lunes, 3 de junio de 2013

Arizona. María Guerrero.

La sala de la princesa del María Guerrero casi siempre te descubre funciones cojonudas. Como la pequeña del Español, joer.
La historia es divertida, dura, amarga, graciosa y cruel. Todo en su justa medida y en su momento concreto. Te hace pasar de la risa al estremecimiento en segundo y medio. Y encima es lo que yo pienso que debe de pasar por muchas mentes enfermas. No sólo allí, en cualquier parte donde la "defensa" ante los ataques de... nosesabequién es a veces, casi una razón de ser.



Alejandro Calva y Aurora Cano están que se salen. Cantan, bailan, gritan, susurran y hacen de todo y todo bien. Y encima la historia está contada con ese tono como de cartoon de la Warner que hace que te vayas tragando auténticas salvajadas entre risas. A esto le añades la ironía de que sean dos actores mejicanos los que interpretan a estos dos mendrugos yankis y claro, te meas. Divertida, cruel, estremecedora, cachonda, ridiculizante. Deberían verla todos esos Madelman y enfermos que tanto temen que les coman sus fronteras. Y además, ya lo dice el Reader's Digest de mayo de 2010, todos somos iguales y parte de lo mismo.

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