lunes, 4 de noviembre de 2013

Los hijos de Kennedy. Teatro Cofidis.

Con ese cartel, desde luego que lo normal es que el teatro esté lleno. Y me imagino que lo estará durante muchos meses. Y mira tú que bien, ya me alegro por el productor.
Pero claro, a pesar de estar petado de público como de "finde", eso no hay quien lo levante.



Supongo que para un hombre como Pou, la muerte de Kennedy sería un punto importante en su vida. También supongo que para el resto de España, en 1963, no significaría tanto. El caso es que visto ahora, este texto añejo no despierta el más mínimo interés. Quizá en su momento, el asunto ese de los monólogos paralelos tendría su gracia, pero ya está muy visto y sólo ayuda a que la función se haga más y más tediosa.
A mí, personalmente no me interesa el personaje de Emma Suárez, por ejemplo. Está muy visto y no es para nada interesante. Aunque ella está encantadora y yo la adoro desde siempre y para siempre, aunque peca quizá un poco de "lilas" y de edulcorada. La "Carla" de Maribel Verdú tampoco me interesa demasiado. Tiene un recorrido evidente y no encierra ninguna sorpresa ni cambio relevante. Maribel está bien cuando se pone más dramática, pero cuando está de Marilyn ( a veces Márilyn, a veces Marilýn, a veces Merilyn), recurre a tópicos y hace una composición facilona y simple. El personaje de Ariadna Gil tampoco me gusta. Y ella está en un registro que digamos... no me gusta nada. Obsesionada por mover las manos y encoger los hombros, y habla en un tono que parece que te está echando la bronca. Habla con prepotencia y convierte a su personaje en un ser antipático que no te despierta ninguna simpatía. Fernando Cayo es inmenso. Su personaje tiene más enjundia y él tiene un millón de recursos para hacerlo simpático y creíble. Da un recital. Aunque quizá por eso se despega un poco de sus compis. No por él, insisto, sino por los demás. Y Alex García está fabuloso. El personaje está muy visto también, pero él está inmenso. Me encantó en "Dani y Roberta" y aquí es sin duda, el más solvente de todos, junto con Fernando Cayo y Emma Suárez.
En definitiva, un texto caducado hace tiempo y una historia añeja y pasada. A mí al menos no me interesó nada. Por mucha proyección que pongan de fondo (único toque "moderni" que tampoco pega mucho) y mucha tralla que le metan a los disparos, no me inmuté.
Si quieres sacarle un toque morboso, quizá mole ver juntas a estas tres  actrices, que en una segunda lectura, pueden representar otra época, ellas son iconos del cine de unos años en los que la cultura vivía más plena, y ahora su figura puede llevarnos a pensar en la decadencia del cuidado por la cultura en este país. A ver, ellas tres están activas y mucho, y en un momento buenísimo, pero quizá sean también iconos de una época. Bueno, esto por decir algo así como con más miga, porque insisto, el texto y el montaje están para mi gusto, caducados desde hace tiempo.

1 comentario:

  1. Me gustó en vitoria mucho...cuando acabó. Mal.

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