y del poder diabólico de las redes son una mina, un punto de partida interesantísimo. Pero también creo, que el propio sistema de trabajo de "Escritos en la escena" lo que acaba produciendo son textos que no están del todo terminados. En este caso se apuntan muchisimas cosas interesantes, pero creo que le falta sutileza, le falta una vuelta más a la propia escritura para concretar, pulir, dar mejor forma a brochazos que necesitan mayor concreción.
Yo tenía la sensación todo el rato de que estaba viendo algo realmente interesante pero algo embarullado. Estoy convencido de que este texto merecería estar en la sala de arriba del María Guerrero. Porque lo merece. Y merece un mejor tratamiento. Si el espectáculo durara hora y media, Padilla tendría tiempo de ordenar mejor las ideas, desarrollar más determinados momentos y escenas y quizá prescindir de otras que a pesar de las risas del público creo que no aportan nada, como la escena entre las tres amigas en la disco.
En definitiva, creo que tanto la idea como lo que ya hay escrito merecen más. Merecen más tiempo para desarrollar mejor lo que ahora mismo solo se apunta de forma algo embarullada. En serio, espero que se pueda pulir más el texto y que acabe en la sala grande. Apunta demasiadas cosas pero deberían concretarse más. Incluso para la puesta en escena, este espacio tan pequeño no beneficia, y esos cambios bruscos de foco con apenas unas luces no terminan de funcionar, creo que están perjudicados por el espacio y quedan un poco sucios.
Luego ya lo de los actores es cosa de gusto personal. A mi, Nerea Moreno me fascina. Me encanta ese torrente de energía comedida. Me da la sensación de que si quisiera, tiraría abajo las paredes del María Guerrero sólo con un grito. Y Pablo Béjar, estupendo. El resto me pareció que estaban pasados de revoluciones. No se es mejor actor por estar al 110 revoluciones si hay que estar a 85.
Mi enhorabuena a José Padilla por todos sus merecidísimos premios, reconocimientos y oportunidades. Está claro que es una de las mayores figuras del teatro de la actualidad y del futuro más cercano. Si no, al tiempo.
La vida en blanco. La casa de la portera.
Amos a ver, lo dirige José Manuel Carrasco, el director de "Nuestro hermano", con lo cual, categoría asegurada. Y a esto le añades a una mala bestia como Ana Rayo. Pues claro, ¿qué te vas a esperar? Pues un obrón de tomo y lomo con los ingredientes que más me gustan. Bueno, unos de los que más me gustan.
A la mayoría de las cosas de las que escribo las llamo "espectáculos". Pero "La vida en blanco" entra en la categoría de radiografías, terapias o casi liturgias.
¿Existe algo más difícil que escribir sobre un ser gris? Gris de normal, de poco sobresaliente, no de aburrido. No hay vidas aburridas, hay vidas sin color. Vidas en blanco. Que pueden esconder tristezas, amarguras, traumas o podredumbres tan grandes o más que las de las vidas brillantes. Una vida en blanco que desvelará a un ser incapacitado. Pobrecita, da como pena, ¿verdad? Tan sosa, tan anodina... ella misma lo dice y se confiesa así. Aunque poco a poco acabará confesando ya no sólo que su vida sea blanca, sino que está en blanco por decisión propia, por sus propias mezquindades. Es una tía asquerosa y llena de complejos que ha decidido vivir encerrada un su amargura y en su propia incapacidad. Y con todo y con eso, aunque ya no sea tan pobrecita, te sigue dando una pena que te cagas porque sufre. Y como tú te crees mejor que ella, lloras al verla. Y si ella ha llorado y moqueado como una perrrrrrra al mirar su propio interior, no ha sido porque sienta compasión de sí misma, eso sería pobre. Se ha desmontado entera porque ve y sabe que es un puto despojo. Y que ella solita se lo ha currado. Ayudada por la fatalidad, eso sí, pero ella solita. No sientes compasión, sientes una profunda tristeza negra que te pone un jersey de ochos alrededor del corazón y te hace querer llorar por las desgracias universales y por la gente que no sabe hacerlo mejor y acaba construyendo mierda. Pero sin querer, por eso te llega.
Dramón intensísimo, que te corroe el interior y te hace pensar cuántas cagadas has hecho en tu vida y por qué poco te has librado. ¿Quién no se ha sentido invisible mil veces? ¿A quién no le han dicho alguna vez que la soledad es muuuuuu mala?
Dificilísimo hacer creíble y coherente un dramón sobre un personaje gris, apagado, sin grandes pasiones ni grandes cosas. El drama de lo cotidiano, de lo real y cercano. Si es que puede ser tu vecina. O tu madre. O tú, si la suerte y/o el destino no te hubieran salvado.
A este ser vivo le presta su cuerpo y su ser total Ana Rayo. Un fenómeno de la naturaleza de esos que se producen pocas veces. Natural, gris, sufriente, vive en sus adentros todo el dramonazo y el desgarro de su personaje. Pero es que no hay personaje. Ana y esta mujer son un solo ser. Comienza en un punto chungo y jodido y como quien no quiere la cosa, se mete a pasitos en un tobogán emocional que lleva su espíritu por caminos jodidos de cojones. ESO, si no lo vives desde una interiorización de grandiosísima actriz, no funciona. Y te juro que a 30 centímetros de distancia, Ana no miente. Mi más profundísima admiración.
Joder, lo dejo porque se me ha vuelto a agarrar el corazón y ya estoy llorando como un bobo. O por mi vida en blanco. Ni lo sé.
A la mayoría de las cosas de las que escribo las llamo "espectáculos". Pero "La vida en blanco" entra en la categoría de radiografías, terapias o casi liturgias.
¿Existe algo más difícil que escribir sobre un ser gris? Gris de normal, de poco sobresaliente, no de aburrido. No hay vidas aburridas, hay vidas sin color. Vidas en blanco. Que pueden esconder tristezas, amarguras, traumas o podredumbres tan grandes o más que las de las vidas brillantes. Una vida en blanco que desvelará a un ser incapacitado. Pobrecita, da como pena, ¿verdad? Tan sosa, tan anodina... ella misma lo dice y se confiesa así. Aunque poco a poco acabará confesando ya no sólo que su vida sea blanca, sino que está en blanco por decisión propia, por sus propias mezquindades. Es una tía asquerosa y llena de complejos que ha decidido vivir encerrada un su amargura y en su propia incapacidad. Y con todo y con eso, aunque ya no sea tan pobrecita, te sigue dando una pena que te cagas porque sufre. Y como tú te crees mejor que ella, lloras al verla. Y si ella ha llorado y moqueado como una perrrrrrra al mirar su propio interior, no ha sido porque sienta compasión de sí misma, eso sería pobre. Se ha desmontado entera porque ve y sabe que es un puto despojo. Y que ella solita se lo ha currado. Ayudada por la fatalidad, eso sí, pero ella solita. No sientes compasión, sientes una profunda tristeza negra que te pone un jersey de ochos alrededor del corazón y te hace querer llorar por las desgracias universales y por la gente que no sabe hacerlo mejor y acaba construyendo mierda. Pero sin querer, por eso te llega.
Dramón intensísimo, que te corroe el interior y te hace pensar cuántas cagadas has hecho en tu vida y por qué poco te has librado. ¿Quién no se ha sentido invisible mil veces? ¿A quién no le han dicho alguna vez que la soledad es muuuuuu mala?
Dificilísimo hacer creíble y coherente un dramón sobre un personaje gris, apagado, sin grandes pasiones ni grandes cosas. El drama de lo cotidiano, de lo real y cercano. Si es que puede ser tu vecina. O tu madre. O tú, si la suerte y/o el destino no te hubieran salvado.
A este ser vivo le presta su cuerpo y su ser total Ana Rayo. Un fenómeno de la naturaleza de esos que se producen pocas veces. Natural, gris, sufriente, vive en sus adentros todo el dramonazo y el desgarro de su personaje. Pero es que no hay personaje. Ana y esta mujer son un solo ser. Comienza en un punto chungo y jodido y como quien no quiere la cosa, se mete a pasitos en un tobogán emocional que lleva su espíritu por caminos jodidos de cojones. ESO, si no lo vives desde una interiorización de grandiosísima actriz, no funciona. Y te juro que a 30 centímetros de distancia, Ana no miente. Mi más profundísima admiración.
Joder, lo dejo porque se me ha vuelto a agarrar el corazón y ya estoy llorando como un bobo. O por mi vida en blanco. Ni lo sé.
Confesiones a Alá. Teatro del Arte.
También es mala suerte ir justo el último día. Lo digo porque desgraciadamente no voy a poder animar a nadie a que vaya. Pero también te digo que si los responsables de los teatros nacionales tuvieran un poco de inteligencia, no dejarían escapar esta joya.
Textazo de Saphia Azzeddine en el que la protagonista, Jbara va contando su vida o sus penares desde su poblado hasta que acaba siendo esposa de un imán. Simplemente de los 16 a los 24 años. Adapta y dirige Arturo Turón. El alma la pone María Hervás.
Jbara vive en un poblacho de Marruecos. Sobrevive más bien. Allí más o menos se la folla todo el que quiere. ¿Qué va puede hacer ella sino dejarse? Su mente sobrevive a eso. Hasta que un día... De esta función sí que no se puede contar nada. Todo es un cúmulo de situaciones cada vez más desgarradoras y sorprendentes. O no.
El principal acierto y quizá el mayor inconveniente que tiene la función sea el propio texto. Quiero decir, el texto es brutal. Las situaciones que plantea son salvajes, y seguramente sean bastante cercanas a la realidad. Esas cosas pasan. Esas y peores. Y es un acierto total plantear todos los interrogantes que al menos a mí, se me pasan siempre por la cabeza con estos temas. Se plantean millones de preguntas desde todos los puntos de vista imaginables. Pecado, no pecado, libertad, mujer, hombre, posesión, obligación, rebeldía, culpa, sometimiento, velo, puta, inteligente... Es difícil hablar sin contar más de función. Aunque a estas alturas seguro que casi todos la habéis visto y sabéis de lo que hablo. Pero quizá por plantear tantísimas dudas y puntos de vista, se haga un poco largo. Quiero decir, todo de lo que se habla es espeluznante, necesario, brutal e ineludible. No sobra nada, todo debería ser materia obligatoria de estudio y debate. Pero dramáticamente, para el espectáculo, quizá provoque momentos, hacia el final, en el que el interés decaiga un poco, el ritmo y se haga pelín largo. Y no hablo del contenido, sino de la forma. Eso sí, yo lo que saco es que cada uno tiene lo que tiene. Luego, lo que tú hagas con eso que tienes es decisión tuya. En un último extremo tú eres el responsable de lo que hagas con tu vida.
La dirección de Arturo Turón es muy solvente. Sencilla, no se mete en berenjenales ni en jardines de difícil solución. Todo es sencillo pero efectivo. Ni un "pero" se le puede poner a este trabajo impecable. El único "pero" es hacia la sala. Desde el primer espectáculo que vi allí siempre he notado unos problemas tremendos de acústica. Algo pasa que se oye fatal. Esta noche estábamos en fila 2, y cuando la pobre María Hervás se giraba y nos daba la espalda, había que ponerse como los murciélagos para cazar algo. No es posible que en la fila 2 no se entienda lo que dicen los actores. Y esto ha pasado SIEMPRE. Por favor, responsables de la sala, cuiden el trabajo de los artistas que trabajan allí y al público. Aparte del jari que se monta con lo de que no estén numeradas las entradas. No puede ser que haya que ir casi una hora antes para hacer cola y plantarte como en la cola del super, sacando codos pa que no se te cuele ningún listo. Vamos, me parece horrible lo de que no estén numeradas.
Y luego está la artífice del milagro. María Hervás. Decir que su trabajo vocal es una pasada es hablar de lo evidente. Se ha currado un acento que flipas. Y la evolución del acento que va acompañando a la evolución del personaje. Y encima esta mujer compone un personaje plagado de matices, de cambios de registro, de humor, de código, con una simpatía arrolladora y un sufrimiento nada autocomplaciente. Sencillamente creo que este año se han visto muy poquitas interpretaciones femeninas de este nivel. Aguantar casi dos horazas yendo de burrada en burrada y de salvajada en salvajada y que la peña no se retuerza en los sofás esos blancos, tiene muchísimo mérito.
Ay, otra pega. Esto es cosa del adaptador, me temo. Arturo, si me permites, creo que hay veces en las que el lenguaje que emplea Jbara es un poco redicho. Quiero decir, que a veces usa verbos o sustantivos demasiado rebuscados. No parece una chica sencilla, sino una erudita. Pero vamos, eso por decir algo. Lo que sí está claro es que "Confesiones a Alá" debería ser de obligada asistencia pa to hijo de vecino. Estremecedor, esencial y ejemplar.
Textazo de Saphia Azzeddine en el que la protagonista, Jbara va contando su vida o sus penares desde su poblado hasta que acaba siendo esposa de un imán. Simplemente de los 16 a los 24 años. Adapta y dirige Arturo Turón. El alma la pone María Hervás.
Jbara vive en un poblacho de Marruecos. Sobrevive más bien. Allí más o menos se la folla todo el que quiere. ¿Qué va puede hacer ella sino dejarse? Su mente sobrevive a eso. Hasta que un día... De esta función sí que no se puede contar nada. Todo es un cúmulo de situaciones cada vez más desgarradoras y sorprendentes. O no.
El principal acierto y quizá el mayor inconveniente que tiene la función sea el propio texto. Quiero decir, el texto es brutal. Las situaciones que plantea son salvajes, y seguramente sean bastante cercanas a la realidad. Esas cosas pasan. Esas y peores. Y es un acierto total plantear todos los interrogantes que al menos a mí, se me pasan siempre por la cabeza con estos temas. Se plantean millones de preguntas desde todos los puntos de vista imaginables. Pecado, no pecado, libertad, mujer, hombre, posesión, obligación, rebeldía, culpa, sometimiento, velo, puta, inteligente... Es difícil hablar sin contar más de función. Aunque a estas alturas seguro que casi todos la habéis visto y sabéis de lo que hablo. Pero quizá por plantear tantísimas dudas y puntos de vista, se haga un poco largo. Quiero decir, todo de lo que se habla es espeluznante, necesario, brutal e ineludible. No sobra nada, todo debería ser materia obligatoria de estudio y debate. Pero dramáticamente, para el espectáculo, quizá provoque momentos, hacia el final, en el que el interés decaiga un poco, el ritmo y se haga pelín largo. Y no hablo del contenido, sino de la forma. Eso sí, yo lo que saco es que cada uno tiene lo que tiene. Luego, lo que tú hagas con eso que tienes es decisión tuya. En un último extremo tú eres el responsable de lo que hagas con tu vida.
La dirección de Arturo Turón es muy solvente. Sencilla, no se mete en berenjenales ni en jardines de difícil solución. Todo es sencillo pero efectivo. Ni un "pero" se le puede poner a este trabajo impecable. El único "pero" es hacia la sala. Desde el primer espectáculo que vi allí siempre he notado unos problemas tremendos de acústica. Algo pasa que se oye fatal. Esta noche estábamos en fila 2, y cuando la pobre María Hervás se giraba y nos daba la espalda, había que ponerse como los murciélagos para cazar algo. No es posible que en la fila 2 no se entienda lo que dicen los actores. Y esto ha pasado SIEMPRE. Por favor, responsables de la sala, cuiden el trabajo de los artistas que trabajan allí y al público. Aparte del jari que se monta con lo de que no estén numeradas las entradas. No puede ser que haya que ir casi una hora antes para hacer cola y plantarte como en la cola del super, sacando codos pa que no se te cuele ningún listo. Vamos, me parece horrible lo de que no estén numeradas.
Y luego está la artífice del milagro. María Hervás. Decir que su trabajo vocal es una pasada es hablar de lo evidente. Se ha currado un acento que flipas. Y la evolución del acento que va acompañando a la evolución del personaje. Y encima esta mujer compone un personaje plagado de matices, de cambios de registro, de humor, de código, con una simpatía arrolladora y un sufrimiento nada autocomplaciente. Sencillamente creo que este año se han visto muy poquitas interpretaciones femeninas de este nivel. Aguantar casi dos horazas yendo de burrada en burrada y de salvajada en salvajada y que la peña no se retuerza en los sofás esos blancos, tiene muchísimo mérito.
Ay, otra pega. Esto es cosa del adaptador, me temo. Arturo, si me permites, creo que hay veces en las que el lenguaje que emplea Jbara es un poco redicho. Quiero decir, que a veces usa verbos o sustantivos demasiado rebuscados. No parece una chica sencilla, sino una erudita. Pero vamos, eso por decir algo. Lo que sí está claro es que "Confesiones a Alá" debería ser de obligada asistencia pa to hijo de vecino. Estremecedor, esencial y ejemplar.
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